El camino elegido por Nessun Dorma es original, difícil, y con tendencia a ser incomprendido. Su intención es combinar estilos a priori tan dispares como la Ópera y el Heavy Metal, y hacer de ello algo atractivo. Su nombre, sacado de un Aria de Puccini, es una clara declaración de intenciones.
Violetta Fernández (soprano ligera) se encarga de la mayoría de las voces. Su voz limpia y suave alcanza notas muy agudas con aparente facilidad, y no se va de tono en ningún momento. Sin embargo, peca de falta de fuerza para acercarse al Heavy Metal que compone la otra mitad del cocktail. Chema Ferrater le hace la réplica, convirtiendo gran parte de las composiciones en duetos. A su voz tenor, y por lo tanto más grave, demuestra sus años de estudio de canto, aunque se le puede achacar la misma falta de fuerza que a Violetta. Además, se encarga del bajo. Ezequiel Vartián (teclado) termina de componer el trío derivado de la música clásica. Su aportación al grupo es fundamental, como nexo de unión entre dos estilos tan dispares.
La parte eminentemente heavymetalera del grupo la encontramos en Fernando Fernández (batería), David Escudero (guitarra) y Antonio Mansilla (guitarra), que raramente se apartan del estilo metálico del cual provienen, brillando en momentos puntuales de la grabación.
Cuatro son los temas que componen la maqueta, y merecen comentario independiente:
El primero, “Ayer y Mañana”, demuestra que este intento de unir el Bel Canto y el Heavy Metal es tarea harto ardua. Algo no funciona bien, ya que en lugar de combinarse, la impresión que producen es que ambos estilos luchan por la supremacía en la canción. En este caso es la parte rockera la que triunfa, quizás por el doble bombo que acompaña gran parte del tema o de la importancia concedida a las guitarras, tanto en solos como en riffs. La voz de Violetta no encaja con la concepción del tema, lastrada además por una melodía vocal que no nos satisface.
“Phantom of the Opera” es una adaptación del tema central de la obra musical del mismo nombre (no confundir con la canción de Iron Maiden). La intención de Nessum Dorma ha sido adaptar este famoso tema al Heavy Metal. El resultado, como en el primer corte del CD, es discutible. Las guitarras y la batería no terminan de adaptarse a este histórico tema, que suena más metálico que clásico. Aún así, la reputada composición, acompañada por el agradable dueto que forman Violetta y Chema, y el inspirado final, nos dejan mejor sabor de boca.
“Canto de Sirenas” vuelve a mostrar el dueto entre la soprano y el tenor, y vuelve a mostrarse la lucha interna entre la opción operística y la metálica. El tema, de mayor duración (6 minutos y medio), contiene varios cambios de ritmo y diferentes partes que demuestran el trabajo del grupo sobre sus composiciones. A pesar de ello, la sensación no es del todo satisfactoria, alternando partes brillantes con otras realmente tediosas.
El CD-demo se cierra con “Siete Lunas”, y es una sorpresa por todo lo alto. No sólo porque es el mejor tema de la maqueta, sino porque todos los defectos comentados hasta ahora desaparecen como por arte de magia. Es un tema largísimo (casi 11 minutos), en el que el estilo deriva hacia un metal progresivo que, ahora sí, encaja perfectamente con la voz de Violetta y de Chema, guiados con maestría por el piano de Ezequiel Vartián, que se destapa como un excelente pianista cuya intervención es el hilo conductor de todo el tema. Este cambio estilístico produce que por fin la fusión entre el rock y la ópera se produzca sin fricciones, y ambos estilos se empastan con éxito, produciendo un derroche de sentimiento y buen gusto.
El camino a seguir en el futuro está claro. La idea de Nessun Dorma tiene posibilidades, únicamente es cuestión de limar los defectos y potenciar las virtudes. Suerte en este duro camino.
Shan Tee
