Buckcherry nace en Los Angeles en el verano de 1995 cuando Keith Nelson (guitarra) y Joshua Todd (voz) cruzan sus caminos gracias a que el tipo que les tatúa la piel a ambos es el mismo. Juntos llegaron a grabar un EP con cuatro demos, “For the movies”, con influencias claras como Kiss o Smokey Robinson. Más tarde se unieron a la plantilla el bajista Jonathan (J.B.) Brightman, el guitarrista Yogi y el baterista Devon Glenn sacando al mercado en 1999 su primer larga duración y su primer gran éxito, “Buckcherry”. Un discazo como la copa de un pino, de grandes similitudes con el estilo de Guns ‘n’ Roses y con esencia en sus riffs del alma AC/DC, que cosechó muy buenas críticas y un gran número de fans, sobretodo nipones.
En el 2001 sale a la venta “Time Bomb”, LP con el que, a mi parecer y sin dejar de ser un buen disco, bajan unos cuantos peldaños respecto al primero, perdiendo parte de la energía de este y más encaminados hacia las radio-fórmulas que otra cosa, no acaba de satisfacer a los que disfrutamos de su debut. Problema que han conseguido solucionar a medias, cuatro años después y con la formación renovada, con este “15”. Actualmente la formación ha quedado tal que así: Todd (voz), Nelson (guitarra), Stevie D (guitarra), Jimmy “Two Fingers” Ashhurst ex Ju Ju Hounds (bajo) y Xavier Muriel (batería).
El centro y la gran parte del alma de la banda está sobretodo en la voz del híbrido Joshua Todd, que no tardaron en compararla con la de Chris Robinson de los Black Crowes, y en sus composiciones, letras que nos hablan de, escribiendo en plata, folleteo, folleteo y más folleteo que entre tanta guerra y miseria que hay en el mundo no viene nada mal para evadirse, aunque sea un rato.
El primer single de “15” es “Crazy bitch”, un tema con el que te puedes hacer bien a la idea de lo que contiene este disco. Hard Rock enérgico y festivo de estribillos pegadizos y estructuras sencillas, plagados de coros y mucho groove. El trabajo de las guitarras también es destacable, en especial el debut de Stevie D, como demuestran cortes de la talla de “Onset” (sobretodo) y “Next to you” plagaditos de las buenas maneras de este hombre que le hace perfectamente el colchón a Nelson.
Esencia AC/DC es con lo que nos encontramos al escuchar “Out of line”, donde Todd hace una de las mejores interpretaciones del redondo, bajo mi punto de vista. Es el tema más elaborado y de los que más me gustan, muy en la onda del primer disco de la banda. El más ligerillo junto a la balada “Carousel” y la lacrimógena “Sorry” donde ¡Joshuaaa! vuelve a lucir su voz, es “Everything”, un medio tiempo popero total, que baja un pelo el nivel, y seguro candidato a buenos puestos en las listas más comerciales.
Otro de los temas que opta por llevarse el gato al agua en las listas es “Sunshine”, muy en la onda del single ya comentado, con Todd sudando rabia y feeling por cada poro de su tatuada piel y unas guitarras presumiblemente setenteras y fiesteras. “Brooklin” nos trae sonidos acústicos directamente del lejano oeste, un tema de raíces, que se dice, y que no me acaba de entrar del todo, parece que Todd quiera darle más crudeza al tema por cantar chillando, cuando lo que hace es quitarle chicha, se salva de la quema de todas formas.
El momento más brillante del disco es, a mi parecer, “Broken glass”, Hard Rock del bueno sumado a la punkarra voz de Todd que no se toma respiro alguno en este corte, un vendaval de tres minutos y medio que te encuentras casi al finalizar el álbum y que hace que te quedes un pelo defraudado con los temas anteriores ya que ¿por qué el resto no está a la misma altura si saben hacerlo? Mi no entender.
“15” podía ser un disco del quince pero se queda en un fifty-fifty, contando con la mitad de temas buenos e incluso con momentos de brillantez y la otra mitad de temas facilotes, predecibles y orientados claramente a las masas menos exigentes. Pues eso, un disco que te hace disfrutar pero que jode porque hay mimbres para hacer mejores cestas. No me rindo, seguiré esperando otro pedazo de single como aquel insuperable “Lit up” de su álbum debut. Si se centran y se dejan de intentar agradar a la prole para hacer lo que saben estoy seguro de que su próximo trabajo dará que hablar.
Hasta principios de 2006 no le veremos la cara en Europa a no ser que se compre importado ya que el sello HMV sólo lo ha publicado en Japón coincidiendo con la gira nipona de noviembre.
Didac Bello “Crucificado”
