“Gracias” al desaguisado festival Rock Stars celebrado en julio en Cehegín (Murcia) decidí huir una temporada de festivales. Lo pagó el Leyendas del Rock de este año. Siendo la cita de Mazarrón tres días y con tanto grupo metido con calzador, los que más me interesaban tocaban la mayoría poco tiempo y en un horario intempestivo, pues finalmente decidí pasar de calor, empacho de grupos… y demás historias que cada vez me atraen menos en los festivales. Así que cambié el Leyendas del Rock por el único concierto que los de Seattle (USA) harían en nuestro país.
Se rumoreaba que vendrían a hacer un concierto basado en sus dos partes del “Operation: Mindcrime”, pero días antes se desmintió ese rumor y se anunciaba que los conciertos por Europa serían compuestos por temas de todas sus épocas. Daba igual lo que tocaran, tenía muchas ganas de verlos de nuevo en vivo (y más en su propio concierto) tras su gran actuación en el Lorca Rock del pasado 2006 que ya te contamos por aquí.

Se tenía previsto que abrieran los madrileños NancyHole (hasta venía su nombre en la entrada), pero no sé porqué motivos finalmente se eligió al grupo germano Stone The Crow. Creo que tampoco era la elección más acertada en cuanto a semejanza musical con los norteamericanos, aunque bueno, a una persona como yo que lo mismo escucha o ve un concierto de Robert Fripp (27/04/07) o Jethro Tull (como lo hice en el sábado 19 de mayo en Almería, fecha también en la que la U.D. Almería conseguía el ascenso a la Primera División del fútbol español) que otro de Malevolent Creation, no le afecta mucho. El caso es escuchar y ver a un grupo o músico desenvolviéndose con soltura en escena con música bien hecha o que llene. Pero que me disculpen los germanos o seguidores de esta banda, pero cuando entramos en la sala se estaban despidiendo del público. La razón de nuestra no comparecencia para ver el concierto de los alemanes fue que quedamos con el amigo José Luís “Jevimético” para comprarle algo de material musical (¡a buen precio!) de algunos grupos españoles que no tienen la fortuna de poder distribuir en condiciones sus discos y él les ayuda en algo a la distribución en Madrid. Comprados los discos que le pedí de Zarpa (para un regalo) y de los burgaleses Zente, decidimos tomarnos unas cervezas en un bar cercano a la sala con él. Estábamos tan a gusto charlando que cuando nos dimos cuenta la hora se nos había echado encima. Mi querida Janny tuvo que ser testigo muda de nuestra enfermiza pasión de aficionados a la música.
Viendo en la entrada de la sala a la televisiva Pilar Rubio y Molly (Hamlet), y a los guitarristas de Gauntlet… cuando entramos los músicos teutones habían terminado de tocar y les decían adiós a la gente. Siento no haberlos visto, ya que la mayoría de veces me gusta ver a todos los grupos que forman parte de un cartel, pero en ocasiones uno pierde la noción del tiempo cuando se trata de estar hablando de música.

Nada de aderezos externos, simplemente al fondo del escenario un gran telón negro con el nombre y logo de la banda. Se apagan las luces un poco pasadas las 21.30 h. La peña ruge, aunque debido a las fechas, y quizás al elevado precio de la entrada (38 €), la sala no presenta un lleno total. Curioso, ya que, si mal no recuerdo, es la segunda vez que pisan territorio hispano para dar un concierto. Para la historia queda su baja en el Monsters Of Rock de Barcelona junto a AC/DC, Metallica y Legion, suplidos por sus compatriotas Tesla, los cuales dieron una lección de profesionalidad y buen hacer tocando como buenamente pudieron mientras esquivaban lo que les lanzaban unos cuantos imbéciles. Una banda de su clase, aunque su época de esplendor ya pasara, sin sacar un trabajo en los últimos años a la altura de sus obras maestras, es una pena que no llene una sala como La Riviera.
Mike Stone (con una imagen más dura) y Michael Wilton comenzaban con melodías de guitarras “The Whisper”, quedándome un poco descolocado por la elección del tema de apertura. “Rage For Order” (EMI, 1986) en su época de edición causó controversia por el sonido modernizado y pintas de los músicos (¡menuda chorrada!), a mi me gustó mucho y me sigue gustando ese disco. Pero hacía siglos no me llevaba al oído ese trabajo, y menos ese tema, así que me sorprendió que fuera el primero del concierto.
Geoff Tate salía con gafas de sol y gorra, estando bien a la voz, apoyado en coros por el bajista Eddie Jackson y Stone. Alargan la nota y enlazan con “Damaged”, de su disco en el que tomaron nuevos rumbos, “Promised Land” (EMI, 1994). No se veía a la banda, del todo asentada en escena. El guitarrista Michael Wilton realiza su solo junto a Tate. Siguen sin parar y arremeten con “Speak”. Situados en la parte derecha de la barra central el sonido que percibimos me parece malísimo, con abuso de graves y sonando por encima de todos los instrumentos la batería del genial Scott Rockenfield. Planteándome si merece la pena pegarse un viaje de 548 kms. y pagar una entrada tan elevada para escuchar un grupo en esas condiciones. Durante el tema de su obra maestra “Operation. Mindcrime” (EMI, 1988) el cantante dirige el micrófono al público para que cantaran parte del tema, llegando el frontman perfectamente a las notas altas. Una gran ovación suena cuando acaban la canción, gritando la gente con entusiasmo.
Primeras palabras hacia el público preguntándonos como estábamos, para continuar con “I´m American” de su disco del pasado año, “Operation: Mindcrime II”. De nuevo los guitarristas realizan las melodías de guitarras juntos en el centro del escenario.
Empiezan “NM 156” sin Tate en escena, que habría salido para tomarse algún refrigerio o tomar aire al fondo. El vocalista está en buenas condiciones vocales, manteniendo las notas perfectamente, como así escuchamos durante “Screaming In Digital”, animando la gente con gritos en el comienzo del tema, aunque durante algunos momentos los coros opacan la voz del cantante. Después del segundo tema en la noche que escuchábamos del “Rage For Order”, sin dilación unían con la balada “Bridge” del disco de 1994.
La gente comienza a cantar el típico oé-oé-oé-oeeeee… Tate empieza a hablar con su voz grave y apenas se le entiende, al menos desde donde estamos situados.
Durante “Until There Was You” pienso que no es buena decisión hacer seguidos dos temas lentos de sus discos menos buenos, y más si cabe que este último fuera un tema extra de la versión reeditada del “Q2K”. Me alegra escuchar a Wilton y Tate comenzar “The Lady Wore Black”, un genial tema de su EP, aunque no esté bien colocada en el set list, y más tras las dos anteriores. Durante el solo de Wilton, Tate le cede el centro de las tablas, para irse al fondo el vocalista. Rockenfield termina la canción de pie tras su kit de batería.
El grupo se muestra un tanto frío con el público, dirigiéndose pocas veces a la concurrencia. Inician con música de aires orientales “The Right Side Of My Mind”, otra más del disco “Q2K”. Desde temas atrás percibo una mejora del sonido, o eso o que mis oídos se han acostumbrado a como sonaba aquello. Los coros brillan y Tate cede el micro a la gente para que cante, éste mantiene la nota al final, aunque durante este tema lo noto un poco agotado a la voz. Empalman con “One Foot In Hell”, de la segunda parte de su obra maestra, dejando un instante el escenario Tate durante las melodías de guitarras. El grito final tiene la ayuda del reverb.
Después de agradecernos los aplausos y gritos anuncia del “Empire” “Another Rainy Day”, y luego con los tres cuerdas juntos en el centro comienzan “The Needle Lies”, con la gente coreando como loca, y es que aquello fue un gran revulsivo tras habernos agobiado bastante a partir de “Bridge”. El final del grandioso tema nos trae la imagen de los dos guitarristas juntos y el vocalista rayando a gran altura manteniendo la nota casi agachado.
La gente se emociona más y grita al escuchar sin respiro las primeras notas de “Eyes Of Stranger”, la peña cantando y Tate con sus brazos en cruz. El baterista anima desde detrás de sus tambores. Hay algo de ayuda externa en la voz del cantante. La Riviera ruge en señal de aprobación al concluir el tema.
Con “Empire” parte de la sala canta y bota, colocando Wilton su guitarra en vertical hacia el final del tema. Aquello se había caldeado que daba gusto con las últimas coplas. Nos agradecen y se marchan sobre las 23.38 h.
Tres minutos después salen dedicándonos palabras de agradecimiento por la acogida dada. Michael Wilton a solas comienza “Silent Lucidity”, incorporándose luego sus compañeros. Está muy bien esa canción, pero detesto que en los bises se hagan canciones lentas. Tate volvía a marcharse por enésima vez tras la parte instrumental, mientras nos dábamos cuenta que Mike Stone utilizaba el bottleneck. No paran y unen con las líneas de bajo de Jackson que dan pie a “Jet City Woman”, otra del “Empire”, con protagonismo en el solo de Stone en el centro de las tablas.
El vocalista nombra al baterista y Rockenfield sale delante para lanzar sus palos y animar, jugando el bajista con uno de los palos de la batería. La base rítmica empieza a sonar, para luego hacerlo los guitarrista y sus bellas melodías, saliendo Tate a cantar “Walk In The Shadows”.
El fin del irregular concierto viene con “Take Hold Of The Flame”, un tema quizás atípico para mucha gente para cerrar, pero que a mi me pareció genial volver a recordar su etapa más Heavy Metal con su primer larga duración, “The Warning” (EMI, 1984). Pasaban unos cuantos minutos de las 23 h. y se despedían todos juntos, vociferando la gente el nombre de la banda.
¿Mereció la pena el concierto?… Me dejaron con un sabor agridulce. Poquito más de hora y media de concierto, sin nada extraordinario de show para una entrada tan costosa. Es una banda que toca de manera genial, conservando Tate aún una gran voz. Pero comenzaron bastante fríos y dubitativos, entrando en una parte que me llegó a aburrir, aunque hacia el final la cosa mejoró con creces. Está claro que la gente disfruta con la época de mayor apogeo, si hicieran sólo temas de sus últimos discos creo que muy poca gente quedaría satisfecha con sus conciertos. Tampoco ayudó nada el nefasto sonido en los primeros temas, aunque como he dicho, creo que mejoró algo después, supongo que también ayudaría que nos situáramos en el lado derecho de la mesa de mezclas.
Se anunció que era el único concierto en España pero nos sorprenden viniendo de nuevo en el mes de noviembre con tres fechas en los sitios habituales. Esta vez que no cuenten conmigo. De las dos veces que los he visto me quedo con diferencia con la primera, la del festival Lorca Rock.
Texto y fotos: Starbreaker
