Después de varias escuchas, aún estoy estupefacto con lo que ofrecen Pervy Perkin en este disco. Realmente perdido, no estoy seguro de haber comprendido del todo el mensaje musical que contiene el disco.
La banda la componen Dante The Samurai (guitarra y voz), Alex Macho (teclados y voz principal), Pablo “AKS” (bajo y voz), Carly Pajarón (batería y voz) y Juan Tides (guitarra). “ToTeM” es su segunda entrega, tras un primer disco llamado “Ink” que vio la luz en 2014 y del que yo no tenía conocimiento hasta leer la hoja de promoción que envió la compañía. Por lo visto, aquel disco ya era especial: 2 horas y cuarto de rock & metal progresivo y experimental. No lo he escuchado, así que no lo puedo comparar con este segundo trabajo.
“ToTem” tiene de todo, mezclado en proporciones inverosímiles. Ciertamente, rock progresivo y experimental es la etiqueta que más les hace justicia, aunque en el disco encontramos mil y una influencias. Desde el rock sinfónico de los ‘70 a metal extremo, pasando por multitud de pasajes inclasificables, que aparecen y desaparecen dentro de los temas sin que lo esperemos.
El disco se sostiene en 3 pilares en forma de mega-suites de muy larga duración, separados por otros bastantes más cortos que, en comparación, se me antojan de relleno.
El tema que abre el disco, “I Believe”, ya nos da a entender lo que se nos viene encima. 16 minutos que comienzan de forma suave para dar paso a elementos electrónicos, efluvios de Pink Floyd y elementos confusos por doquier.
Le siguen “The City”, un pequeño corte de minuto y medio con un piano sobre una base de teclados y caja de ritmos, un desconcertante “KuntryKuntKlub” con voces que parecen sacada de una fiesta country del medio oeste acompañadas de algo que parece un banjo, más otro pequeño corte de minuto y medio, “The Fog”, con caja de ritmos y sintetizadores sin apenas nada musicalmente que aportar.
A mitad del disco, otro de los pilares: “Mr. Gutmann” es el tema más extenso (26 minutos), en el que tienen tiempo de jugar con la intensidad y con todo lo que se les viene a la cabeza. ¿genios? ¿raros de cojones? ¿todo a la vez? ¿soy yo o creo escuchar retazos de la Trans-Siberian Orchestra? Si en un tema convencional podemos distinguir dos o tres partes diferenciadas, aquí son innumerables los trozos que, como en un puzzle, se unen para dar sentido a esta enorme suite progresiva.
De nuevo en el intervalo entre los temas con más enjundia hay otros cortes de metraje más contenido. “The Sound” es sólo 2 minutos de voz robótica y ruidos desagradables. “Hipocondría”, de una duración más normal (6 minutos) es lo más cercano al metal extremo que podemos escuchar en el disco: voces guturales, ritmos desbocados, distorsión al máximo y melodía casi nula. “The Void” es otro pequeño interludio de minuto y medio que contiene lo que parece una vieja retransmisión de radio más un poco de metal industrial con más metalurgia que música.
El tema que cierra es el tercer pilar: “T.I.M.E. (Part 1- The Experiment)”. Otra larga suite de 20 minutos, más homogénea, que nos deja con un buen sabor de boca, combinando todas sus influencias de forma más inspirada. De forma extraña, la sensación es que estamos ante un disco especial, de esos que dejan huella. No sé si buena o mala, pero huella.
No aptos para todos los oídos. O los quieres o los odias.
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Santi Fernández «Shan Tee»
