Se suele decir que un disco en directo marca un punto de inflexión en la carrera de un grupo. Esta afirmación ha perdido fuelle en los últimos años, pero allá por los ’70-’80 era casi un axioma en el mundo de la música.
En el caso de Antigua podríamos recuperar esta reflexión ya que, dos años después de publicar “Desde el Valle del Kas” grabado en directo en la sala Excalibur, para este “5.2” la banda de Juan Olmos ha dado un golpe de timón a su estilo. Esta evolución no es escandalosa, pero sí nos encontramos con un disco diferente, menos directo y más introspectivo, quizás menos alegre y, desde luego, mucho más impredecible.
Esta mutación no es drástica, ni mucho menos. En el disco seguimos teniendo esos temas de rock and roll directo al corazón que nos enganchaban en la anterior etapa. “Vuestro ego, nuestro pan”, que abre el disco, “El rey de la comedia”, “Caí en la red” o “Vino, cenizas y sal” son buenos ejemplos que los Antigua de siempre siguen estando ahí.
Para este disco, 5º de la carrera de Antigua, Juan Olmos se acompaña de su fiel bajista Fran de Andrés, compañero en el grupo desde poco después de editar el primer disco. En la guitarra, Marco Tejedor ya está plenamente integrado tras varios años en la banda, en su primera participación en una grabación en estudio, aunque ya participó en el disco anterior en directo. Y en el siempre inestable puesto de batería en Antigua, Dani Fernández vuelve a la banda en una etapa nueva, tras otras estancias intermitentes anteriores.
Además, el disco cuenta con varias colaboraciones, todas ellas en el tema “Sin darte cuenta”, uno de los mejores de este trabajo. En este corte aparecen los uruguayos Jorge Orlando Vilche y Raúl La Paz, del grupo de música tradicional uruguaya Sueño Murguero que ya ha colaborado con anterioridad con Antigua. También en este tema hace una colaboración espectacular Guillermo Fernández, cantante y guitarrista de los bilbaínos The Name. Guillermo no sólo pone su voz, pletórico de fuerza, sino que se encarga de un buen solo de guitarra hacia el final del tema.
Los cambios más apreciables en el estilo de este nuevo disco vienen de la mano de un buen puñado de temas más personales, con una concepción diferente a la que nos tienen acostumbrados, explorando nuevos caminos que muestran la evolución de Antigua en esta nueva etapa. La cadencia de “Un suspiro es todo el tiempo”, “No soy yo el que hará las cosas bien” y “Trigo limpio”, cercanas al medio tiempo y la intensidad de “Papel mojado” nos enseñan nuevas vías por las que canalizar su música.
La producción, como siempre a cargo de Juan Olmos en los Olmostudios de su propiedad, ha dejado el disco muy crudo, directo y con un sonido similar al que podemos encontrar cuando la banda se sube a un escenario. Aunque de primeras choca un poco, en estos tiempos en los que los discos llevan más efectos que Star Wars, se agradece que de vez en cuando nos encontremos alejados de tanto adorno artificial.
Con “5.2”, Antigua emprende una nueva etapa sin renunciar a sus anteriores valores. Como en todo cambio, los habrá quienes prefieran la anterior versión y quienes se sientan más identificados con la nueva. Lo importante es que tú que estás leyendo estas líneas, le des una oportunidad y juzgues por ti mismo.
Santi Fernández «Shan Tee»
