Recuperando una tradición que parecía perdida desde la extinción de los “Monsters of Rock de Akí”, el Festival Profana Rock es una iniciativa que intentaba llevar a diversos puntos de nuestra geografía algunos de los grupos punteros de nuestro Rock. Decimos “intentaba” porque las noticias que nos llegan según escribimos estas líneas nos hablan de la suspensión de este festival itinerante. Tiempo habrá de analizar los hechos y las reacciones que nos lleguen de uno y otro lado.
Uno de los problemas que han acompañado la organización del festival desde su nacimiento fue la decisión de incluir en el cartel a Soziedad Alkohólika, grupo acusado en los últimos años de simpatizar con ETA y por ello han sufrido vetos en no pocos conciertos. La primera parada del Festival Profana Rock debía celebrarse en la provincia de Murcia, pero la presencia de S.A. incitó al gobierno local a prohibir el festival, obligando a la Organización en un primer momento a cambiar la ubicación de forma apresurada y, posteriormente, aplazar la celebración del evento al mes de enero. Con los últimos acontecimientos, se une a la suspensión generalizada.
Hablemos, pues, de lo que a la postre ha sido la única fecha celebrada de un festival que tenía previsto acudir a San Sebastián y Barcelona, además de Murcia.
Si la inclusión de 11 grupos en un mismo Festival ya es una barbaridad, más aún lo es si el día elegido para el mismo es un viernes, día laborable que, por un lado, coincide en horario con muchos trabajadores o estudiantes a los que les es imposible acudir a ver las primeras bandas, así como provoca que las altas horas de la madrugada a las que estaba previsto que finalizara el evento se acumulen al madrugón habitual de los que tenemos que garantizarnos las lentejas con una actividad al margen del Rock and Roll. Por otra parte, la asistencia de público procedente de fuera de Madrid sería mayor, o al menos más fácil, si el festival hubiera tenido lugar un día festivo. Todo ello nos hacía prever una floja entrada de público.
Estos mismos problemas laborales comentados nos impidieron llegar a tiempo al recinto para disfrutar de las actuaciones de MALAS NOTICIAS, HAMLET y BOIKOT, por lo que no encontraréis comentario alguno de sus shows en esta crónica. Algo nos contaron los que sí llegaron a tiempo, pero no somos amigos de hablar de oídas. El caso es que cuando, una vez recogidas las acreditaciones, accedimos a la Plaza de Toros, lo único que pudimos constatar es que la afluencia de público fue algo mayor de la que nos esperábamos, con la “arena” casi cubierta de gente, aunque las gradas estaban bastante más vacías. Aún así, los platos fuertes de la noche aún no habían comenzado.
En este momento, y antes de pasar a las crónicas de cada concierto, quiero denunciar la situación que allí vivimos con respecto a Los Suaves. La persona que presentaba a los grupos desde el escenario aprovechaba los minutos libres entre bandas, mientras se preparaba el escenario para el siguiente grupo, para hablar con los integrantes de las primeras filas. Yo estaba presente en el foso de fotógrafos cuando esta persona estuvo diciendo a los asistentes en esas filas que Los Suaves no iban a tocar esa noche porque Yosi tenía una borrachera tremenda, no se mantenía en pie y se lo habían tenido que llevar al Hospital. Evidentemente la noticia se propagó como la pólvora entre la gente que estaba en la “arena”. Yo se lo dije a Clara G. Lobo (Kikyblack), periodista de Rock Hard y amiga personal desde que formaba parte del staff de The Sentinel. Clara llamó al manager de Los Suaves, quien desmintió totalmente esa afirmación, comunicándonos que el motivo de la incomparecencia de Los Suaves había sido incumplimiento de contrato por parte del organizador del Festival, asunto que como bien sabéis se destapó al día siguiente del evento. El bulo propagado desde el escenario se había extendido lo suficiente para que todo el mundo, basado en la fama de Yosi, comenzara a despotricar contra el grupo orensano, y en especial contra su cantante. Espero que tras los comunicados y hechos acontecidos los días posteriores al festival, haya quedado claro el motivo real por el cual Los Suaves no tocaron esa noche.

Nada más entrar al recinto de La Cubierta en Leganés tomamos posiciones y Óscar y los suyos comienzan su particular descarga.
Óscar, con un traje completo de leopardo y una pinta propia del macarrerío ochentero, nos asalta con el tema “Escuadrón 69”, él solito parece que se basta para encandilar al poco público que hay en esos momentos.
Sigue su particular espectáculo con “Mozart y Salieri”, otro tema de sobra conocido por todos y con lanzamiento de un sujetador rojo con encaje incluido. Al término de este tema comienzan las alusiones al accidente de helicóptero próximo a la localidad donde nos encontrábamos y a los dos viajeros que lo sufrieron en sus carnes, la Sra. Esperanza Aguirre y el Sr. Rajoy, poniéndoles de vuelta y media y agradeciendo al Dios del viento su particular empujón hacia la nave.
Para demostrar que no son tan malos como uno se piensa, suena “Dejad que los niños se acerquen a mí”. El sonido va adaptándose y empezamos a disfrutar de él a partir de este momento. “Maria Martillo”, otro célebre tema muy coreado por sus fans más incondicionales. Alegatos al sexo, y campaña particular hacia EE.UU. en la guerra contra Irak. El mensaje sigue siendo el mismo que hace 20 años por el Mariscal Romero, por lo menos en cuanto a expresión sobre un escenario.
La mejor parte se provoca con los riffs contundentes de la apertura de “Hijos de la furia”, su guitarra Jesús no deja por un instante de dar tragos entre pausa y pausa a la botella de whisky que tiene próxima a sus pies.
“Espinas en el corazón”, y los tragos a la botella son un tira y afloja entre Óscar y Jesús. El sonido no es espectacular, pero suena limpio y eso es de agradecer.
Óscar tiene palabras de cariño hacia una banda que todos recordaremos siempre y que esa noche tienen una presencia singular, ellos son MURO. Suena “Traidor”.
Con “Estrella del porno” el aumento de público empieza a notarse, quizás todo se deba a la lluvia y al puñetero tráfico de esta tarde de viernes en la capital.
El próximo tema: “Corazón de Heavy Metal” nos presentan a una “futura” promesa de la guitarra, un chaval de 16 años llamado Nacho Mur que toca el tema junto a ellos y se curra un particular duelo con Óscar. Buenas maneras las de este chico, aunque lógicamente se le notan carencias propias de su novata edad.
Van pasando los minutos y la actuación de los segovianos va alargándose, pero ni mucho menos se hace pesada, el público está animado y la juerga está garantizada con el “profesor” y sus lujuriosos seguidores.
Suena “Joda a quien joda”, “Merece la pena” y cierran con los clásicos de las mayores bandas de nuestro país (una de ellas nos visitaría más tarde) “Larga vida al Rock and Roll” y “Vamos muy bien”.
Dan por concluida su actuación y sin darnos cuenta han estado hora y media encima del escenario. Buen sabor de boca.

Cualquier persona con el más mínimo interés histórico por la faceta cultural del Rock sabrá que este estilo de música siempre ha conllevado un sentimiento de rebeldía, de oposición al poder establecido, sea del color que sea, y sus seguidores siempre hemos tenido la sensación de nadar contra corriente. Esto ha sido así desde el provocador movimiento de caderas de Elvis y el por entonces inaceptable flequillo de los Beatles, elementos que hoy pueden hacernos sonreír, pero que en su época provocaron un escándalo social.
La consecuencia de esto es que cualquier intento desde el Poder de censurar, prohibir o perseguir a un grupo, provoca en los seguidores un efecto contrario al deseado, es decir, un sentimiento de compañerismo, de ponerse al lado del grupo y contra los poderes establecidos. Y en el caso de Soziedad Alkohólika ha sucedido así. Aceptando la evidencia de que los vetos y censuras que han sufrido les han obligado a cancelar conciertos y a ver sus discos retirados de según qué establecimientos, el grupo se ha beneficiado de una buena dosis de publicidad gratuita y, lo que es más importante, han puesto a una buena parte del rockerío nacional a su favor.
Con todos estos precedentes, yo no sabía qué iba a encontrarme ante este concierto. Cuando a las 21:15 el speaker anunció a la banda, simplemente sus componentes salieron a escena uno tras otro y empezó la tralla. No tardé en darme cuenta de varios factores: a ellos se les veía tensos, agarrotados, quizás por la magnitud del evento o quizás porque veían clavados en ellos muchos ojos que tenían la misma expectación que yo. Pero lo que estaba totalmente claro es que la gente estaba con ellos. En la “arena” se produjo una revolución. Muchas ganas de descargar adrenalina, cantar a voz en grito las letras incendiarias (a veces no tanto) del grupo y buscar diversión, sobre todo mucha diversión.
Su estilo primitivo levanta pasiones. Está claro que el seguidor de S.A. no busca analizar el trabajo instrumental de sus componentes ni espera despliegues de virtuosismo. Lo que quiere es desfasar, y S.A. le da la excusa perfecta para ello. Como muestra, valga un botón: La interpretación de “Ratas” provocó un pogo bestial y prácticamente masivo que no dejó títere con cabeza.
Contagiados por el despliegue de entusiasmo del público, los chicos de S.A. se entonaron y le cogieron el punto al concierto. Eso sí, apenas un par de palabras entre canción y canción, y ni una sola mención a los problemas que el grupo tiene con las administraciones. Buena opción.
“Piedra contra tijera” fue recibida y coreada con total entusiasmo, y a partir de ese momento y hasta el final el grupo se sintió mucho más cómodo en escena, pletórico de furia. Escasos de recursos técnicos, es casi su única virtud, pero la explotan bien y conectan con el público, que es de lo que se trata. La forma en que el público coreó la rapera “Peces mutantes” da buena muestra de ello.
De ahí al final fue una fiesta total: “Cienzia asesina” fue cantada al unísono con todo el público desbocado, y para terminar, lo que todos estábamos esperando: Juan nos anuncia que “ya es Navidad en El Corte Inglés”, para atacar con un “Feliz falsedad” cantado por la gente tanto o más que por el grupo, que despidió el concierto junto con una versión punki y vacilona del “Vivo cantando” de Karina, con el que se despidieron.
S.A. son un grupo técnicamente limitado, y sus canciones aún lo son más. Pero no se les puede discutir que conectan con su público. Quizás se pueda pensar que “no se puede hacer más con menos”, pero dan lo que se espera de ellos, y la diversión está asegurada.
En este momento (22:55 h.) deberían salir Los Suaves, pero sin ningún tipo de explicación al público, más allá del bulo soltado a las primeras filas, el presentador dio paso a Barricada.

Los cuatro miembros del grupo toman el escenario. El Drogas ocupa sonriente la parte central, con una curiosa pinta de leñador con camisa de cuadros y pañuelo pirata a la cabeza, muy sonriente y dicharachero, haciendo bromas sobre el episodio del helicóptero de Rajoy. Escudándole, el Boni y Alfredo, los dos históricos guitarristas de la banda, y a la batería, Ibi, el único miembro no original de la banda, al cual yo nunca había tenido ocasión de ver en directo.
Desde el primer momento pusieron toda la carne en el asador, enganchando al público a base de canciones que los años han ido convirtiendo en clásicos. Nada mejor para ello que empezar con “La silla eléctrica”, de aquel lejano primer disco y que nos supo a gloria, continuando con “Objetivo a rendir”.
Los años no han pasado en balde por los navarros, ya no son la apisonadora que eran en su primera época, pero a cambio tienen más experiencia y sus conciertos son más profesionales. Tanto El Drogas como Boni andan escasos de voz, algo que llevan arrastrando ya varios años, pero poco importa cuando sus clásicos son coreados por el público ávido de la conexión que siempre ha tenido el grupo con sus seguidores.
“Tiempos que arden” dio paso a la primera canción cantada por Alfredo, “Písale”, que demuestra que es el único que mantiene su voz más o menos intacta, quizás porque su aportación vocal es la menos numerosa. A estas alturas, tanto público como banda están plenamente entregados, convenciéndome plenamente.
“Víctima” supuso una de las más escasas referencias a su pasado más cercano, y quizás por ello acogida con algo más de frialdad por parte del público. Quizás fuera únicamente la calma que precedió al estallido de júbilo que acompañó a la introducción de “Okupación”, sin duda uno de los temas estrella de la banda pero que en esta ocasión quedó un tanto deslucido, ya que el Boni no consiguió entrar bien, quedando algo caótico. Pero Barricada no se amilana por un error, y se resarcieron con creces con “Todos mirando”, que el Drogas cantó de forma brillante, con toda la banda desatada en uno de los mejores momentos del concierto.
Barricada siguen estando de actualidad, no han parado de sacar discos, algunos de ellos bastante buenos. Como muestra, incluyeron en el set “Hombre mate hombre”, bien recibida, pero el delirio llega, y ellos lo saben, con sus temas más clásicos.
Una larga introducción instrumental conducida por el Boni nos hizo bailar a todos los presentes, que enseguida reconocimos “No sé qué hacer contigo”, y cuya primera estrofa fue cantada íntegramente por el público.
De aquí al final, los temas se sucedieron sin tiempo para el respiro: “A toda velocidad” provocó un pogo en las primeras filas, afortunadamente menos violento que en el concierto de S.A., “Balas blancas” sonó como un himno coreado por todo el público, deseoso de diversión. “Tentando a la suerte” y “Rojo” volvieron a demostrar las ganas de cantar de todos los presentes, desbocados hasta el final del concierto.
Uno de los momentos más emotivos fue “Animal caliente”, quizás una de los temas con más calidad de la discografía de Barricada, cantada casi exclusivamente por el público y que nos puso a todos la piel de gallina. La emoción se convirtió en euforia con “Contra la pared”.
De ahí al final, sin descanso atacaron con “Acción directa”, una de las pocas sorpresas (al menos para mi) de su set y recibida con algo de frialdad, quizás cogiendo fuerzas para el sprint final, con la locura desatada en un final de concierto de éxtasis con “No hay tregua” y “En blanco y negro”. En los últimos compases del tema, dos “espontáneos” salieron al escenario a cantar con Barricada. Estos “espontáneos” no eran sino Juankar y Grass, cantante y batería respectivamente de Boikot, en una acción que no pareció preparada y que dio sensación de fiesta y buen rollo entre componentes de ambas bandas.
Al despedirse Barricada, se produjo un hecho algo patético: Alberto, guitarrista de Boikot, cogió el cable de guitarra del Boni, se lo enchufó a la suya y salió al escenario a intentar tocar y cantar algo… pero los micros ya están cerrados, y pronto fue acompañado a salir del escenario.
Si bien Barricada no mostró la energía de S.A., con buena actitud y cargados de clásicos se llevaron a la gente de calle, demostrando que quien tuvo, retuvo, y que siguen siendo un grupo muy querido por todos.

Seguimos sin tener noticias de forma oficial sobre Los Suaves, pero pronto se vislumbran los preparativos que demuestran que los siguientes en salir serán Obús. No lo tenían nada fácil, después del magnífico concierto de Barricada, pero a Obús le sobran tablas, y se podía esperar cualquier cosa de ellos.
Pronto se apagan las luces y la banda va apareciendo en escena: El nuevo bajista, Nacho García, único miembro no original del grupo, sale en tromba, demostrando muchas ganas de agradar durante todo el concierto. Paco toma el otro extremo del escenario y Fernando se hace fuerte en la batería.
Y así comienzan el primer tema, “Sin dirección”, apostando por su último trabajo, “Segundos Fuera”. Como hace en otras ocasiones, Fortu empieza a cantar fuera de la vista del público, y mediada la primera estrofa aparece en escena entre los vítores de los asistentes.
Es de destacar la cuidada imagen que nos ofrecen todos los músicos, como podéis apreciar en las fotos, muy acertada, sobre todo en el caso de Fortu, con un atuendo medio indio que desde luego le siente mucho mejor que aquella vestimenta de boxeador que exhibió en este mismo local teloneando a Deep Purple.
Continuaron apostando por sus últimos discos, con “Cualquier noche sale el Sol” y “Cautivos”, que sirven para comprobar que el sonido no es demasiado brillante, aunque iría mejorando a lo largo del show. El público está más estático que con Barricada, posiblemente cansado ya tras largas horas de festival, pero lejos de parecer indiferente, ya que Obús siempre ha despertado muchas simpatías con esa actitud chulesca y macarril que interpreta Fortu.
El primer peso pesado de la noche fue “Autopista”, quizás algo pronto en el set, ya que la gran exigencia vocal de este tema pilló a Fortu con la voz sin calentar del todo, a pesar de ser el cuarto tema, y no quedó como otras veces. Quizás una posición en el set-list más tardía hubiera sido más conveniente. Y si bien “Autopista” no sonó lo bien que debería, justo lo contrario pasó con “Pesadilla Nuclear”, histórico tema que suena apabullante, con Fernando inconmensurable a la batería. Cada día toca mejor este hombre.
Esta caña se mantuvo con “El que más”, que sonó muy acelerada, quizás animados por la respuesta del público. Unas inesperadas “Te visitará la muerte” y “Sólo lo hago en mi moto” completaron el ecuador del concierto, con el personal bastante más parado y con la respuesta algo floja, quizás por el peor nivel de estas composiciones o por el cansancio acumulado en la gente, la mayoría de ellos ya llevábamos bastantes horas sin apenas descanso.
Pero Obús no se amilana así como así, y una rabiosa interpretación de “Que te jodan” así lo atestiguó, antes de embarcarse en una versión muy extendida de “Dinero, dinero” en la que intercalaron unos fragmentos de “Land Of 1000 Dances”, enfilando la recta final del concierto con la siembre bien recibida y muy coreada “Vamos muy bien” y el tema con el que se presentaron al mundo hace ya la friolera de 25 años: “Prepárate”, que nos hizo rejuvenecer a todos.
Cuando parecía que el concierto iba a concluir, un cuidado y atrayente pasaje instrumental sirvió para ir presentando uno a uno a los componentes del grupo. Al final, cuando le tocaba el turno a Fortu, quiso hacer una demostración de que sigue en forma a pesar de los años, con un numerito circense consistente en que un pipa se tumba boca arriba y Fortu, con las manos en sus rodillas y con la ayuda del roadie, hace “el pino” durante unos segundos. Ciertamente demostró que está en forma a sus años, aunque la demostración quedase un tanto fuera de lugar. Fuera como fuese, cerraron el concierto con “Esta ronda la paga Obús”, y para cumplir la letra de la canción, Fortu entregó a las primeras filas una botella de wisky.
Obús demostraron una vez más que se motivan de forma especial ante los grandes eventos, y aunque esta noche no llegaron al reconocimiento popular de S.A. o Barricada, su concierto se ganó más alabanzas que otra cosa.

01.50 h. Comienzan las pruebas de sonido, y aunque los pipas llevan trabajando desde mitad del concierto de Obús, aún queda algún fleco de última hora. Creo que fue el grupo que más tardó en salir al escenario, que más probó, y aunque todos fueron rápidos y veloces, estos riojanos se hicieron rogar un poco más, o dadas las horas que llevábamos encima, me pareció mayor el tiempo de espera.
No importaba, porque todo hay que decirlo, el mejor “pipa” de la noche se encontraba con este grupo, una rubia pequeñita, bastante resultona que estaba pendiente de cualquier detalle, de que sus músicos se encontraran cómodos, porque lo del sonido fue algo peor.
Una vez comprobado el sonido y de una insistente prueba de batería comienzan a sonar pasadas las 2 de la mañana. Abren con un tema que es perfecto como apertura, con una pequeña intro que da paso al tema que también abre su trabajo Apocalipsis: “Nerón”. Un tema que es coreado por los allí presentes, que en esos momentos han vuelto a crecer en número aunque uno se mueve con comodidad por cualquier sitio del recinto, sin aglomeraciones, y apreciando como en casi toda la noche bastante público joven.
El sonido es bastante regular, predominando los teclados por encima de todo, pero con un acople ensordecedor en una de sus guitarras, algo que no se acabará de corregir en toda la actuación. Otro tema del mismo trabajo que es uno de los favoritos y que de cara a un directo suena como uno de los mejores “Apocalipsis”.
Como aspecto positivo y destacable diré que su actuación fue seria, metidos en el papel y trataron de dar un concierto digno en todo momento, pese a la hora y al “menos público” que había entonces. Continúa el sonido ensordecedor que trata de corregir su cantante y líder Ángel, pero ni por esas, cae un tema de su álbum “Indomable” “Alas de Fuego”, las guitarras son el verdadero estandarte de la banda pero es que hay que reconocerlo: Todos los temas parecen uno, los sonidos, los estribillos, parecen enlazarse los de un tema y otro, te suenan parecidísimos, y es lo desfavorable que tengo que decir de esta banda, quizás a muchos les pueda parecer lo mejor, que sigan un mismo patrón, pero es que ya digo, hasta el directo parece no salirse de ese encasillamiento. En fin, habrá quien defienda a capa y espada este sello “Tierra Santa”, pero creo que pueden ofrecer un poco más en su música.
Esta noche el sonido no parece acompañarles en cuanto a nitidez, acaba otro tema y el sonido es un desastre, continúan con “Sangre de Reyes”, que da titulo al trabajo más cuidado y mejor acabado de la banda, por lo menos en mi opinión.
Creo encontrar esa adicción a un sonido, esa deformación a un estribillo, a un mismo resultado final, y es la batería, esa caja de ritmos es la que realmente es repetitiva y lleva al resto de músicos a cogerse de la mano y a repetir y repetir. La batería de Iñaki lleva acoplado un limitador de velocidad, no puede ser de otra manera, si se pisa más a fondo el pedal y los golpeos fuesen más dinámicos seguro que el sonido variaría. ¡Ahí tienen la clave!
Pero bueno, esto es solo un consejo, siguiendo con los temas, descargan “Nací siendo libre”, “Quien llora hoy por ti”, “Rumbo a las estrellas”, que quizás sea de las canciones que se salen fuera de ese corsé y parece ofrecernos un poquito de variedad, uno de los mejores momento unidos al conocidísimo tema que vendrá a continuación y que es un maravilloso verso de José de Espronceda “La canción del pirata” (Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul) siempre me gustó este poema y una de las mejores interpretaciones fue la que hizo aquel grupo llamado Lancelot con su álbum titulado “Desde la grada”.
Se retira la banda y salen de nuevo para regalarnos un par de temas “Pegaso” y otro que no podía faltar “Legendario” donde hay un particular duelo de guitarras cerrando la actuación y llegando casi, casi, a la hora clavada.
Son las tres de la mañana….y yo sin poder dormir….

3:30 h. de la madrugada. Cinco horas y media después de la hora prevista para Los Suaves, y tras haber dejado pasar tres grupos entre medias, el desafortunado presentador del Festival se dignó a dar algunas explicaciones sobre la incomparecencia del grupo orensano. Tarde y mal, porque con palabras balbuceantes comenzó diciendo que Los Suaves no tocarían porque había habido un problema con dos de sus miembros… luego dijo que había habido un problema en la carretera… que la Organización era totalmente ajena al incidente… todo en la misma frase. El bulo sobre la supuesta borrachera de Yosi estaba bastante difundido, así que el (burdo) trabajo ya estaba hecho.
Muchos de los que aún no se habían enterado de la ausencia de Los Suaves decidieron abandonar el recinto, dejando en su interior a menos de la mitad de los que habían presenciado la actuación de Obús. Esta circunstancia, unida a un recorte en el horario de la actuación de Silver Fist, hizo que la banda saliera rabiosa a tocar. Tenemos la suerte de que en un estilo como el Heavy Metal, este hecho es fácilmente reconducible en pro del espectáculo, y Silver Fist convirtió esta rabia en pura energía, y salieron a comerse el escenario. Aún así, no faltaron comentarios de Silver protestando por la falta de respeto que habían sufrido por ser un grupo pequeño, y por los 15 minutos de menos que iban a poder tocar.
La banda salió en tromba a escena. Personalmente no había tenido oportunidad de ver a la banda en ninguna ocasión, y me impactó la energía y contundencia que emplearon en la hora escasa que les permitieron estar sobre las tablas. Silver es, evidentemente, el hilo conductor del grupo, pero la banda al completo es un ciclón. La base rítmica formada por Iván (batería) y José (bajo) es una apisonadora que consiguió levantar los agotados y maltrechos cuerpos de los que llevábamos ya allí una eternidad.
Arrancaron con “Ave Fénix”, y además de la caña desplegada, me sorprendió el buen nivel de la pareja de guitarristas formada por Nacho y Diego, combinándose perfectamente y adornando con sus solos el rodillo que Silver Fist desplegó esa noche.
Lamento decir que no voy a poder comentar la actuación de la banda con el detalle que hubiera deseado, ya que sucedió algo muy desagradable que me impidió concentrarme en lo que tenía delante. Apremiado por el cansancio, decidí subir a la grada para seguir desde allí el desarrollo del concierto, justo en frente del escenario. Desde esa posición el sonido era algo peor pero, sinceramente, ya no me tenía en pie. A los pocos minutos, sentí un escozor terrible en la garganta y en los ojos, provocado por algún tipo de spray tóxico. Todos los que estaban cerca de mi sintieron lo mismo, evidentemente, y tuvimos que salir corriendo para alejarnos de allí porque nos era imposible siquiera respirar. No sé quien sería el inconsciente que provocó el incidente, pero dentro de todo lo malo podemos dar gracias a que la grada estaba ya casi vacía, porque de haber sucedido con más gente, la avalancha que se hubiera producido hubiera sido muy peligrosa.
Volviendo al concierto, no puedo dejar de destacar la brillante interpretación de “Aunque no estés aquí”, tema con un comienzo lento e intenso que va subiendo en intensidad y que se convirtió en lo mejor de su set. Más quejas de Silver sobre el recorte sufrido por el grupo, comparándolo con “el puto Atleti” (un respeto, Silverio, que algunos tenemos el corazón a rayas…). El concierto consiguió convencer en el público que había aguantado estoicamente hasta estas intempestivas horas, con momentos de verdadera entrega, en especial con “En llamas”, largamente coreada.
Antes de una hora Silver Fist debió concluir el concierto. Me apunto en la agenda verles en otra ocasión, con un set completo y sin el agotamiento que yo llevaba encima tras 9 horas allí metido. Lo que vi, pese a las circunstancias, me convenció lo suficiente para ello.
Siento decir que fui del todo punto incapaz de quedarme a ver a Saurom Lamderth. Desgraciadamente para la banda gaditana, no fui el único. No llegué siquiera a ver el comienzo de su set, pero debieron tocar en familia, con casi la misma gente arriba del escenario que abajo. Otra vez será.
El día siguiente nos despertamos con la noticia de la cancelación del resto de fechas del Profana Rock, y poco a poco nos han ido llegando noticias sobre los motivos. En el momento de escribir esta crónica (enhorabuena si has sido capaz de tragártela entera), el organizador sigue desaparecido y sin emitir ningún tipo de comunicado, los participantes en el evento (músicos, técnicos, personal de seguridad…) siguen sin ver un euro y la confianza en este tipo de Festivales se ha quebrado muy peligrosamente. Desde aquí deseamos que las cosas se aclaren con la mayor celeridad posible y que se depuren las oportunas responsabilidades.
Si esto sucede, aquí estaremos para contarlo.
Texto: Shan Tee
excepto LUJURIA y TIERRA SANTA: Carlos Guillén “Dioforever”
Fotos: Shan Tee
