Después de pasar/arrasar por Vitoria y Palma de Mallorca, Y & T culminan la gira española en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona, acompañados por Sandalinas, que no llegué a tiempo de ver, presentando su nuevo disco “Living on the edge”.
El caso es que eran las ocho y veinte, ya teníamos las entradas y en las mismas ponía que hasta las diez no salían Y & T. Calculamos (muy mal) que Sandalinas saldrían sobre las nueve y algo, y tuvimos la (¿brillante?) idea de meternos en un bar a tomar algo hasta que diese la hora prevista. Brillante fue el resplandor que azotó mi rostro, proveniente de una apartada y solitaria esquina del bar, una vieja máquina recreativa y ¡de naves! y ¡yo había jugado a esa máquina de pequeño! Tras volver a la realidad miré al colega y estaba exactamente en el mismo estado de shock que yo, contemplando la recreativa y con un hilillo de baba en la comisura derecha de los labios. Nos tiramos de cabeza a echarle unas monedas y pantalla tras pantalla, continué tras continué, nos dieron las nueve y cuarto… Total, que cuando llegamos a Razzmatazz, Sandalinas estaban recogiendo. Una pena porque tenía ganas de verlos, tengo el disco y trae temas cojonudos. Sirva la recreativa de excusa, jeje.
La sala tenía ocupada una tercera parte del aforo más o menos, se estaba bien, el calor no era excesivo y teníamos espacio suficiente para saltar, gritar, cabecear y tal… lo que algunos llaman bailar; yo lo llamo “arte”. No había muchos reflejos en la sala, pocas calvas, esperaba más; la media estaría en los treinta años. Tras calentar un poquito el ambiente con clásicos de AC/DC, muy típico, suben al escenario, a eso de las diez y diez, Y & T. Joder que nervios, ¡Y & T!

Más de cuatro millones de álbumes vendidos en su haber, diecisiete LP’s y tres recopilaciones de grandes éxitos sumado a un porrón de bootlegs. Son tan buenos que sacan dos LP’s de caras B y resultan ser caras A más que dignas.
Yesterday & Today son la banda que mejor definición da al Hard Rock, son sinónimos. Si alguien me pregunta qué es el Hard Rock, le aliento a que escuche a Y & T para saberlo. Gran parte de la culpa de que el género llegara a las grandes masas y por lo tanto, se comercializara, es de ellos. La de gente que han movido y mueven… lástima que aquí en España no se les conozca ni valore lo suficiente. Tampoco es que se prodiguen mucho, ésta es la tercera vez que pasan por aquí en toda su carrera. Otro punto en contra es la pasta que cuestan sus discos, si quieres su discografía has de venderte un riñón; ahora creo que la están reeditando a un precio más asequible.
El escenario soso de cojones, un simple telón negro al fondo y punto. Meniketti saluda al público, se cuelga al hombro su inseparable Gibson Les Paul, chapurrea un “buenas nouchis Barseilona” que el público, loco, responde con unos “¡guayanti! ¡guayanti! ¡guayanti!, etc.”, el comportamiento humano en masa es alucinante. Todos los componentes de la banda en su sitio, joder el Haze está tela de viejo, luces, calma, tranquilidad… ¡“Open Fire”! ¡Sus muelas!, ¿sabes el escalofrío que entra con la última gota de la meada mañanera?, en el caso de los hombres claro, ¿a las mujeres les da ese escalofrío?, en fin, pues eso me entró por el cuerpo al escuchar los primeros acordes.
Meniketti, con este primer tema, nos demuestra que sigue estando en plena forma, vocal y “digitalmente”, a parte de seguir luciendo una melena Llongueras cuyos gastos de “mantenimiento” deben ser más elevados que las letras de mi hipoteca. Se le nota con ganas de ofrecernos lo mejor de él, igual que al resto de la banda, madre mía como le pega Haze…
Seguidamente nos meten pa’l cuerpo “Straight Thru The Heart” del LP de la serpiente metálica. Qué portada más guapa tiene ese disco, dibujada por el Dismukes, un fiera el tío, qué pedazo de disco y qué poco valorado joder. Meniketti no para quieto, va de punta a punta del escenario, Kennemore empieza a soltarse y Nymann de momento ni se despeina. Haze es un monstruo, de feo y de bueno. A Meniketti se le nota la voz un poco fría todavía, pero se va mejorando/calentando en cada verso. Tremenda aclamación nada más sonar la última nota, “guayanties” y puños en alto a discreción que es la forma de agradecerles el segundo orgasmo de la noche.
¿Y cómo nos lo pagan? Pues con otro orgasmo. Antes de comenzar el tema, Meniketti nos dedicó unas palabras pero como no sé inglés aproveché para pedirme una cervecilla, vete tú a saber lo que dijo, yo sólo entendí “Black Tiger” y ya me basta. Un poco más y me tiro la birra encima, gracias a mi tremendo equilibrio (como Piolín) conseguí tirarla sólo encima de los demás. Pero logré llegar a primera fila, sin birra apenas pero feliz y pude gozar de las caras de extreñimiento de Meniketti, que nos dedica cuando acaricia con especial atención a su Les Paul. Dave ya tiene las cuerdas vocales a punto y las yemas de los dedos calentitas, Nymann juguetea con Kennemore por el escenario y Haze… tela.
Al estilo vaquero del, según donde te encuentres, lejano oeste, nos meten dos tiros entre ceja y ceja (a algunos entre ceja, y punto), seguidos, sin darnos respiro. El primero “Dirty Girl”, tema del también poco valorado LP, quizás el que menos, “Earthshaker”, con los temazos que trae por favor. A mitad de canción destrempé, sufrimos una baja en nuestras filas. A un colega le dio la temida “pálida”, ya se sabe, calor, alcohol y tabaco aliñado no se llevan del todo bien. No pudo recuperarse in situ y decidió irse a casa (putada), él y su respectiva. La guerra continua a pesar de todo, y no veas como.
“Hurricane”, segundo balazo, uff, uno de los temas que más me gusta de los californianos. El vello de todo mi cuerpo, que es mucho y mal distribuido, se erizó al unísono y rápidamente cual banco de peces en su orgía coreográfica marina. Y al igual que éstos, respondía según la dirección de donde provenía el estímulo, en este caso sonoro; ahora hacia Meniketti, ahora hacia Haze, Kennemore, Meniketti otra vez, Nymann, etc. Fue uno de los momentos álgidos del concierto. Impagable ver las caras tipo Boris Izaguirre luciendo en un primer plano que ponía Kennemore mientras el bajo soltaba humo.
Nos brindan un respiro con “Winds Of Change”. Nada más presentarla Meniketti, ya se oía el murmullo “¿ésta es la de Scorpions verdad?” (…) La verdad es que me cortó un poco el rollo, la disfruté pero hubiera disfrutado aún más escuchándola en otro corte más avanzado del concierto. Además el público no se mostró muy entusiasmado. Fue, aunque me jode decirlo, un momento “vete a por una birra” generalizado.
Dave le pasa el relevo a Kennemore que agarra el micro y se dispone a cantarnos “Squeeze”. Se veía venir, la conocemos cuatro gatos mal avenidos. Sumado al “momento birra” anterior y al juego fallido que intentó hacer Kennemore con el público, el tema no caló lo que debiera, aunque yo me lo pasé en grande. El juego de Kennemore, muy original, consistía en que gritáramos todos al final de cada estribillo como hacía él. La peña sudó de gritar y lo dejaron un poco tiradillo. En los coros el sonido se hacía una pelota (sonido pelotudo) y a Kennemore le salía un tono raro que se asemejaba al “beeeeee eee eeee” de los cabritos. Al acabar el tema y tras los aplausos, Kennemore se dirigió al público y no entendí muy bien lo que dijo, si“fuck you” o “thank you”, las dos opciones pueden ser válidas.
Otra birra, que tanto gritar se queda uno seco. Meniketti presenta el siguiente tema y un fuerte olor (mal olor) comienza a inundar la sala, coño claro, está todo el público con los brazos en alto, se trata de ¡“Midnight In Tokyo”! Ésta se la saben todos. Otro momento álgido de la noche dónde tanto el público como la banda disfrutaron a más no poder. A Meniketti le costaba un poco llegar, cosa que los coros remediaban con éxito a pesar del sonido “pelotudo”. No pararon de patearse el escenario a banda y banda, todos excepto Haze (claro) que estaba más concentrado en respirar, se le notaba cansadete, eso sí, no bajó el nivel en ningún momento, en cualquier caso “the world’s fastest foot” (así lo bautizó Carmine Appice) lo aumentó.
Le toca el turno a “Eyes Of A Stranger”, primer temazo de los dos que tocarían del LP “Contagious”. Gracias a este disco, cassette en su día, conocí a la banda. Por lo que le tengo cariño al álbum y especialmente a este tema que clavaron, esta vez con Haze y Nymann en las filas. Yo sigo pellizcándome, esto es temazo tras temazo, hala venga “Rescue Me”. La masa se alborota, “le sube la birirrubina” que diría el Guerra. En el estribillo casi no se oía a Meniketti ya que el público no canta, chilla. A Haze se le nota cansado pero coordina muy bien la respiración, y yo… yo estoy reventado.
Ahora hubiese sido el momento ideal para “Winds of change”, ¡ahora! y los cabrones van y nos endiñan “Mean Streak”. Hay que sacar fuerzas de dónde sea, ¡esa birra! Meniketti se pega un solo de tres pares de cojones y Kennemore y Nymann replican el uno al otro. La banda juguetea con el público y éste responde, cómo no, chillando. ¿A quién no le gusta “Mean streak”? Me acordé de Bubba y estuve a puntito de sacármela pero por respeto a los miembros de ídem inferiores me eché para atrás, soy un buenazo.
La instrumental “I’ll Cry For You” dónde se lucen uno por uno y conjuntamente los miembros de la banda da paso a una aclamadísima “Summertime Girls” y yo aprovecho para dirigirme a la barra e intentar hacer alguna foto decente ya que el tema ya no me apasiona tanto como hace unos años, no sé por qué… muy californiana, será. La banda respira, pega un trago de no se qué fluido y se preparan para el tema final.
“Guayanties” y más “Guayanties” para recibir como agua de mayo “I Believe In You”. La gente comienza a sacar los mecheros para la ocasión, hubo un tipo vendiendo susodichos a la entrada antes de empezar el concierto aunque creo que no sacó mucho, al rato empiezan los “ays” y “uys” de la peña que se tuesta el dedo al encenderse un pitillo tras haberlo mantenido encendido 2 minutos seguidos… “un recuerdo del concierto” dicen resignados mientras se chupan el dedo índice. La masa se sabe la letra al dedillo y la cosa se pone muy “momentaso”. Virguerías y más virguerías de Meniketti, nos brinda sus mejores caras de extreñimiento. Haze se marca un solo de batería “sencillo” pero resultón, muy resultón. Histórico.
Se despiden del respetable que aún hechos caldo como estábamos pedíamos más ¡queremos más!, para hacer la chorradita de esconderse y volver para regalarnos, cómo no, no podía faltar, “Forever”. Éste fue sin duda el momento más tremendo de la noche. La gente se volvió loca, yo imaginaba a Kennemore pensando “cabrones, ya podíais haber gritado así cuando os lo pedí”. Extasiados ya saltábamos por inercia, no así la banda, que nos ofreció un fin de concierto cojonudo. Meniketti acaba el tema con un “pooorrr sieeeeempre” y yo me la guardo antes de que me vea alguien.
No imagino cuánto puede disfrutar un enano pero yo esta noche disfruté al menos lo mismo que uno. Y puedo asegurar que no fui el único, ni mucho menos. Salgo de la sala convencido de haber presenciado un concierto acojonante y espero poder verlos nuevamente por estas tierras, parece que le están pillando el gustillo.
Texto y fotos: Didac “Crucificado”
