DÜNEDAIN “Dünedain” (2004)

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De Madrigal de las Altas Torres, provincia de Ávila, son ni más ni menos Jacin (bajo, voz principal y coros), Tony Delgado (guitarra solista y acústica, voz secundaria, sintetizadores y coros), Mariano (guitarra rítmica) y M. A. Cid (batería), imagino que por eso tenían claro su estilo, el power metal épico.

Llevan como grupo desde 1996, y tras un largo proceso de autoaprendizaje (autodidactas, pues) y una primera y única maqueta en el año 2002, se lanzan al ruedo de la autoproducción con este primer larga duración denominado como el propio grupo y registrado en los Estudios Century Audio bajo supervisión de Chomi Ingelmo, editado el pasado mes de marzo.

En cuanto al sonido, decir que el resultado final es bastante decente (he escuchado debuts mejores, por supuesto, pero también muchísimo peores), sobre todo en cuanto a nitidez y compacidad se refiere, aunque puestos a sacar defectos personalmente habría subido bastante más el bajo, sobre todo para darle un mayor grosor a ese sonido ya de por sí cristalino.

¿Que de qué sonido hablo? Pues del que os decía al principio, del power metal entendido como el heavy metal acele-azucarado heredero de formaciones europeas (más bien germanas) como Helloween, Running Wild, Gamma Ray o Blind Guardian, por citar algún ejemplo. ¿Pruebas? El disco en sí lo es, pero ahí están las helloweenianas “Alas De Fuego” o “Lección De Vida” (¿“Future World II”?), “Inmortal”, una especie de “Man On A Mission” de los de Kai con Rolf Kasparek de por medio (esas guitarras a mil!), la hímnica y homónima “Dünedain”, también a la Kasparek (“Black Hand Inn”, para más señas), o la trovadoresca “Nuevo Amanecer” (en la que te viene un flechazo del “Nightfall” de los Guardian que apenas te da tiempo a esquivar) como tributo tanto a bandas en general como a temas en particular. Por su parte, “Padre Sol” me ha recordado un tanto a nuestros Last Prophecy, así que si te van ya tienes otra referencia más a apuntar.

“Dünedain”, como todo debut de hijo de vecino muestra a una banda con unas influencias todavía por asimilar (y que en este caso se podrían haber disimulado algo más), aunque como ya digo el resultado global es digno y convincente (para los más tiquismiquis, la voz de Jacin aprueba con holgura). Obviamente no se lo recomendaré al que acabó hastiado del metal ‘a la alemana’ (si os empacharon los padres…), pero sí a los que a día de hoy han descubierto la tarta. Ya sabéis, sólo con ahorraros algún foráneo (y algún eurillo) podéis tener lo mismo y en castellano. Que no se diga.

David Fernández “Bubba”