ATARFE VEGA ROCK – Sábado 28 de febrero de 2004, Atarfe (Granada)

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Atarfe Vega Rock… o Piorno Rock, para los amigos, que cada vez somos más (y que siga), y es que ya es una cita ineludible para los que degustamos de esto del Rock en su vertiente clásico-cafre. De hecho, esta edición de 2004 ya ha hecho separación entre lo más clásico y lo más cafre, si bien ello conlleva ventajas por un lado (más grupos de cada vertiente) y desventajas por otro (tener que escoger irremediablemente).

Digo que ya es una cita ineludible porque es cierto (al menos en nuestro caso), fue acudir a la VII edición y no faltar desde entonces (esta era la X), imagino que por ser la primera gran ‘cita’ del año y por la ansiedad que ello conlleva, y qué diablos, por la fiesta que nos pegamos cada vez que bajamos.

Como ya sabréis, este año el evento se trasladaba del habitual Pinos Puente a la localidad de Atarfe, a escasos kilómetros de éste, aunque como ya decía al principio no iba a ser el único cambio a reseñar. Esta vez teníamos dos escenarios en vez de uno, el escenario Atarfe (grande) y el escenario Alhambra (mediano), ambos provistos de carpa protectora y situados estratégicamente de forma que no se acoplasen los sonidos, cosa que consiguieron a pesar de estar pegados el uno al otro, y conteniendo a las formaciones consagradas/mayoritarias y al sector más burro/underground respectivamente.

En cuanto a lo puramente técnico, decir que con el cambio se ha ganado en calidad auditiva (nunca llegó a convencer el pabellón-rebotón de Pinos Puente), lo que no quita para que se pueda seguir mejorando en ese aspecto. En lo tocante a lo extramusical, encuentro de mejor acceso y comodidad la nueva localidad (mejor aparcamiento, posibilidad de entrar y salir sin problemas, ubicación en el centro del pueblo), aunque el hecho de montar las carpas en una pista de tierra ocasione un guarreo digno de mención.

Recogíamos la acreditación a eso de las 14 h. más o menos (es lo que tiene eso de venir de fuera), sin ningún tipo de problema y con la mayor celeridad del mundo (ya no tenemos que deletrear The Sentinel!), todo sea dicho. Encuentros (y encontronazos) en la puerta con amistades, conocidos y demás y todos adentro, que suena barullo.

Por las horas que eran era cosa de irse ya para el escenario Alhambra, que los germanos alcohólicos por excelencia no iban a tardar en asomar. En el hueco nos topamos con los noruegos ANCIENT, que desde aquel “The Cainian Chronicle” nada hemos vuelto a saber de ellos. Venían ya sin fémina al frente, sin duda un aliciente que aportaba enteros en muchos sentidos, pero en ningún momento mermados de ganas y poderío. El problema fue que ni el sonido acompañó ni su black metal era propicio para probar el mismo, así que entre eso y que el personal todavía se estaba acoplando su actuación pasó sin pena ni gloria. Por cierto, muy guapo Aphazel con su corona de pinchos.

Texto: Bubba

Buena banda de heavy metal (o del estilo que sea, que ya uno no sabe a qué atenerse) que supieron plasmar muy bien sus buenos temas en el escenario, aunque podrían haberle sacado mucho más partido (como haría Axxis dos horas después). El sonido para ser comienzos de la jornada fue muy bueno, al menos comparándolo con el sonido en la carpa pequeña donde se acoplaban hasta los eructos de la peña.

Fue llegar a la carpa y ver que no estaban probando sonido, sino que ya había comenzado. Un grupo que ya con su “Solitude – Dominance – Tragedy” hizo que me interesara por ese sonido oscuro que rezuman sus canciones, con toques de Queensrÿche.

Arrancaron, como era de esperar, con temas de su trabajo más reciente, “Recreation Day”, concretamente con “Blinded”. Me encantó cuando sonó “Nosferatu”, un temazo con el que los descubrí hace unos años. El inglés del guitarra vocalista dejaba que desear, parecía que le habían puesto un trapo en la boca, y no me enteraba de nada cuando presentaba los temas, de lo único que me enteré fue al final cuando dijo que nos veríamos en la barra para tomarnos unas cervezas.

Uno de los momentos que más me gustaron fue cuando interpretaron “I’m Sorry”, también del “Recreation Day”, muy bien ejecutado.

Pude hacerme una foto con el batería y cantante, el cual me llevaba una cabeza, era más largo que un día sin pan.

Puntuación: 6 – 1 (por secos) = 5 + 2 (por la foto que me hice con ellos) = 7

Texto: Fernando & Luigi “Wsnake”

Recuerdo que una de las primeras bandas thrashers que descubrí junto a Anthrax, Slayer, Kreator y demás peludos fueron los germanos TANKARD. Nunca llegaron a nada serio, supongo que entre otras cosas porque nunca lo fueron, aunque a día de hoy me sigo preguntando si lo es hablar del diablo. El caso es que había perdido ya toda esperanza de poder verlos, al menos en la piel de toro, pero como dicen por ahí “sorpresas te da la vida”, y sorpresas nos dieron Gerre y los suyos. Fueron sin lugar a dudas de lo mejorcito del festival (si no lo mejor), tanto por sonido como por entrega y conexión con el público.

Comenzaron su recital de Thrash festivo y cervecero con el mítico “Alien”, extraído de aquel EP de mismo título, y mientras sonaba no podía dejar de menear el cogote en el foso de fotógrafos cámara en mano. Inmediatamente cayó “Don’t Panic”, esta vez del ya lejano “Chemical Invasion”, y ‘tú y yo sabíamos’ que aquello iba a ser la hostia. Qué dioses.

Entre algún corte de nueva factura (sorry, me quedé en aquella taberna llamada “The Tankard”, pero después de esto prometo retomar en breve) comenzaron a caer trallazos del calibre de “Maniac Forces” (de ayer es), “The Morning After”“Zombie Attack” o “Chemical Invasion”, y al mismo tiempo iban cayendo minis de cebada para celebrar el momento.

Hablando del momento, el más que nunca barrigudo vocalista nos la intentó colar con un discursito en plan “ahora algo de nuestro último disco”, y cuando nos dimos cuenta estaba berreando “Space Beer”! Pogos, risas y sobre todo alcohol, mucho alcohol. Es más, había tanto alcohol que el propio Gerre anduvo tirando/se cerveza desde el escenario. Todo un show.

El final de fiesta, cómo no, con el clásico “(Empty) Tankard”, todo cristo abrazao y pegando botes y la sensación de que aquello era insuperable. Ahora sé que todas aquellas cintas de caña ‘sin sentido’ sí merecieron la pena.

Tiempo justo para hacer pissing, echarse unas risas, enterarse de que Saxon no van a venir tampoco esta vez (los fans que vayan a verlos exclusivamente a ellos ya se lo tienen que tomar a cachondeo), aunque en su lugar tendremos… ¡a Uriah Heep!, e inmediatamente ponerse de nuevo serio, que salen DESTRUCTION.

Texto: Bubba

Otros que tal bailan. Al igual que sus compatriotas Tankard nunca ascendieron a 1ª, nunca fueron unos dechados de técnica precisamente ni tampoco cuajaron un disco de esos ‘imprescindibles’, ni a sus fans les importó. Tenían su sonido, su imagen y sus propios himnos, y con ello ya valía para distinguirlos del resto del redil. ¿Para qué más?

Mientras sonaba la intro del “Curse The Gods” un escalofrío general me recorría el cuerpo, y es que digan lo que digan eso de tener grupos para minorías pone mucho, más que por amor al ghetto por saber que van dedicadas a ti y a cuatro más. El trío capitaneado por el veterano Marcel Schmier (bajo/voz) salió vestido de gala para la ocasión, tachuelas y balística en ristre, y la ocasión no era otra que encontrarse de nuevo con antiguos fans y de paso conocer a alguno nuevo, que nunca está de más.

De lo más reciente sonaron cosas como “Tears Of Blood” o “Nailed To The Cross”, aunque las mejor bienvenidas fueron las clásicas, tales como “Eternal Ban”“Life Without Sense” “Reject Emotions”, para acabar con un esperado y laureado “Mad Butcher”, que echó el cerrojo a una buena actuación, un tanto corta pero intensa. Viva mi padre, los tranchetes y el chorizo de cantimpalo!

Texto: Bubba

De haberse cumplido los horarios como debieran nos habríamos perdido por completo la actuación de IRON SAVIOR en el escenario Atarfe, pero como no hay mal que por bien no venga nos dio tiempo a presenciar los últimos coletazos de su actuación con “Iron Savior”, el firmado a pachas con Kai “Watcher In The Sky”(valga la redundancia) y el ya un tanto cansino “Breaking The Law” de Judas Priest (¿es que no hay otro?) para acabar la fiesta.

Sinceramente, creo que si la banda de Pete Sielck llegó a algo fue por la condición de ex de éste y por estar en el proyecto quien estaba, pero dudo que a día de hoy tenga algo medianamente original que ofrecer, y al igual que pasó en su día con el Thrash, las acotaciones del propio estilo y la sobrecarga en el mismo van a producir un reventón de un momento a otro. Como dirían Asia, “Only Time Will Tell”.

Texto: Bubba

Los reyes de la noche, sin dudas. Buena música, bien interpretada, conexión con el público, ¿qué más se puede pedir? ¿Una lucha en el barrizal entre Cristina Scabbia y la cantante de Epica, Simone Simons? ¡PUES SI! Pero no es plan que Axxis paguen por ello.

Bernhard Weib, un cachondo (gorro en azotea para… ¿combatir el frío o la alopecia galopante que usó como mofa contra uno del público posteriormente?), con sus notas de frases en castellano animó muchísimo al personal. Su baile, al estilo orco cabalgando un Wargo, una de las imágenes del concierto.

No contentos con recrearse en varios temas de su último disco “Time Machine”, “Angel Of Death”, “Wind In The Night” o la rapidísima “Lost In The Darkness”, nos dejaron caer varias joyas, sobre todo del “Back To The Kingdom”, como “My Little Princess” (una de mis favoritas), la potente “Shadowman” y la híminca “Living In A World”, del “Kingdom Of The Night” (como la que lleva el título) y el “II”, “Touch The Rainbow” y “Save Me”.

Entre canción y canción aprovechaba para bromear con el público en su “españolo” made in chuleta arrugá. Buena puesta en escena y verdaderamente fueron los que animaron el cotarro a pesar del frío.

Muy metido también en su papel Guido Wehmeyer, que homenajeó al personaje del mismo nombre en “La vida es bella” con sus gestos y caras graciosas. Fue el primero en sacar una cámara para fotografiar al público esa noche, costumbre que están tomando ya varios grupos y que se repitió en unas cuantas ocasiones a lo largo de la jornada.

Un inconmensurable “Little Look Back” del anteriormente citado “II”, iniciado con los coros casi obligados del público, puso broche final a una fiesta que casi no tuvo respiro. Puro metal alemán sin necesidad de virtuosismo pero con mucha efectividad, como para acelerar la digestión de los bocatas que engullimos con Iron Savior.

Puntuación: 10

Texto: Fernando & Luigi “Wsnake”

Epica fue Simone Simons y cuatro tíos más.

Vestidita todita de blanco, pantalones, camiseta y chaquetón (que cuando se desprendió de él provocó la típica reacción sonora en el personal), piel muy blanca y pelirroja, muy bonica, sí señor… pero no pegaba (No estoy de acuerdo, yo la vi intentando ganarse el público), como que no cogía las riendas del espectáculo, labor que en teoría debería llevar a cabo ella, pero que en su defecto llevó el otro cantante y además guitarra del grupo.

Le faltan tablillas sobre el escenario… A mí me recordó a AfterForever, y sobre todo no sólo en lo musical, sino en los movimientos de aspas de molino como tuvimos la ocasión de ver en otra edición del Piorno hace dos años a Floor. Luego me enteré que el guitarra había formado Epica tras su salida del mencionado grupo.

Las canciones que sonaron del “The Phamton Agony” sonaron muy bien, pero no cuajó la actuación en esa carpa. Comenzaron con la introducción de este disco, “Adyta”, irrumpiendo con fuerza “Sensorium”.

Puntuación: 6 + 1 (por Simone) = 7

Texto: Fernando & Luigi “Wsnake”

Pasadas las 19 h., en un bar anejo al recinto conciertil engullía rápidamente el último bocado de un flautín de tortilla para poder presenciar por primera vez a los refinados KAMELOT, a los cuales no había tenido el placer hasta la fecha. Una vez en la zona contigua al escenario ya se intuía que efectivamente ese era el escenario ‘grande’, sobre todo por la multitud de ‘profesionales’ aglutinados para cubrir el evento. Desde aquí mi más sincera enhorabuena a buena parte de éstos, además de acabar con nuestra paciencia durmiéndose en los laurales en el foso (espero ansioso esas exposiciones fotográficas en las galerías de arte contemporáneo) consiguieron que finalmente nos quedásemos sin batería en la cámara, así que lamentamos no poder ofrecer todo el material deseado. Otra vez será.

El combo encabezado por el yankee Thomas Youngblood (guitarra) y el noruego y ex-Conception Roy Khan estuvo correcto, tirando a bien. Quizá los vi algo secos, por eso digo lo de bien (a secas). Basaron su repertorio íntegramente en sus tres últimos discos (“The Fourth Legacy”, “Karma” y el más reciente “Epica”), apostando directamente al caballo ganador, cosa lógica por su parte, tanto por el tiempo disponible como por el conocimiento de su material por estas tierras.

Sonaron cortes como “Center Of The Universe”, la emotiva “Farewell”, “III Ways To Epica”, “The Edge Of Paradise” o“Nights Of Arabia”, con un Khan más macarril que nunca (¿abrigo largo para el verano y chupa de cuero para el invierno?) y algo forzado en según que tonos, aunque como todo buen vocalista sabiendo camuflarlo adecuadamente.

En algún que otro momento nos plantaron (literalmente) a la fémina en el escenario para cumplir con sus partes, y en la balada “Don’t Cry” nos obsequiaron con la última estrofa cantada en castellano. ¿Qué más queremos? Pues una gira propia, y que no tarde.

Texto: Bubba

Cristina Scabbia no me decepcionó. Un sonido potente con dos guitarras, bajo, batería y dos vocales. ¿Que cómo sé todo eso? Cuando al principio del concierto busqué a Cristina conforme salía la banda al escenario, en cuanto la encontré no tuve motivos para apartar la vista de ella.

Vestida rigurosamente de negro: botas, pantalones “pirata” hasta las rodillas, minifalda, camiseta de tirantes y rebeca larga de la que se despojó en una ocasión, pero que el frío le obligó a ponerse de nuevo. Varias poses ofreciendo una maravillosa visión de su “canalillo”, pero que todo quedó en eso.

Pelo negro, ojos oscuros, típica belleza latina italiana pero en “heavy”… vamos, que la Laura Pausini no le llega ni a la gomilla de los calcetines. Muy metida en las canciones, en su papel, la tía tenía tablas. Tocaron temas que a mí me gustaban mucho y que, por la reacción del público, me di cuenta de que ya eran clásicos (aparte también dijo Cristina que uno de ellos lo consideraban un himno, creo que se trataba de “Purify”, un temazo).

Aquí me quedé a ver a Uriah Heep, como era lógico.

Puntuación: 7 + 2 (por Cristina) = 9

Texto: Fernando & Luigi “Wsnake”

Era la segunda vez que tras la confirmación de Saxon hacían el feo al festival (y a sus fans), esta vez dicen que por una lesión en el brazo de su batería Fritz Randow. Cierto o no, vuelvo a decir eso de “no hay mal…”, y ahí teníamos por segunda vez en menos de un año a Mick Box, Bernie Shaw, Trevor Bolder, Lee Kerslake y Phil Lanzon, uséase, URIAH HEEP, para demostrar por enésima vez que la gallina vieja sigue haciendo el mejor caldo, y pese a que a las nuevas generaciones sólo le gusten las hamburguesas.

Después de su actuación en el pasado festival de Lorca ya íbamos de sobreaviso, y esta vez los disfrutamos con premeditación y alevosía. Lo sé, Ken Hensley dejó los circuitos masivos del Rock hace ya bastante tiempo, y el bueno de David Byron dejó eso y todo lo demás hace incluso más (en gloria esté), pero la banda sigue teniendo ese aura de culto contra viento y marea, y doy fe de que siguen sonando de muerte.

Mick Box disfruta y contagia con su guitarra hasta al más parado de su auditorio, Trevor y Kerslake parecen el mismísimo abismo de Helm, una muralla vieja pero robusta, Phil acomete su esencial labor con gran precisión y respeto al original, y Bernie cuela unos falsetes que ponen los pelos directamente como escarpias. Por cierto, todos al unísono clavan unos coros que a la postre son santo y seña del grupo.

Desde el esperado inicio con “Easy Livin’” hasta el apoteósico final con “Devil’s Daughter” en los bises, sonaron perlas como “Shadows Of Grief”“Sweet Freedom” (eso son agudos, y lo demás tonterías), “Stealin’”“Gypsy” en perfecta fusión con “July Morning” (y nosotros en perfecta fusión de abrazos y estado de embriaguez absoluta), el mítico “Look At Yourself”, tantas veces copiado pero nunca igualado, y algún que otro regalo en forma de“Pilgrim” y “The Other Side Of Midnight” (¿eh Tetra?), que remataron una faena que ni Manolete en sus mejores tardes. Al final ovación generalizada de un respetable en principio un tanto escéptico, pero rendido finalmente a la evidencia. Doy fe de que de allí salió más de un nuevo converso.

Texto: Bubba

Y del cielo al infierno, o como mínimo al circo. Me da mucha pena hablar mal de STRATOVARIUS, más que nada porque sirvieron de eslabón perdido entre lo clásico (Yngwie Malmsteen, Helloween…) y lo nuevo (…demasiados nombres que citar), pero la verdad es que se lo han ganado a pulso.

Todo empezó con la repetición, que es la madre de la retención, convertida en sopor en forma de trilogías, el consiguiente bajón, anuncios a bombo y platillo de separación… y la madre del cordero: conciertos para llevar palomitas y reír a conciencia (y de postre intentos de homicidio, pero eso se lo dejaremos a los de C.S.I.). No sé cuántos habrán picado, pero viendo ciertas fotos, la pirotecnia de que dispusieron (¿celebrando la ruptura?), la versión ensayada de “Granada” (figuraba en el set-list, y para un grupo al borde de romperse queda un poco tilín), las cirigoncias en el escenario (no te emborraches que te meo), las ruedas de prensa avisando de qué no se puede preguntar (¿es que son mudos?) y demás historias que da pereza relatar, o están ciegos o definitivamente el “Aquí Hay Tomate” les ha sumido el cerebro.

De todo el set-list, que no voy a poner porque para eso están algunas fotos de Tolkki sujetándolo y haciendo el payaso, me quedo con un “Lord Of The Wasteland” que me habría gustado oír en su día, pero que esta vez quedó como una anécdota más. A ver si es cierto que finalmente se separan y nos dejan escuchar música tranquilos, o mejor aún, a ver si hacen las paces y nos podemos cerciorar de que “Tómbola” se puede extrapolar perfectamente al Metal. Lo mejor desde Sara Montiel, Marujita Díaz y Aramis Fuster.

Texto: Bubba

Con MSG me pasaba algo curioso, y es que fui apreciando su discografía a la inversa, es decir, hacia atrás. Cuando descubrí al ‘zagal’, bastante más tarde que a su hermano Rudolf, por cierto, éste acababa de editar en el mercado “Save Yourself” (ya McAuley/Schenker Group), y poco a poco fui navegando entre su discografía hasta desembocar en UFO, va a ser cierto eso de que “nuestras vidas son los ríos que van a parar a la mar…”.

El caso es que tras su actuación, pese a disfrutar como un enano en plena batalla Media (¿influiría en algo nuestro grado de cocción?), me quedó un sabor un tanto agridulce, y ello por varios motivos: en primer lugar, de un guitar-hero se puede esperar de todo menos que se autoarrincone en un cuadrilátero para no soltarlo, y de una banda clásica una imagen acorde con su tiempo, y no esa especie de collage… ¿interespacial?

Por su parte, mr. Schenker finalmente hizo gala de su controvertida fama, y nos dejó a todo el personal con el “Doctor Doctor” en la boca, lo cual explica a su vez el por qué de su status actual. Con todo y con eso, entre la apertura con “Are You Ready To Rock” y el susodicho plantón se echaron a las costillas un puñado de clásicos que estábamos deseando escuchar, oíganse “Mother Mary”“Let It Roll” (casi la hago mía y se me cae la pelota al suelo), “Into The Arena” (sin palabras), “Attack Of The Mad Axeman”“Armed And Ready” (sin palabras, too) y algún que otro corte nuevo que mi intelecto no llegó a divisar, aunque sí la siempre efectiva libretilla de Starbreaker (“Fat City”, “Rock And Roll Believer”“Aracnophobiac”“Fatal Strike”). Set-list sensiblemente recortado con respecto al que os comentaba Dio Forever hace poco, y por lo que leí bastante menos emotivo. Por cierto, bien por Chris Logan, estuvo francamente a la altura (o eso creo recordar…)

Texto: Bubba

Confieso que estuve tentado de volver al escenario Alhambra a ver alguna que otra ‘burrá’, pero finalmente concedí otra oportunidad a los SEPULTURA de Derrick Green, y la verdad es que me alegro. No sé si fue el elevado índice de octanos en sangre de esas horas de la noche, las ansias de trallismo, o simplemente que estuvieron cojonudos, pero lo cierto es que los ‘nuevos’ Sepultura me gustaron, y mucho.

La anterior vez fue en Metalmania, con un sonido desperdigado, todavía con luz de sol y con el repertorio ajustado, pero esta noche fue distinto. La carpa daba esa sensación de complicidad que no aportan los grandes recintos, pero a su vez era de tales dimensiones como para no parecer ridículo.

Desde un principio salieron a matar, y conmigo no sé si lo consiguieron, pero desde luego me dejaron malherido (después de su actuación directo al sobre, con lo que uno ha sido…).

Temas nuevos y semi-nuevos (“Messiah”, “Mind War”, “Apes Of God”, “Come Back Alive”), otros no tanto (bestial “Attitude”!), clásicos por derecho propio (“Desperate Cry”, “Arise”, “Troops Of Doom”) e incluso algún cover (U2, Hellhammer) o guiño (“Dazed And Confused”, Led Zeppelin), y sobre todo mucho de esa piedra angular de la música burra llamada “Chaos A.D.”, que con el tiempo está pasando a convertirse en la gema más preciada del grupo (“Slave New World”, “Biotech Is Godzilla”, “Refuse/Resist”, “Territory”, “Propaganda”).

Paulo y Andreas como siempre, simples pero tremendamente efectivos, Igor descomunal, como de costumbre, y Derrick echando humo (literal!) y haciéndonos olvidar por instantes a uno que en su día fue líder del grupo. Final/brutal de fiesta con “Roots Bloody Roots”, e Igor que tira las baquetas al respetable en plan “other bands sucks, Sepultura kill”. Sí, a los del “timo” me remito.

Y con esto y una borrachera de tres pares de narices (ya, seguimos sin ser profesionales… ¡y a mucha honra!) regresábamos de vuelta a nuestro hotelito, que para ser de dos estrellas no estaba mal del todo. Lamentablemente no pudimos presenciar todas las actuaciones que hubiésemos querido, ahí se quedaron cosas como CALLENISH CIRCLEENSLAVEDDARK FUNERALAMON AMARTH y demás fauna, pero ya se sabe, no se puede estar en misa y repicando, y se supone que además debíamos asistir a las ruedas de prensa (¡¿?!). La próxima edición dos acreditaciones por medio y listo. Ah, y a ver si puede ser que los grupos se presenten solitos. Por pedir que no quede.

P.D.: Gracias a Luis y a Fernando por su desinteresada colaboración. See ya!

Texto: Bubba