Editorial Mayo 2008: “La cruda realidad”

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Hablar de crisis en el Rock se ha convertido en una constante. Al igual que en el cine o en el teatro, parece que la crisis es algo perenne que va intrínseco en esta actividad, lejos de sus años de mayor gloria. La mayoría de los grupos no tienen más remedio que financiarse sus propios discos, meterse a promotores para poder tocar en directo, y fijar su máximo objetivo en cubrir gastos. Lejos están los tiempos en los que los grupos se limitaban a componer y a tocar, y cuyo talento estaba recompensado con unos ingresos (muchos o pocos, según los casos) por la venta de sus discos y asistencia a sus conciertos. Ahora el músico debe ser, además, productor, promotor  y relaciones públicas. Y mecenas, porque todo va con cargo a su propio bolsillo.

La única opción que funciona a día de hoy son los grandes festivales. Mientras hace años, los rockeros de este país debíamos peregrinar al extranjero para ver los grandes festivales (Donington, Reading, Brujas…) con los mejores grupos, de unos años a esta parte la situación se ha invertido. No hay país en Europa donde se hagan más y mejores festivales de Heavy Metal. Dejando a un lado la decepción del llamado “festival de las dos mentiras” (Rock in Rio), nuestra geografía contará como cada año con multitudinarios festivales en los cuales estarán presentes la mayoría de los grandes grupos del Rock a nivel mundial. Estos festivales, cuya alta asistencia está casi asegurada, no deben ocultar el drama de los cientos de grupos que luchan por subsistir a costa de socavar su economía en aventuras condenadas al fracaso económico.

El caso de Atlas es muy representativo. Una banda formada por músicos de reconocido prestigio, cuya irrupción en el panorama del Rock nacional ha levantado gran expectativa, se ha visto obligado a auto-producirse su disco y a embarcarse en la aventura de montar su propio concierto de presentación en una sala madrileña. Y pese a esa expectación, la asistencia al evento no les permitió siquiera cubrir gastos. La opinión unánime les sitúa como “la gran esperanza blanca”, el grupo que puede liderar un resurgimiento del Hard Rock a unos niveles dignos. Pero por ahora, las cosas van despacio.

Yo me niego a abandonarme al desánimo. Me aferro a la idea de que esto va a resurgir en algún momento. Que las miles de personas que llenan los festivales van a querer disfrutar de los conciertos individuales de los grupos, y que descubrirán que un festival es una gran ocasión de reunión social, pero uno de los peores sitios para ver un concierto. Que es mejor ver 12 conciertos con un solo grupo, que 12 grupos en un solo concierto. Y que en España tenemos grandes bandas que no tienen nada que envidiar a los grupos foráneos.

Un año más, The Sentinel pondrá su granito de arena para apoyar a los grupos, consagrados o desconocidos, para demostrar que en España hay una alternativa válida al meneíto del Chikilicuatre o a las poses estudiadas de las estrellas del marketing salidas de Operación Triunfo. Un año más, y ya son siete. Y para celebrarlo, hemos organizado una fiesta en la sala Silikona de Madrid en la que actuarán PUNTO DE MIRA, PATENTE DE CORSO y COVER BAND, y donde nos gustaría veros a todos vosotros, acompañándonos en esta celebración.

“Here they stand brothers them all

All the sons divided they’d fall

Here await the birth of a son

The seventh, the heavenly, the chosen one”

Shan Tee