XVIII Candil Rock: SÔBER + WARCRY + MUDFLY – Sábado 24 de abril de 2004, Campo de Fútbol Villa San Pablo (Huércal de Almería, Almería)

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Un año más el excelentísimo ayuntamiento de Huércal de Almería (pueblo muy próximo a la capital almeriense) junto a la emisora municipal del pueblo, “Candil Radio”, organizaban otra edición más del ya exitoso Candil Rock, en el que cada año traen grupos con gran aceptación en el panorama del Rock español. Otros «mandamases» (por ejemplo, los de la capital) deberían fijarse en el buen hacer de dicho ayuntamiento, no a toda la gente le gustan los grupos/artistas de usar y tirar que nos intentan meter hasta en la sopa. En esta edición se trajo a los madrileños Mudfly, a los asturianos Warcry que pocos meses antes editaban ya su tercer disco: “Alea jacta est”, y a uno de los grupos ya consagrados dentro del Rock en nuestro país: Sôber, que venían a presentar su cuarto trabajo, “Reddo” (aunque no olvidemos el disco “Torcidos”-1995 como Sober Stoned, aunque de esa etapa no toquen nada).

MUDFLY es un trío ubicado en la capital del país, compuesto por Fernando (guitarra y voz), Miguel (batería) y Sergio (bajo/voz, y guitarrista en Rip KC) que se hizo con el primer puesto del II concurso de maquetas del programa radiofónico Bella Durmiente (desde 1996 se emite en la emisora huercalense). La noche antes tocaron en el pub Malevaje de la capital junto a sus paisanos Nothink y a los nativos Storm of Torment. Tenía intención de verlos dicha noche, pero horas antes del concierto me enteré de una desgraciada noticia familiar que no me dejó el cuerpo para nada. Desgraciadamente tampoco tuve oportunidad de verlos aquel sábado y mira que me fastidió. El retraso en el comienzo del concierto hizo que nos fuéramos a tomar algo en un bar cercano al recinto, pero nos alargamos y ya cuando salimos habían dado comienzo (no sonaban nada mal, por lo poco que oí desde el exterior me atrevería a clasificarlos como Stoner Rock). Tuvimos que ir a recoger un pequeño envase con líquido con alta graduación (a lo rata, para ahorrarnos algo de dinero), al coche del amigo y forero Wsnake y entre esas y que nos encontramos con gente y charlamos, cuando ya regresamos había concluido la actuación de los madrileños. Luego el forero Bart Sabbath me dijo que estuvieron bastante bien y lanzaron desde el escenario copias de su primer CD, grabado gracias al premio conseguido el año pasado.

 Ya dentro del recinto lo primero que vi al fijarme en el escenario fue unos telones a ambos lados de la batería de Alberto Ardines con un círculo y en su interior un ojo felino (¿leopardo, guepardo o jaguar?). Faltando una hora para la media noche suena una intro grabada y toman el escenario, acompañados por un gran griterío de bienvenida (sobre todo de las primeras filas) los seis componentes de WARCRY, para tocar en directo, sin dilación tras la corta grabación, el primer tema que abre su último trabajo, “El guardián de Troya”. Víctor no para de moverse y en ocasiones dirige el micrófono hacia la gente para que cante, respondiendo esta con ganas. Noto que le cuesta llegar a las notas altas y ¿dónde queda el grito final alargado de la grabación?

La segunda que suena es “Luz del norte” (para mi una de las pocas que se salvan de su primer disco), con la peña volcada cantando y el vocalista soltando “¡muy bien!” tras oír el chorro de voces. La ovación al concluir es grande, notándose que el grupo, ya uno de los más exitosos dentro del panorama del Heavy Metal español, tiene grandes seguidores en esta tierra.

El carismático vocalista dice: “Hacía mucho tiempo que queríamos venir a Almería… os veo fríos ha llegado la hora de… “Despertar”, con inicio de las teclas de Manuel Ramil (situado en su pedestal a la izquierda según miramos) y protagonismo en la parte instrumental y hacia el final. Víctor todo un ciclón, animando y gritando “¡e-e-e…!”, para que la gente responda, golpeando su antebrazo a modo de palmas.

Seguía introduciendo los temas el ex Avalanch con frases, tras un: “¡Gracias… bien, bien, bien… se os ve fríos, hace frío aquí!… Ante mi tengo un “Pueblo maldito”, de nuevo el frontman dándolo todo para que la gente animara. El sonido desde donde nos encontrábamos, a mitad del gentío, tirando hacia el lado derecho según mirábamos a escena, no era muy bueno, predominando los graves. Luego me dijeron que desde delante de la mesa de mezclas se oyó de maravilla.

La gente no paraba de vociferar, especialmente en las primeras filas, donde se concentraban la mayoría de seguidores de los asturianos. “Hacéis que me emocione tanto, tanto, que hacéis que me falte el “Aire”, otra de las últimas composiciones, que a pesar de haber salido el disco hace pocos meses, muchos/as ya se sabían.

Víctor se sentaba en un “chivato” y con principio de teclas daba comienzo el medio tiempo / balada “Un mar de estrellas”. Después del respiro Pablo García corría de un lado a otro del escenario marcándose unos riffs para dar paso a “Iberia”, tema que se sale de los esquemas “trotones” que acompañan a bastantes composiciones del grupo y que para mi fue una de las que más destacaría de su actuación y que de nuevo fue cantada por el público.

“¡Muy bien!, estamos aquí… “Dispuesto(s) a combatir”. La comunicación total con parte de la concurrencia era digna de destacar. En contraposición a los más activos (Víctor y Pablo) estaba el nuevo miembro, el bajista Roberto García (ex guitarrista en Avalanch), que sustituyó a Álvaro Jardón en Enero de este año. Ocupó en la mayoría del concierto un lugar secundario en el centro de las tablas detrás de Víctor y casi pegado a la batería de Ardines.

A la tercera y última aquella noche del primer disco, la destacable “Señor”, le siguieron algunos cánticos: “¡me cago en Sôber, me cago en Sôber…!” de algunos/as que intentaron hacer la gracia, pero si quieren que se respete, deberían ellos respetar a otros grupos y los gustos de los demás. “Hijo de la ira” fue de nuevo acompañada por las voces del público y al finalizar vociferando el nombre del grupo… «¡Gracias… os veo cansados parecéis espíritus!”, dando paso a “Espíritu de amor”.

“Bueno va llegando la hora de marchar”… el de la melena rizada a solas cantaba el principio: “Nada hay bajo el sol…”, seguida por muchas voces para “Tú mismo”.

“Alguien muy querido por todos vosotros murió en el frío”, así presentaba la última de su concierto, “Capitán Lawrence”, con coros no muy logrados. Sobre las 00.23 h. todo el grupo saludaba desde el borde del escenario y nos decían adiós.

Muchos/as salieron de allí alucinando del concierto y para mi no estuvo mal. Se les ve muchísimo más conjuntados desde que los vi por primera vez en el “Metal Christmas 2002” (si no recuerdo mal era su segundo concierto en esta definitiva etapa), pero el Heavy Metal que hacen con predominio de ritmos de lo que hoy se llama Power Metal no me convence, es más, me hastía. En mi mente desde hace ya tiempo hay una pregunta: ¿me gusta el Heavy Metal de los grupos españoles que están ahora en candelero?… y mi respuesta está más tirando hacia la negación que a la afirmación.

SÔBER dieron el pelotazo definitivo con su anterior disco “Paradÿsso” (2002). A partir de ahí mucha más gente se fijo en ellos, contando ya con una gran legión de seguidores, que esperemos que no les abandonen con el transcurrir del tiempo, aunque eso también depende del grupo sacando buenos trabajos y parece que con el nuevo disco, “Reddo”, las cosas de momento van viento en popa. También cuenta el apoyo y publicidad de su Compañía de Discos y siguen apostando por ellos fuertemente. La noche anterior habían realizado su presentación a lo grande en la sala La Riviera en Madrid.

Situados esta vez delante de la mesa de mezclas, pudimos contemplar el amplio escenario con la batería de Alberto Madrid escorada al fondo a la derecha y al final del todo unos rectangulares paneles metálicos, como espejos. El sonido y las luces del que gozaron fueron estupendos. Comenzaron a las 01.00 h. con los dos temas que abren su última obra, “Una hora más” y “Cientos de preguntas”.

Después del saludo de Carlos Escobedo se sucedieron “10 años”“La prisión del placer” y “Lo perdí”.

La gente pedía “Loco”, ¡vaya prisas!, como si sólo tuvieran ese tema. Hicieron un amago con el inicio a la guitarra, pero no, todavía no era momento, así que siguieron con “Vacío”“Lejos”“Cubos” y “La nube”.

“Arrepentido”, el primer corte del CD “Paradÿsso”, cada vez que lo escucho me llena bastante, y esa noche en vivo no fue menos. Presentaron al nuevo acompañante, a los teclados y efectos: Big Simon, situado en el extremo opuesto de la batería.

“Oxígeno”, de “Synthesys”, dio paso a dos nuevas canciones, “La burbuja de cristal”, y cerrando con “El hombre de hielo”, genial tema y genial interpretación.

Sólo había transcurrido una hora en la que habían predominado temas de su último lanzamiento (bien por ellos, si lo venían a presentar qué mejor manera que defender en vivo las canciones actuales). Pero al momento volvían a escena y tras unos devaneos instrumentales tocaron “Eternidad”“Paradÿsso”, y como colofón el muy esperado… pero antes un pequeño quiebro con las primeras notas de “Paranoid”“Reign In Blood” (¡toma Heavy Metal!) y… “Loco”, con final bestial predominando la apabullante batería de Alberto Madrid (¡vaya máquina!).

Buen concierto, sonando de maravilla, pero que me supo a poco (hora y media escasa). Quizás algo de escenario les sobró, especialmente a los guitarristas Jorge Escobedo y Antonio Bernardino que poco se movieron de sus parcelas.

P.D.: Sentimos no poder ofrecer instantáneas de Sôber pero a la distancia que nos encontrábamos y ya con la cámara digital obsoleta, sin zoom (¡cómo corre la tecnología!), no nos quedó otro remedio que aguantarnos.

Texto y fotos: Starbreaker