
El ahora trío navarro de Lekumberri, ya sin el guitarrista Aitor Oreja (que abandonaba la banda el pasado 2004 tras más de diez años), bajaban por el sur para hacer una serie de conciertos presentando su quinto larga duración, “Jaio. Musika. Hil” (Gor Discos, 2005), en castellano “Nacer. Música. Morir”. El día antes habían descargado su energía en Málaga, y en el inicio del fin de semana le tocaba a la tierra del Indalo. Primera vez que descargaban su potencial por estos lares. La entrada sólo se podía adquirir en la puerta del pub por 10 €. Aforo medio en el pequeño garito, no sé si por desconocimiento de la gran mayoría de gente del grupo, o porque pasaban de pagar 10 “eurogallos” y emplearlos en “cosas mejores” como alcohol y demás drogas para alcanzar la felicidad y efusividad efímera.
Faltando cinco minutos para la media noche, con el telón con la portada del último disco de los navarros euskaldunes, sonaba la música principal de una de las obras maestras del cine y de Hitchcock, “Psicosis”. Acto seguido los tres músicos empezaban a repartir cera sonora con los dos primeros cortes de su última grabación, “Zertarako amestu” (“¿Para qué soñar?”) y “Berba eta irudia” (“La palabra y la imagen”). Sonido potente, claro y buenísimo, destacando la batería de Aitor Goikoetxea.
Gorka Urbizu (guitarra y voz) jocosamente anunciaba algo de Madonna, para dar paso rápidamente al primer tema del penúltimo disco, “Libre” (Gor Discos, 2003), “Hil nintzen eguna” (“El día en que morí”). Luego jugueteo de acordes de Nirvana y enlazar a “Iparra galdu: Hegora joan” (“Perder el norte: Ir hacia el sur”).
Cambio de guitarra, dirigirse hacia los pocos que estábamos allí con un “¡¿Qué pasa, Almería? Somos Berri Txarrak, de Nafarroa. Gracias por venir!” y continuar con “Stereo” y seguida “Ebidenteegia” (“Demasiado evidente”), ambas del “Eskuak / Ukabilak” (Gor Discos, 2001). Todo un espectáculo ver a Gorka moverse espasmódicamente, cual electrocutado o demente, y al bajista Mikel López menear sus greñas al ritmo de la música.
Continuaban con su rabia enérgica, a veces sonando a potente Metal actual, otras a Hardcore-Punk, Rock, Pop… una mezcla de estilos llevados a su campo, y consiguiendo un sonido propio. Regreso a repasar su reciente CD con “Bueltatzen”(“Volver”), “Gelaneuria” (“Lluvia en la habitación”), y sorprendernos con una versión del “Time is running out” de Muse.
Recuerdo a su segundo disco, el tema-título, “Ikasten” (“Aprendiendo”), para luego corear más de uno la letra de “Izena, izana, ezina” (“Nombre, ser, impotencia”).
“¡Gracias! Eskerrik asko!”, soltaba Gorka, no muy dado a hablar demasiado, supliendo la falta de comunicación con el público, con la traca con la que arremetían a través de los altavoces. Otra vez acordes de Nirvana, para soltarnos el tema que da título al reciente disco, “Jaio. Musika. Hil”, de ritmo aplastante, y otra del último,“Isiltzen banaiz” (“Si me callo”), con esos riffs pegadizos y un final muy thrash-ero. Calma con la corta “Eskuak” (“Manos”), para enlazar con los acordes iniciales de la rápida y bestial “Zirkua” (“El circo”), del disco del 2001. Y luego otra de ese disco, “Biziraun” (“Sobrevivir”), con algo de rapeo al cantar y elevación de la guitarra al final.
La furia de “Denak ez du bailo” (“Todo no vale”) nos volvía a knockear. “Adios al primer acto”, así se despedían momentáneamente, haciendo “Breyten”. Las 02.05 h.
Salen de nuevo al instante y comienza Mikel con unas líneas de bajo, para sumársele la batería y luego la guitarra, un medio tiempo, “Oreka” (“Equilibrio”), e intentar meter más a la gente en la descarga: “¿Pasa, Almería?, ¡Cago en Dios!”. Siguen con “Kezkak” (“Preocupaciones”), vuelta a rendir homenaje a grupos actuales que les gustan, con una versión de “Spiders” de System of a Down. Y para encarar su final con la caña de “Oihu” (“Grito”), “Espero zaitzaket” (“Puedo esperarte”), del “Libre”, y culminar con “Bisai berriak” (“Caras nuevas”), grabada para Gazte Topagunea 2002 (Elorrixo), en la que colaboraban cantando, además de Gorka, Gorka de Lehiotikan, Aiora de Zea Mays y Fernando de El Corazón del Sapo.
Muy buen concierto de los tres navarros, en el que demostraron que son muy profesionales, sonando estupendamente conjuntados como trío. Aunque un tirón de orejas al despedirse dando las gracias a Andalucía. Ellos, que cantan a favor de varios tipos de libertades, deberían saber que Almería forma parte de la Comunidad Andaluza injustamente, ya que cuando fue el referéndum de las Autonomías, la provincia de Almería fue la única en la que salió el No en las urnas de todas las provincias de lo que hoy forman Andalucía. Pero dejemos la política para los políticos y algunos que prefieren guerrear sin sentido, antes hay otras cosas más importantes, como la música y los sentimientos que comunica.
Texto y fotos: Starbreaker
