BURNING “Pura sangre” (2013)

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burning_purasangreSe me hace raro hablar de la vuelta de Burning, porque la realidad es que nunca se fueron. Si bien es cierto que han pasado ya 11 años desde su último disco con temas nuevos (“Altura” – 2002), también lo es que esta década larga hemos podido disfrutar de un par de discos acústicos (“Dulces dieciséis” -2005- y “Desnudo en el Joy” -2008), además de numerosos conciertos en los que hemos podido comprobar de primera mano que la maquinaria seguía engrasada y en forma.

Pero la realidad es que “Pura Sangre” es el segundo trabajo en este milienio que nos muestra nuevas composiciones. Y lo hace siendo fiel a su estilo, sonando a los Burning de toda la vida, a ese rocanrol descarado que mezcla la chulería castiza con la habitual presencia estoniana en cada acorde.

Desde la muerte de Pepe Risi, es Johnny Cifuentes quien maneja en solitario la nave con mando firme, ayudado por una tripulación fiel, plenamente integrada desde hace muchos años en la filosofía de Burning: Eduardo Pinilla (ex Coz, ex Ñu) a la guitarra, Carlos Guardado (ex Cráneo) al bajo y Kacho Casal (ex Topo) a la batería, escoltados por la segunda guitarra de Alfredo Expósito “Pitu” y el saxo de Maikol.

“Pura sangre” nos devuelve a los Burning más puros. El grupo más longevo del rock español (40 años les contemplan) sigue rockeando con las mismas ganas, con piezas como la inicial “Willie Dixon” (dedicada a un garito que conocieron en sus andanzas por Sudamérica) o “Tú te lo llevas todo”, con la herencia nunca disimulada de los Stones, fruto de la cual nacen temas como “Todo a cien” o “Bestia azul”, que incluye un gran solo de saxo a cargo de Maikol, en duelo con el solo de guitarra de Alfredo Expósito “Pitu”.

Siembre con el Rock and Roll como bandera, Burning se deja empapar por influencias de otros estilos. Así, “Demasiado sucio” suena muy country, con Eduardo Pinilla luciéndose con el slide, y “Al final de la botella”, de nuevo con un excelente uso del slide guitar, hace guiños al rockabilly que tantos seguidores lleva a sus conciertos.

Y por supuesto, siempre hay sitio para un par de baladas marca de la casa, como “Dejarlo que sangre” o la “Pura sangre” que da nombre al disco, o medios tiempos muy conseguidos como el atractivo “Corre conmigo” o “Águilas”, donde se incluye con acierto una sección de vientos, al igual que en “Dolor”.

Cuando un grupo tiene la historia detrás de Burning, se agradece la integridad que desprenden sus trabajos. Con toda una vida consagrada al rock and roll, no tendría mucho sentido cambiar a estas alturas. Así que, debemos sentirnos afortunados de tener una nueva entrega de un grupo que hace tiempo que entró en los libros de historia del Rock español. Disfrutémoslo y demos gracias a Johnny Cifuentes y la excelente banda que le acompaña por habernos dejado otro trabajo honesto que nos recuerda por qué nos gusta el rock and roll.

Santi Fernández «Shan Tee»