Segundo disco del grupo madrileño Cripta. Personalmente desconozco su primer disco (“Ahora shi”, 2002), por lo que no puedo ejercer ningún tipo de comparación. El grupo lo forman los mismos componentes: Raúl Conejo (guitarras y voz), David Marcelo (guitarras), Ángel Muñoz (bajo) y Enrique García (batería). De hecho esta formación es la misma desde los inicios del grupo, hace ya 10 años.
“Cuando los ciegos guían” es un disco lleno de agresividad y rabia, aunque entre tanta mala leche consiguen incluir melodías bien construidas, concediendo mucha importancia a los textos reivindicativos que no dejan títere con cabeza, abogando por la Libertad de Expresión y cargando contra el poder establecido, la Iglesia, la Sociedad o la manipulación mediática.
A la hora de buscar referentes para que os hagáis una idea a qué suenan Cripta, la verdad es que podría ser el resultado de meter en una turmix a Def Con Dos, Rammstein, Hamlet, un poco de Nu-Metal y otro poco de Thrash de los primeros Metallica o Pantera, todo ello servido en un bloque compacto y sin fisuras.
Los temas son bastante parecidos entre sí (una de las pegas del disco), siempre con la voz al límite y sin virguerías instrumentales. A pesar de todo, logran desarrollar las canciones de forma satisfactoria y convierten cada tema en un alegato contra el asunto tratado en cada letra. No deja de sorprender el buen uso de la melodía, mucho mayor de lo usual en el estilo, así como el empleo de sintetizadores e incluso violines.
Una intro con olor a bacalao (será para despistar…) da paso a 10 temas en que la rabia, potencia y agresividad a veces no dejan lugar para nada más (“Asesinos”), pero que según avanza el disco muestran un mayor colorido en su propuesta, unas veces basándose en buenas estructuras de thrash, como en “No me podréis callar” o la cañera “Algo tendremos que hacer” con la que se cierra el disco y donde colabora M.A.R.S. (Habeas Corpus), y en otras mostrando la influencia de otras tendencias, desde el semi-rap de “A los que quieren escuchar”, con la colaboración de Ivahn (Sugarless) hasta temas más complejos y trabajados como “Utilizan bien sus manos”, construido con diferentes partes, inhabitual en un estilo tan directo. Incluso “Coge tu camino”, si la despojamos del sonido tan agresivo podría pasar por hard rock.
Pero, sin duda, la baza de Cripta son sus letras incendiarias y reivindicativas, y en este sentido destaca “Quiero saber”, con una brillante interpretación de Raúl, que en todo momento le da una gran intensidad a cada tema, llevando su voz al límite y haciendo de cada denuncia social una denuncia desesperada.
Ahora que parece que la vieja actitud rebelde del rock and roll se ha perdido entre devaneos instrumentales en busca del más difícil todavía, Cripta representa una buena opción para aquellos que aún buscan en el rock un canal de reivindicación y de enérgica liberación de adrenalina.
Santi Fernández «Shan Tee»
