Pocas cosas quedan por decir de los Rolling Stones que no se hayan dicho ya. Parece que llevan toda la vida ahí, y para muchos de nosotros es realmente así, la que la banda se fundó en 1962, antes de que la mayoría de los que estéis leyendo este artículo hubierais nacido, incluido el que suscribe.
Hace muchos años que “Sus Satánicas Majestades” están de vuelta de todo. Y se lo han ganado. Con 55 años de carrera y 250 millones de discos vendidos, no tienen nada que demostrar y realmente hacen lo que les apetece, sabiendo que la inercia de su nombre les granjeará buenas ventas de discos y asistencia masiva a sus conciertos, hagan lo que hagan.
Muchos creímos que aquel “A Bigger Bang” que editaron hace 11 años podría ser el último disco de su carrera. Al fin y al cabo, los 73 años de Mick Jagger y Keith Richards, los 75 de Charlie Watts y los 69 del “jovencito” Ron Wood indican que están al final de su carrera. Pero, contradiciendo esos presagios, a finales del recientemente finiquitado 2016 editaron este “Blue & Lonesome”, el 23º disco de estudio de la banda británica (sin contar directos, rarezas y recopilaciones).
“Blue & Lonesome” es el primero de su carrera en incluir únicamente versiones de otros artistas. Además, es un disco íntegramente de blues. De ese blues añejo y tradicionalmente negro al que pocos blancos se han podido acercar con acierto. Son 12 temas en los que no encontramos ningún clásico que nos sea familiar a aquellos que apenas nos hemos acercado levemente al estilo. La producción, muy respetuosa con el repertorio a reproducir, mantiene ese aroma vetusto de las primeras grabaciones de los pioneros bluesmen, consiguiendo imbuirnos en el ambiente adecuado para disfrutar estas canciones.
Tampoco hay ningún mestizaje con otros estilos. No hay elementos de rock, soul o cualquier otra tendencia que habitualmente se cruza con el blues cuando éste es interpretado por artistas habitualmente ajenos, como hicieron desde el fallecido Gary Moore hasta nuestro Jorge Salán. Es más, son los propios Stones quienes se han adaptado al repertorio a ejecutar, con asombrosa fidelidad, tanta que han dejado aparcado su propio estilo para imbuirse en el blues. Únicamente Mick Jagger sigue manteniendo su carismática y reconocible voz, asombrosamente intacta tras tantas décadas, siendo el único miembro reconocible desde primera escucha. Es increíble cómo su timbre y su estilo se han mantenido durante tantos años, llegando a este momento sin perder ningún aliciente.
Como decía, aquí no hay mestizaje ni fusión con otros estilos. Sólo puro blues del Delta y blues de Chicago, los más clásicos del estilo, compuestos por bluesmen de la talla de Buddy Johnson, Howlin’ Wolf, Little Walter o Willie Dixon, entre otros.
Un disco de escucha relajada, donde no es preciso ser un adicto al blues para disfrutar de temas como “Just Your Fool”, “All Of Your Love” o “Ride’em On Down” y sentir cómo el vello se eriza con este despliegue de sentimiento.
El disco, además, contiene la participación del gran Eric Clapton, quien incluye su guitarra en dos de los temas, “Everybody Knows About My Good Thing” y “I Can’t Quit You Baby”.
¿Alguien se atreve a asegurar de que estamos ante el último disco de los Stones? No seré yo quien se aventure a decirlo. Lo que sí os digo es que “Blue & Lonesome” es una excelente manera de disfrutar del blues y de los Rolling Stones. Dos conceptos básicos en la historia de la música y que se debería ser materia obligada de estudio en los colegios.
Santi Fernández «Shan Tee»
