Quince días después del I A Day Of Darkness Festival regresábamos a la misma sala para volver a ver un interesante concierto encabezado por los norteamericanos Malevolent Creation. Aunque a servidor el grupo que más le atraía del cartel era Vomitory, que años atrás me quedaba con ganas de verlos en Madrid.
A Day Of Darkness Productions (o dígase Navarro & Manu) volvían a ser los responsables de jugarse su dinero y traer de nuevo la gira de los norteamericanos por estas tierras. Tras el descalabro de asistencia de público del festival de finales de agosto organizado por ellos, esta vez no fue tan grave la cosa, aunque no llegaron a cubrir gastos. Según Navarro vendieron 144 entradas, faltando tan sólo haber vendido nueve entradas más para que no hubieran perdido dinero. La anterior vez que los de Hoffmann y Fasciana pisaban el escenario de la por entonces sala Génesis llegaron a albergar a ciento ochenta y tantas criaturas (según datos de Navarro). Quizá una de las causas de que no se congregara más gente fue que era la segunda visita por aquí de Malevolent Creation, sin venir a presentar material nuevo respecto a la última vez, y aunque a la mayoría de gente le guste escuchar los clásicos de la banda puede que algunos decidieran no acudir porque ya los habían visto no hace mucho. También hay que ser realista y aunque los norteamericanos sean unos históricos del Death Metal, hay que reconocer que los estilos extremos cuentan con menos seguidores que otros estilos metaleros y más en la capital almeriense. Además, la fecha fue en domingo (aunque la primera vez por aquí fue en día laborable, jueves) y eso pudo echar atrás a unos cuantos, y más si se tenían que desplazar desde otros puntos de la geografía almeriense o del sur del país. El caso es que por las circunstancias que sean volvieron a perder dinero los organizadores del concierto, una constante que viene siendo norma habitual por estas tierras.

Lógicamente el espectáculo que dan los valencianos en escena en sus propios conciertos (como ya te conté por aquí en su concierto de mayo en Retamar) no lo iban a poder desplegar en esta ocasión.
Aproximándose el reloj a las 21.20 h. y mientras sonaba la introducción “Atlas Death” los guitarristas Exo y Alasthor y el bajista Ul daban la espalda al público mirando a… la batería solitaria del siguiente grupo, porque la batería de Darko no estaba tras los músicos, si no que estaba plantada en la esquina derecha de las tablas, a la izquierda de Exo.
Fue salir el demoníaco Beleth y soltar: “¡vamos, Almería!”, enlazando la intro pregrabada a “In The Path Of Heleim”. “Realms In Decay” fue coreada en su inicio. Siendo el comienzo de su descarga en el mismo orden inicial de su reciente y aclamado disco, “Divinity”, al igual que el concierto en los que los veíamos meses atrás.
Como suele sucederle a los grupos que abren, el sonido no era bueno, demasiado grave, retumbando por la sala y con mucho barullo en las guitarras.
El encapuchado Beleth presentaba “Across Heracles Towards” y después el corto huracán sónico de“Divine Inmundice”, donde los cuerdas volvían a sacudir sus cabelleras girando sus cabezas cual aspas de molino.
Rápidamente seguían con su traca de Black / Death Metal comentado que la siguiente canción, “The Sanctuary”, se podía escuchar en su MySpace. Durante la parte instrumental del tema el vocalista se bajó del escenario para animar a la poca peña que estábamos presenciando la descarga de los valencianos. Intentando luego, ya sobre las tablas de nuevo, que la gente coreara al ritmo del tema.
Se anunciaba la última canción, al no disponer de más tiempo. Así que echaron el resto y volvimos a ver los molinos de los cuerdas mientras tocaban “Under Seas Of Silence”. Beleth bebió y se derramó sangre, bajándose del escenario y atravesando la sala rumbo a la puerta situada próxima a la mesa de mezclas y que da acceso a las escaleras que conducen a la parte superior donde está el camerino. Mientras, sus compañeros acababan el tema. Un final un tanto frío mientras una outro sonaba sobre las 21.40 h.

Una larga introducción (incluyendo voz femenina) empezó a sonar faltando cuatro minutos para las diez de la noche, mientras los músicos estaban en sus puestos: el guitarrista Jamie Sweeney en la derecha, el bajista Federico Benini a la izquierda y Ben Atkinson tras los tambores. Bajando mientras la mala bestia del vocalista (sustituto de Iain Muir).
Pronto comenzó a animar el bajista Federico, quien no grabó el primer disco, “Rotting Repugnancy” (Pathologically Explicit, 2009), que venían a presentar los ingleses y que se ponía a la venta ese mismo mes. Fue durante el primer tema donde pudimos comprobar claramente las credenciales del cantante: voz gorrina, grave y gutural. El sonido era opaco, llegando a sonar sólo los graves durante un trozo de ese tema inicial, aunque luego volvió a la normalidad.
Después de un “¡grasias!” el orondo voceador informaba que eran Ditchcreeper y que venían de U.K., animando la peña con sus voces y liándola ya con pogos en el segundo tema de los ingleses.
El bajista (cinco cuerdas) seguía en su afán de animar a la concurrencia, bien alzando los brazos o poniendo muecas. Presentando el rapado cantante “Repugnant Ejaculation Of Septic Discharge”. Luego para todas las “señoritas” dedicaban “Cunt Puss”, otra andanada de atroz Death / Grindcore.
El nuevo vocalista pedía que pusiéramos cuernos, pasando a otro tema de su primer álbum, y que no puedo decir título, ya que lo desconozco. Eso sí, el bajista seguía con su show particular para el público, ganándose las simpatías de la peña al decir en un gracioso acento: “¡joputas, cabrones!”.
En la siguiente canción se pudieron percibir toques técnicos entre tanta vorágine extrema, aunque el bajo y la guitarra costaba oírlos claramente.
Después de ver al simpático bajista animando al alzar sus brazos cual director de orquesta, atacaron con el tema-título de su primera obra, “Rotting Repugnancy”. Tema rápido y brutal donde el bajista y el guitarrista (la antítesis, el primero animado y activo, el segundo un tanto parado y soso con su guitarra de ocho cuerdas) realizaron tapping al unísono.
El vocalista le pasaba el micrófono al baterista y este nos sorprendía hablando en castellano, diciendo: “¡Hola, buenos días! (se habría levantado hace poco, jejeje). Esta canción se llama”… “Esophagogastroduodenoscopy” (¡ahí queda eso!). Con un inicio de ritmo grave y death metalero, pasando luego a ser una composición donde se mezcla el Death y el Grindcore, como las anteriores que escuché aquella noche por primera vez.
Informaban de la última canción, preguntando si estábamos preparados para Vomitory y Malevolent Creation. Volviendo a decir que ellos eran Ditchcreeper y acabar, si no me equivoqué en mis anotaciones, con la rapidez de “Malodorous Vaginal Deflagration”.
Se despedían dando las gracias en castellano e inglés cuando se llegaba a las 22.30 h. Sorprendió el vozarrón del vocalista, aunque quizás se echara en falta un poco más de tablas por parte de éste y el guitarrista. Un grupo que estuvo bien verlos en directo, pero que creo que en disco me resultarían anodinos.

Vomitory era el grupo que más ganas tenía de ver del cartel y me llevé una pequeña desilusión por el sonido que tuvieron. Como le dije al amigo Robert (Con Garra) durante la descarga de los suecos, a veces a uno se le quitan las ganas de seguir acudiendo a determinados sitios a ver conciertos, y más si son de grupos extremos, porque ya casi se sabe con lo que se va a topar uno: sonido deficiente que hace más padecer que disfrutar. Pero parece que no tengo remedio y como se suele decir: la cabra tira al monte.
Fue de pena que apenas se escuchara la voz del bajista Erik Rundqvist (prácticamente con su cara tapada entre los pelos hacia adelante y el micrófono), era más bien un murmullo cavernoso que otra cosa, y la guitarra del grandote Peter Östlund tampoco se llegaba a percibir en condiciones. La batería de la máquina humana Tobias Gustafsson tomaba protagonismo en el sonido.
En (y después de) la segunda de la noche, “Revelation Nausea”, el guitarrista Peter Östlund (a la izquierda de las tablas) fue el encargado de presentar los temas y dirigirse al público, dando paso a “Serpents”, perteneciente a su séptimo y actual disco de estudio “Carnage Euphoria” (Metal Blade Records, 2009). Después “Scavenging The Slaughtered” (acompañada por molestos acoples y pogos). Y vuelta al reciente álbum con “Rage Of Honour” y “Possessed”. Otra que cayó del disco que venían presentando fue “Ripe Cadavers” (séptima en el repertorio).
Peter agradecía en castellano y preguntó más de una vez en inglés si nos lo estábamos pasando bien o estábamos cansados. La gente respondía con entusiasmo, pero servidor maldecía una y otra vez el sonido con el que estaban siendo acompañados, aunque deficiencias de sonido aparte el grupo se muestra en escena bestial y compacto cual apisonadora.
Si la memoria (ni los jeroglíficos de mi libretilla) me juegan una mala pasada creo que “The Voyage” fue el sexto tema que mal atronó en la sala.
Las últimas fueron ya dos clásicos de los suecos: “Chaos Fury”, con el guitarrista Urban Gustafsson (único fundador que queda) encorvado y moviendo su cabeza, y “Blood Rapture”. Principio y final de su “Blood Rapture” (Metal Blade Records, 2002), primer disco que escuché de ellos en su totalidad.
Pero aún tuvieron tiempo de hacer una extra, preguntándonos si queríamos una más, la elegida fue“Terrorize Brutalize Sodomize”, el título lo dice todo.
Pasaban tres minutos de las 23.30 h. y se despidieron con un gracias y buenas noches en el idioma de Shakespeare. Poco más de sólo cuarenta y cinco minutos de un concierto que podría haber estado mucho mejor si hubiera sido acompañado de un sonido decente. No pido que un grupo en directo suene como en CD, faltaría más, pero al menos quiero que la voz se oiga y cuando vea a un guitarra puntear o hacer solos, que se escuche en condiciones. Creo que no es mucho pedir, y más con el precio de las entradas desde que se instauró el jodido euro.

Comenzaba a sonar ruido de lluvia y tormenta faltando cuatro minutos para la media noche. Mientras se iban colocando en sus puestos el batería de origen venezolano Gus Ríos (si no me confundo creo que era él), alumno de Dave Culross y Sean Reinert, un bajista desconocido para servidor y el guitarrista Marco Martell. Tres músicos que en la anterior visita de 2007 no habían estado, acompañando en aquella ocasión a Hoffmann (voz) y Fasciana (guitarra), John Rubin (guitarra), Jason Blachowicz (bajo) y Dave Culross (batería).
Aquel corte introductorio titulado “Memorial Arrangements”, el primero de su álbum debut “The Ten Commandments” (Roadracer, 1991), fue el primero que escuché de los norteamericanos junto a “Premature Burial” (que fue el que hicieron acto seguido) de un compartido promocional que nos hicieron llegar Roadrunner Records al programa radiofónico “Metalmanía” bajo el título “Breaking Barriers – Vol.2” (1991) y que también contenía un tema de Sepultura, Heathen y Heads Up.
Cuando Bret Hoffmann abrió su boca delante del micrófono no se escuchó, pensando servidor que empezábamos “bien”. Menos mal que el técnico de sonido que llevaban los norteamericanos hizo su papel y solucionó el problema rápidamente. Demostrándose durante el concierto que en ocasiones el problema no es de la acústica de la sala, si no de la persona que hay tras los controles de sonido o de lo que se le ofrezca sonoramente a las bandas. Porque si en aquel concierto que dieron en 2007 en el mismo sitio, sonaron bestiales e increíbles, en esta ocasión el sonido también estuvo bastante bien, en contra del que dispusieron los demás grupos de la noche.
El goce de los seguidores de la primera época se aumentó cuando siguieron con “Coronation Of Our Domain”. Al tema de su segunda obra, “Retribution” (Roadrunner Records, 1992) enlazaron “Blood Brothers”, con el doble bombo apabullando y el técnico y concentrado Marco Martell haciendo tapping sobre su guitarra. Lo que echaba en falta era algo más de voz en Hoffmann, al que noté con menos potencia vocal respecto al concierto de 2007.
Una intro disparada, en el que el vocalista aprovechó para darnos los buenos días (al parecer ¡otro que se levantaba tarde!) y Fasciana brindar con una birra, fue el preámbulo a “Infernal Desire”, donde Hoffmann volvía a hacer gestos para que se hiciera “circle pit”, aunque la peña ni caso hacía. Después enlazaron con “Living In Fear”.
Tras los tres temas del “Eternal”, regresaban a “The Ten Commandments” con “Multiple Stab Wounds” y después de una intro con cánticos cual misa negra (¿era de la película “La Profecía”?), y donde Fasciana cambiaba de guitarra, “Deliver My Enemy” (de su último disco de estudio, “Doomsday X” – Nuclear Blast, 2007), arengando el vocalista a la masa (“¡come on, Almería!”) y girando de nuevo su cabeza.
Hoffmann preguntaba: “do you wanna fucking more?”, pasando a hacer “Homicidal Rant”. Y tras volver a darnos los buenos días, ¿sería para que algunos se despertaran?, otra del disco de 2007, el primer corte, “Cauterized”, con armonías de guitarras en su comienzo. Veíamos volver a hacer molinos al vocalista, y también al un tanto apático bajista.
Presentaba “The Will To Kill”, haciendo que la peña repitiera la última palabra. Fue acabar ese tema y daban las gracias a Almería y se marchaban cuando faltaban diez minutos para la una de la madrugada.
Poca gente gritaba que volvieran, pasividad que llevo viendo en esta ciudad desde hace años en el momento de pedir que los grupos toquen otra canción. Así que el baterista a golpe de bombo tuvo que hacer que la gente se animara para pedir otro tema. Ya con el quinteto de nuevo sobre las tablas Hoffmann se desgañitó berreando bestialmente en el comienzo de la canción con la que ya sí ponían punto y final: “Malevolent Creation”.
Una escasa hora de concierto me pareció muy, muy poco tiempo para un grupo de la historia y discografía de Malevolent Creation. Comparándolo con su descarga en el mismo lugar en el 2007, me quedo con ese, hubo más implicación con el público, animando bastante el bajista Jason Blachowicz, e incuso el carismático Hoffmann cantó con más potencia que en esta ocasión. Para servidor no fueron tan grandiosos como aquella noche de 2007 y que ya te contamos por aquí.
In memory of Burninboy
Texto y fotos: Starbreaker
