Estamos ante el tercer trabajo en la carrera de los zamoranos Death & Legacy, tras el EP “Start to Fall” (2013) con el que debutaron en el mercado discográfico, y su primer disco completo “Burning Death” (2014).
La banda se mueve a medio camino entre el death metal melódico y un heavy metal más asequible para oídos menos duchos en metal extremo. Esto hace que el disco entre bien a un público potencialmente más amplio que el avezado en las corrientes más feroces. Esta mezcolanza de estilos se muestra especialmente definida por el contraste de las dos voces que se alternan dentro de los temas: Por un lado la suave y limpia voz femenina de Ely Alvarez, combinada con la agresiva voz gutural de Jesús Cámara, quien además se ocupa de una de las guitarras. En la otra guitarra encontramos a Manu Acilu mientras que de la base rítmica se encargan Hugo Rodríguez (bajo) y Carlos Casas (batería).
El sonido del disco es limpio y poderoso, permitiendo disfrutar de la potencia de los temas sin que la brutalidad nos espante. De hecho, la combinación entre death y heavy metal no se limita a la alternancia vocal, sino que los propios temas combinan la mayor de las contundencias con pasajes con más melodía.
Así, temas como “As I Die”, “Through The Mirror” o “What Never Will Be”, elegido como single y del que podéis ver el correspondiente video-clip al final de este comentario, se mueven con acierto en la frontera entre ambos estilos, lo que les da un atractivo especial.
Instrumentalmente el grupo se muestra competente. La base rítmica es precisa y ambas guitarras dotan de fuerza a los riffs y de inspiración en sus solos. Sobre ellos, además de la gutural voz de Jesús Cámara, dirigida a los amantes de este peculiar estilo vocal, brilla especialmente, quizás por contraste, la clara voz de Ely, especialmente clara en temas como “Last Breath”. En el otro lado de la balanza, “Silence” se inclina más hacia el gutural y el death más ortodoxo.
El disco contiene, así mismo, algunos cortes que se desmarcan del resto, como “Deliver Us From Evil”, el más extenso (7 minutos) y en el que hacen sus pinitos en el metal progresivo, dotando de mayor versatilidad al disco. También tenemos temas cortitos y más suaves, como “Whispers”, una especie de balada instrumental sólo con las dos guitarras y la expeditiva “Bloodbath”, cerrando el disco con “Last Words”, un tema suave que incluye un acompañamiento de chelo.
“Silence” es, en su conjunto, un trabajo maduro cuya apertura de miras permite acceder no sólo al público del death metal melódico, sino a aquellos seguidores del heavy metal tradicional que no les hagan ascos a ciertas concesiones guturales.
Santi Fernández «Shan Tee»
