La VII edición del Granito Rock se presenta prometedora. Es la tercera vez que asisto al festival GRATUITO que organiza el ayuntamiento de la localidad madrileña de Collado Villalba con motivo de sus fiestas locales. Si el año pasado los cabezas de cartel eran Saxon, la guinda de este año no se quedaba atrás, se trataba de U.D.O., que venía a dar un anticipo de lo que será su gira española que tendrá lugar en octubre.
El cartel se completaba con Obús y Avalanch para el viernes, y Silver Fist y U.D.O. para el sábado. Junto con tres grupos finalistas del certamen Granito Rock que se celebra los días previos al concierto: Waldheim, Distance y Spektra el viernes; y Crownless, Rancor y Handful Of Rain el sábado.
Lo primero que me gustó nada más llegar fue el escenario, más currado que el año pasado, con dos torres laterales de las que colgaban lonas con el nombre del festival.
De la actuación de Avalanch del primer día poco puedo decir, ya que llegue con el concierto casi acabando y sólo pude ver poco más que los bises, suficiente para comprobar que estaban sonando bastante bien. Lo siento por los fans del grupo.

A eso de la 1:30 presentan a los madrileños OBÚS. El escenario, ya preparado, muestra un telón de fondo con el nombre del grupo y un logo en blanco y negro que recuerda al “Pega con fuerza”.
Sin más dilación, unas bengalas a pie de escenario y las primeras notas de “Sin direccion” dan la entrada al grupo, Fortu, que es el último en salir comienza a entonar la primera estrofa desde el backstage. Enlazando con el primer tema caerían “Cualquier noche sale el Sol”, “Más que un Dios” y “Cautivos”.
Para los que ya hemos visto al grupo unas cuantas veces en los últimos años, se nos antoja que no va a haber muchas variaciones con respecto al repertorio, el siguiente tema nos lo confirma, era el turno de “El Crack”.
Casi como si hubiera preparado yo mismo el set list esperaba el turno del primer clásico de la noche, entre los acoples y la distorsión que estaba haciendo que el concierto no fuera todo lo bueno que merecía comienza a sonar “Autopista”, después del cual se hace un breve respiro para saludar al personal: ¡¡Buenas nocheeees!! ¡¿Sabéis lo que pasa en un concierto cuando se dan las buenas noches?! ¡¡¡Que el concierto acaba de empezaaaar!!!, nos decía Fortu antes de gritarnos ¡¡¡Sois los que maaaas!!! y atacar con el esperado tema, “El que más”.
Lamentablemente, el sonido, que no estaba siendo muy bueno fue a peor, justo en el momento en el que les llegaba el turno a los temazos “Pesadilla nuclear” y “Te visitará la Muerte”.
Con un ritmo marcado por el bajo y Fortu paseando por el escenario pidiendo amor llega el momento tierno de la noche, era el turno de “Dame Amor” y “Complaciente o cruel”, con la banda sentada a los pies del escenario (salvo Fernando, naturalmente).
Este descanso de tralla parece que le sirve a los técnicos para mejorar sustancialmente el sonido. A partir de ahí los temas sonarían bastante bien, sobre todo lo que venía a continuación. A golpe de gas, los músicos vuelven a sus posiciones para interpretar “Sólo lo hago en mi moto” y “Que te jodan”, tema con el que se despiden.
Previsiblemente, les comento a mis acompañantes (más inexpertos en estas situaciones) que no se preocupen porque aún hay más, y como si de un profeta se tratara, les recito la lista de lo que van a escuchar, “Va a estallar el Obús”, “Vamos muy bien” y “Esta ronda la paga Obús”. Afortunadamente para mi, me deje una en el tintero, “Dinero, dinero” se cuela entre medias. Con esto llegamos al final de concierto, con los agradecimientos del grupo a todos los asistentes.
Un concierto en la línea de las actuaciones que hemos podido disfrutar de la banda en los últimos años, con un set list prácticamente calcado y que me vuelve a dejar con las ganas de escuchar temas como “Crisis”, “Necesito más” o “La raya”, pero como nunca llueve a gusto de todos sólo toca agradecer el trabajo de esta banda que lleva casi 30 años sobre los escenarios.

El sábado acudo al recinto para ver el plato fuerte con la incertidumbre del irregular sonido con el que tuve ocasión de escuchar a Obús, pero sobre todo, con la incertidumbre de la hora. U.D.O. estaba anunciado como último grupo, pero como el año pasado ya tuve una mala pasada, perdiéndome el principio del concierto de Saxon por un cambio de orden en el cartel, y como se conoce la predilección de los grupos extranjeros de tocar a una hora decente, decido irme con tiempo. Efectivamente, cuando llego, el telón de U.D.O. ya ondea en el escenario. Como ya pasara el año pasado, el orden de los grupos se varía, tocando Silver Fist como cierre del festival.
Son las 23:30 cuando la organización da paso a la banda del cantante alemán. Comienza a sonar la introducción de “Mastercutor”, el tema que apertura su último disco, mientras que la banda, formada por Marcus Bielenberg (ex-Vanize, Majesty) al bajo (sustituto momentaneo de Fitty Wienhold), Francesco Jovino a la batería, Igor Gianola y Stefan Kaufmann a las guitarras, van saliendo a escena. Udo Dirkschneider, que es el último en salir, aparece con fuerza sobre el escenario ataviado con su indumentaria habitual, pantalones y camisa militar, incluyendo las chapas de identificación colgadas del cuello, y con una camiseta negra con la portada del disco.
El concierto vendría a ser un repaso a toda su carrera en solitario (de hecho tocó temas de siete de sus once discos en solitario) junto con lo más representativo de Accept, pero sin adelantar acontecimientos vamos a describir como transcurrió el evento.
El segundo tema en caer fue “24/7”, de su álbum “Mission No. X”, un tema que sonó tremendo. Ni que decir tiene que el sonido nada tenía que ver con el que sufrimos el día anterior con Obús, los temas sonaban a gran volumen y sin distorsionar ni una chispitica.
Una de mis inquietudes era ver si Udo (al que no había visto antes) podía llegar en directo a los tonos de voz que muestra en los discos de estudio, ¡y vaya si llegaba!, no me defraudo el chiquitín.
Los siguientes temas fueron “Independence Day” y “The Bullet And The Bomb”, que fueron bastante bien acogidos por el personal, pero no más que lo que se nos venía encima, “Restless & Wild”, el primer tema que tocaba de Accept y que sonó a gloria, seguidamente y sin respiro, un nuevo tema de los clásicos hacía las delicias de los asistentes, “Son Of A Bicth” y que fue enlazado con un solo de guitarra de Igor Gianola, nada fuera de lo común el solo del muchacho, curiosamente, lo más aclamado del solo fue el final, en el que dejó entrever un punteo con las notas de “Princess Of The Dawn”, que sirvió de introducción para interpretar el propio tema.
Tras este paréntesis de temas de Accept llega el turno a “Thunderball”, del álbum de mismo título seguido de un solo de Francesco Jovino a la batería.
De nuevo Udo a escena para entonar “We Do – For You”, el segundo y último tema que tocarían de “Mastercutor”. “Man And Machine” y uno de los primeros temas en solitario, “Animal House”, serían las siguientes en caer antes de otro clásico de Accept, “Metal Heart”, con Stefan Kaufmann como solista en este caso. Lamentablemente él sólo se limita a tocar los acordes básicos del “Para Elisa” de Beethoven y esperar a que el público lo coree, también es cierto que Stefan Kaufmann no es Wolf Hoffmann, tampoco le vamos a pedir peras al olmo. Aún así, el tema sonó muuuy bien. Con esto llegamos a la despedida del grupo, agradecimientos en un español aceptable y saludos para perderse en el backstage.
Unos cuanto aplausos y unos gritos para corear el nombre del pequeño alemán bastaron para devolverlos al escenario y que nos dedicara un tema más de su etapa en solitario, era el turno de “Holy”. Para el final de fiesta un “Balls To The Wall” que fue de lo más aclamado de la noche (¡muy bien si señor!) y cuando ya todo parecía finiquitado, la gente pidiendo más y Udo a pies del escenario preguntando: ¿Otra más? ¿¿¿Otra maaas??? Así que comienza a corear para que todo el mundo le siguiera la famosa intro de “Fast As A Shark”, momento en el que se desata la locura del personal.
Este sería el último tema de un conciertazo que mereció la pena y que para mi ponía la guinda al pastel. Hora y media con un sonido excelente, lleno de temazos, y aunque alguien pudiera echar en falta temas de Accept, hay que recordar que ahora está en otro barco y que bastante tocó, quizás lo único que pueda reprochar es que me quedé con ganas de escuchar algún otro tema de su último álbum que está muy potable.
Con este “fin de fiesta”, ¿¿¿a quién le quedan ganas de quedarse a ver Silver Fist?? Así que una visita a las barras del fondo (un saludo a la gente de El Limite) y a otra cosa.
Texto y fotos: David Aguilera
