¿Qué hace un personaje como yo en Madrid entre dos días de conciertos (Ted Nugent y The Cult)? Pues como “buen enfermo” acudid a más conciertos. Hasta el mismo día no sabía si iba a ir al concierto dado por Ñu, ya que enterado días antes que tocaban en la localidad madrileña, no sabía ni como ir allí, y mucho menos volver. Pero gracias al foro de la página NuestroRock80 contacté con el colega Jesús “Naranjito” y el mismo día me confirmaba que podría ir con él, su hermano y otro colega al concierto. ¡Gracias, fiera!
Tenía ganas de volver a ver a las huestes del gran José Carlos Molina después del buen sabor que nos dejaron en enero de 2005 en su concierto en la sala Gamma de Murcia. La admiración por Ñu en mí ha ido creciendo a lo largo de los años, y si ya me gustaban en la época de los 80, con el paso del tiempo siempre “más, quiero más, no es suficiente…” y aún ese sentimiento crece más por comprobar como muchos/as de las nuevas generaciones le dan la espalda a este grupo de incalculable historia y maestría.

Quedo en el barrio de Usera con Naranjito y compañía. Presentaciones y a coger el viejo coche rumbo al pueblo. Por el camino vamos charlando y escuchando cassettes (¡ahí, con un par!) recopilatorias con grupos nacionales e internacionales. Llegamos y ni pisamos el pueblo. La sala N3 está al comienzo, en un polígono industrial. Nada más entrar tras comprar la entrada (12 €) nos tememos que aquello puede sonar a rayos y centellas, ya que es una nave acondicionada para discoteca de “chunda-chunda”. Y no nos equivocamos para nada. No sé como grupos del calibre de Ñu pueden seguir siendo tratados así aún hoy en día. Pero claro, se toca donde se puede y te dejan, ya que como fueran sólo tocando en locales en que el equipo de directo suene en condiciones, las cifras de conciertos serían de risa.
Los carteles que anunciaban el evento al entrar al recinto daban la información malamente. Se anunciaban Vahladian, y los valencianos por allí no asomaron en absoluto, y era lógico, el encargado, o encargados, de confeccionar el cartel, había confundido a los del Mediterráneo con los Vallachia.
Muy poca gente en la sala. Por allí pasaban los músicos y vimos a Fortu (Obús). Gran retraso en comenzar, vamos, lo normal cuando se trata de grupos españoles. Las 23 h. suben a escena VALLACHIA. La mayoría de la poca gente en la barra, y nosotros cuatro y un pequeño número de enfervorecidos fans de los madrileños frente a los músicos.
Tras la pieza de arranque, “Vallachia” (creo que fue), el vocalista agradecía a Hamelyn y se quejaba de problemas de sonido ajenos al grupo. Los/as seguidores/as se desgañitaron cantando el estribillo de “Maldito silencio”, una semi-balada acompañada por palmas. Continuaron desgranando su Heavy Rock melódico y blandito (al menos por lo escuchado aquella noche) con “Entre sueño y realidad”, y una balada que fue in crescendo. Al cantante apenas se le entendía cuando se dirigía al público entre los temas. Un punto a resaltar, negativo, era ver al bajista (con sombrero) fijarse en un atril con las partituras. Al cabo de los días nos enteramos que sólo tuvo dos días para prepararse el material.
Presentaba el cantante a sus compañeros, y el guitarrista a aquel y daban paso a “El Cristo de la Cruz”. Tema que sonó con un ritmo alegre y movido, a lo “Fiesta pagana” de Mägo de Oz. Y esa fue su última canción, informándonos de su próxima descarga en Fuenlabrada y despidiéndose todos juntos, recibiendo vítores y efusivos aplausos de su pequeño grupo de acompañantes y poco más.
A mí me dijeron muy, muy poquito con su propuesta musical, aunque tampoco gozaron de las condiciones más idóneas para hacerme una idea total de su música.
Diez minutos de espera (23.38 h.) y salen RE-Z. El joven quinteto estuvo cerca de 35 minutos tocando canciones como “Tormenta”, “Tu anatomía en mi recuerdo (tu cuerpo…)”…, que sonaban a una mezcla entre Extremoduro y Estopa, con problemas de sonido e incluso de una guitarra en el primer tema.
Mucho tendrán que cambiar, o trabajar, el grupo del comunicativo vocalista/guitarra (acústica en este concierto) Óscar, porque pienso que grupos como este hay a montones en cualquier ciudad o pueblo de la geografía nacional. No me gustaron nada, y cuando estaban tocando y viendo la hora, llegué a pensar que aquella noche, al menos para servidor, hubiera sido suficiente con Hamelyn y Ñu nada más.
A HAMELYN le había perdido la pista tras editar su primer (y hasta ahora único) disco y verlos presentarlo en la sala Ritmo y Compás en junio de 2003. Incluso pensé que se habrían separado, porque al menos, a nivel estatal no había leído ninguna noticia acerca de ellos por ningún lado.
Eran las 0.23 h. cuando comenzaban descargando “Vástago”, del “Elhé”, y comprobábamos que había cambios en la banda. Nuevo guitarrista, y bajista, junto a Carlos (vocalista), Dani (guitarra), y José (batería). Después de soportar a los dos primeros grupos Hamelyn me estaban sonando bien, bien, mucho mejor que aquella anterior vez que los ví, aunque en ocasiones no estaban muy sueltos con sus movimientos por el escenario.
Después de la nueva composición “Reina del Metal”, Carlos, que sigue con su buen chorro de voz, y que para mí ha mejorado en utilizarlo, nos anunciaba que iban con algo más de caña, “La semilla del diablo”, canción relativamente nueva, porque en la presentación de “Elhé” ya la tocaron, y que la finalizó Carlos con un grito agudo de escuela Halford. Proseguían con temas de reciente factura, intentando el cantante animar a la gente en “Ícaro”.
“¿Hay algún heavy en la sala?”, preguntaba el vocalista y poca respuesta recibió a cambio… daba igual… desgranaron con rabia y furia “Nightcrawler” de sus maestros Judas Priest, con los guitarristas juntos marcándose los solos y Carlos de rodillas durante el puente tranquilo del tema. Y a la versión unieron sin parar “Alma”, con Dani tocando de buen rollo el mástil del bajista y cantando el estribillo al cederle Carlos el micrófono. Así acabaron.
Cerca de la una de la madrugada y el Heavy Metal potente de Hamelyn nos había dejado bien predispuestos a ver a ÑU. Faltando cerca de 25 min. para las 2 a.m. José Carlos Molina, Manolo Arias, Gorka Alegre y Javi “Bumper” tocan seguidas “Manicomio” y “Animales sueltos”, dos temas ya clásicos de Ñu que hacen que las cantemos con alegría y pasión. Tras el arranque Molina nos da las buenas noches y nos pregunta qué tal. La voz tiene eco y hay acoples.
“No hay ningún loco”, con inicio de Molina junto a Arias, y la peña botando, es enlazada a la cachonda y real “La granja del loco”. Hasta ahora el repertorio estaba siendo el mismo que la última vez que los ví, y la verdad, es tal mi admiración y pasión por la banda, que no me importa que no lo hayan cambiado.
El flautista y Gorka pegan un trago a sus cervezas y realizan unidas “Te seguiré” y “Mono”, dos temas, de su hasta ahora, último disco, “Títeres”. ¿Para cuándo uno nuevo?, que ya hay ganas.
Con acústica a cuestas Molina en solitario comienza “El juglar”… y al poco corta y se queja de que no se puede tocar en esas condiciones. Pufff, nos tememos lo peor, y más tras ver el cabreo monumental de Arias. Tras solventar un poco el desaguisado del sonido comienzan de nuevo el tema. En la parte instrumental el líder deja el escenario y el guitarrista se marca un magnífico solo en la canción, acompañado por la contundente, y sin fisuras, base rítmica. Al rato regresa el vocalista y terminan el tema.
A “Perro ladrador” le sucede “Preparan”, un tema que me pone los pelos de punta y que está entre mis favoritos. Lo mismo que durante la parte instrumental de “El juglar”, se quedan sólo los músicos interpretando el tema de manera magistral. El cantante siempre se ha sabido acompañar de grandes músicos, pero la formación que lleva hoy en día suena muy dura y compacta, haciendo su labor de maravilla.
Después de los aplausos y tras agradecérnoslos se marcan “Destierro”, con Gorka golpeando hacia el final del tema sus cuerdas con el cable del bajo. ¡Vaya fiera escénico el chaval!, no para de moverse y posar.
Un respiro, y turno para “Imperio de paletos”, que lamentablemente seguimos sufriendo y padeciendo en nuestra tierra. El sonido seguía dejando que desear, aunque yo en los primeros temas había dejado mi situación (delante de la mesa de mezclas) y me había colocado en primera fila frente a Gorka (en la izquierda), y allí no sonaba del todo mal.
Otro pequeño paroncillo y de nuevo Molina con acústica daba inicio a la preciosa “Tocaba correr”. El bajista, más heavy que el viento, se despojaba de su chupa.
Tardaban algo entre tema y tema en las últimas coplas. Molina comenzaba a soplar su flauta, acompañado por sonidos pregrabados, y nos divertía con la melodía de los dibujos de “Dartacan y los tres mosqueperros”, luego parte de la pieza clásica “Icaru´s dream suite op.4”, juego entre la peña y la flauta, solo del instrumento y unir a “El tren azul”, y cuando se dispone a cantar no se oye… ¿otra vez el incompetente de la mesa?… pues no, esta vez fue fallo de Molina, que no había abierto su micrófono, y Gorka lo mira y sonríe como diciéndole: “¡ya te vale!”. El tema lo alargan, con solo de flauta y juego con el público, y la melodía de la tradicional canción de “La cabra”… cantando la gente la letra. Bestial la parte instrumental y final con “silbato” de tren hecho por la travesera de José Carlos.
Sigamos sin descanso botando y bailando con “De fiesta”, pegándose el bajista y el cantante unos bailecillos, y como viene siendo habitual desde hace ya años, incluir pasajes de Deep Purple (“Smoke on the water”, “Black night” y “Strange kind of woman”). Pegándole unos mamporros de calidad a la batería “Bumper”, y haciendo un pequeño solo, para proseguir con el tema.
El de Legazpi, hoy viviendo en Sacedón, presenta a sus compañeros y dan paso a “El flautista”, sonándome genial y con la base rítmica rotundamente heavy. Eran las 3.05 h. y se retiraban. Los que allí estábamos (¿ciento y pico personas?) pedimos más, y unos minutos después salen los músicos y comienzan sin Molina, que sale cuando hay que cantar “Más duro que nunca”, con Arias echándose la guitarra tras su cabeza y tocándola, cantando el público y finalizando con Gorka restregando el mástil por su “chivato”.
Fin a las 3.14 h. Disfrute total con Ñu y eso que el sonido era para haber metido al responsable en la cárcel. Pero salieron airosos ante la adversidad y cumplieron de sobras con profesionalidad, clase y maestría.
Texto y fotos: Starbreaker
