El mago del Hammond y de los teclados, músico y compositor de la época dorada de Uriah Heep, el gran Ken Hensley, desde hace unos cuantos años está afincado en España, más en concreto en un pueblo de la provincia de Alicante. Esa misma noche descubrimos el motivo que le ha hecho echar raíces aquí, una preciosa y bella mujer morena de nombre Mónica. Alejado del show business sigue sacando discos en solitario o en compañía de antiguos amigos (Wetton, Lawton…), y tocando en ocasiones en pequeñas salas o pubs del levante español, así como alguna que otra actuación en el extranjero.

Si no hace mucho tiempo tenía la fortuna de ver por fin a Uriah Heep (en dos ocasiones) esta vez había la posibilidad de ver al músico que ha dejado un gran legado de grandes temas clásicos en el Rock. Me enteré de sus actuaciones gracias al e-mail informativo que mandan desde la página de los Heep. Así que di la voz para los amigos de Benidorm y ya con todo preparado me planté en la masificada zona turística del Mediterráneo. Al principio iban a ser dos noches (sábado y domingo) en el venido a menos histórico Abraxas, pero finalmente sólo fue una, haciendo un concierto anterior (el jueves) en la sala Coyote de Alicante.
La entrada costaba tan sólo 6 “eurogallos”, muy barata en comparación a cómo se está poniendo ya acudir a cualquier concierto, aunque ni a ese precio se concentró mucha gente para ver a Hensley y su banda. Pero es que tampoco se publicitó debidamente. Creo que este concierto y el anterior sirvieron para rodarse de cara a la actuación en el festival mejicano Baja Prog del 2 de abril.
Bueno, el reloj ya marcaba cerca de quince minutos para las 23 h., y Hensley y sus cuatro músicos acompañantes subieron al pequeñísimo escenario. Poquita, poquita gente plantada frente al grupo, y algunos/as al fondo de la barra quizás ni conociendo quien era la banda que tocaba. Hensley ocupaba el asiento frente a su Hammond y teclado (al borde del escenario, situados a la derecha según mirábamos), Ovidio López (guitarrista) a la izquierda, detrás de éste Víctor Lledó (con teclas, guitarra y haciendo coros), al fondo la batería de Tommy López y a su izquierda, y casi escondido, el bajista y coros Álvaro Martialay. Los músicos españoles estaban como piojos en costura.
Dispuestos de esa manera abrieron la noche con la instrumental “Prelude: A Minor Life” y la enlazaron con “Out Of My Control”, ambas piezas del disco “Running blind” (2002). Era gracioso ver al gran músico británico moviendo el pie izquierdo mientras tocaba las teclas y cantaba.
Nos daba la bienvenida y comentaba que este era su segundo concierto juntos (todo en inglés, y así fue durante las veces que habló al público en toda la noche. Ya podía el joío haberse pegado algunas frasecillas en castellano).
Nos trasportamos a 1971 y a grandes momentos históricos de la música cuando comenzó a sonar “July Morning”, el enorme clásico compuesto por Hensley y el fallecido vocalista David Byron. “There I was on a July morning…”, siempre se ponen los pelos de punta al escuchar esta canción. La voz del multiinstrumentista es muy parecida a la de Byron, aunque lógicamente los falsetes no pueden ser.
Después del clásico que aparecía en el “Look at yourself” continuaron con otra más de la carrera del británico en solitario, “Brown Eyed Boy”, de su tercer disco, “Free spirit” (1980).
Un buen tema de Rock and Roll, con parte calmada con un estupendo solo de Ovidio. Un guitarrista que me sorprendió por su manera de tocar muy limpia y que según el amigo Bubba ha tocado con toda clase de grupos y en múltiples sitios de la zona, sin nada que envidiar a muchos de los renombrados guitarristas del Rock y Heavy español.
“Give Me A Reason” fue el primer recuerdo a su penúltimo disco, “The last dance” (2003), grabado en Alicante con participación de la mitad de su actual banda (Ovidio y Tommy López). En él Hensley tomó la guitarra, teniendo el percance de romper una de las cuerdas hacia el final.
Por allí Mónica estaba al tanto de lo que sucedía, y una de las veces que pasó por delante nuestra, Vicente (uno de los hermanos Toxic Twins) no pudo contenerse y soltar: “¡Esa chica!, si yo tuviera una banda…”, jajaja, le salió del corazón, y no era para menos ante la belleza de la fémina.
La verdad es que no sé si se llegó a tocar después “The return”, en el listado de temas estaba, pero yo no lo tengo anotado entre mis apuntes, quizás se me pasó o no la llegaron a tocar.
La balada “I Close My Eyes” (de su antepenúltimo álbum en solitario) fue acompañada por la acústica del británico, con algún que otro pequeño acople. Momento para presentar a sus compañeros, con las debidas ovaciones.
Con la acústica colgada seguía para hacer la maravillosa y preciosa “The Wizard” (de uno de los mejores discos de Uriah Heep, “Demonds and wizards” – 1972). Apoyando los que estábamos allí con nuestros coros hacia el final.
Volvían a recordar su disco grabado en Alicante, con el tema título “The Last Dance (El gitano viejo)”, con algún que otro problema con el micrófono y cambio de éste antes de empezar la canción. La parte instrumental de esta copla me recordó a los Heep, con utilización de bottleneck, y un final instrumental maravilloso. Enorme ovación al concluir.
En la recta final del concierto vino lo bueno con “Stealin´”, “Easy Livin´” y “Lady In Black”, aquello se llenó de pura magia, emoción y nosotros cantando y vociferando. Menudo final glorioso.
Ante la insistencia del público, bueno, se puede decir que de los gritos de Santaje, Bubba, Aguskill, Toxic Twins (Vicente y Paco), Monraymon, los de servidor, y poca gente más, volvieron a salir al momento y cerrar definitivamente con el buen Rock and Roll de “Tell Me”, de aquel “Running blind”. Insistimos, pero no hubo manera de que salieran ni me hicieran caso para tocar “Send me an angel, ni “Highway song”. No hubiese venido nada mal un homenaje al recientemente fallecido baterista Jakson Spires (compañero de Hensley en Blackfoot).
Cerca de hora y cuarenta minutos en la que disfrutamos escuchando al creador de magníficas piezas de la historia del Rock, incluyendo composiciones de sus discos en solitario. Buen compendio. Aunque la verdad se me hizo muy corto el concierto, me quedé con ganas de más.
Luego fotos con Hensley, compra de material en el puesto de merchandising, firmas y todo eufóricos seguimos allí disfrutando con la buena música que nos estaban poniendo, bebiendo, graznando “¡Madammmmme!” y otras gilipolleces, jajaja, y siguiendo la juerga en otros garitos donde en uno nos metimos una botella de sidra entre pecho y espalda, además de otros líquidos, y continuar la fiesta hasta bien temprano, o tarde, según se mire.

Texto: Starbreaker
Fotos: Monraymon, Starbreaker, y Mónica
