MSG – Domingo 23 de mayo de 2010, Sala Heineken (Madrid)

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Ambiente frío y media entrada para ver a MSG. Supongo que la crisis, el hecho de ser domingo y la amplia oferta de conciertos en pocas fechas obligaron a mucha gente a tener que elegir y pensárselo seriamente, sobre todo teniendo en cuenta que hacía no muchas fechas nos había visitado en otra sala de la capital. El caso es que yo no percibí el ambiente que suele rodear la visita de gente importante, como es el caso de Michael Schenker. Quizá en estos casos sea cuando más se eche de menos a algunos “animadores” radiofónicos que esto sí sabían hacerlo bien, pero ese es un tema por el que no voy a pasar ni siquiera de puntillas.

Cogemos sitio y vemos pasar por delante nuestro, camino de los camerinos, a los músicos que acompañan a Schenker: Chris Glen con algunos kilos de más, Chris Slade, Gary Barden oculto bajo una gorra y Wayne Findlay, el más simpático, saludando al personal. En unos minutos se apagan las luces, suena una intro grabada y se ilumina de forma tenue el escenario, que deja ver un telón de fondo que recuerda que esta es la gira del 30º aniversario del Michael Schenker Group.

Salen a escena, suena “Armed And Ready” y empiezan los problemas. A Michael no le suena la guitarra como él quiere y la pedalera le da problemas que desembocan en que deja de escucharse. Termina el tema, los músicos desaparecen del escenario y los técnicos se llevan el cabezal de su amplificador para cambiarle el fusible y retocar las conexiones y colocación de los pedales. La operación dura unos diez minutos, algo que enfría aún más al personal.

Los allí presentes nos temíamos que, dado el carácter del guitarrista alemán, cuando saliera iba a tener cara de pocos amigos, pero no (¡sorpresa!). Aunque los problemas técnicos con su guitarra siguen, Michael esboza una sonrisa de resignación bajo el gorro que cubre su cabeza e inician “Cry For The Nations”, con la que el público vuelve a meterse, no sin esfuerzo, en el concierto.

La siguiente en sonar es “Let Sleeping Dogs Lie”, pero la guitarra de Schenker sigue sin escucharse, ni al volumen que él quiere ni con su sonido. Por delante de mí pasa un espectador que recrimina al técnico de la mesa de sonido el asunto y éste lo arregla ipso-facto subiendo la regleta correspondiente. Así de fácil. Cuando vuelve, sin conocerle de nada (no sé si él a mí…) se acerca, me lo cuenta y asiento con la cabeza un poco estupefacto.

“Are You Ready To Rock” pone el local patas arriba en uno de los mejores momentos de la noche, con el público coreando el estribillo a grito pelao. El sonido general es bueno, aunque no todo lo que debería, especialmente el bajo de Chris Glen que suena muy difuso. La batería de Chris Slade suena algo opaca, sin brillo, aunque no varía mucho de las veces que le he visto en directo con otros grupos. Sin filigranas y contundente.

“I Want You” enfría un poco el ambiente y es el momento de que Wayne Findlay se dé cuenta de que dentro de la sala no hacen falta las gafas de sol, porque ni hay sol ni los focos son para ponerse gafas, desgraciadamente. Vamos, que se las quita. “A Night To Remember” tampoco consigue volver a animar al personal, al contrario, Michael vuelve a tener problemas con su guitarra y cambia de instrumento.

Visto lo anterior, se disponen a echar el resto con “Into The Arena”. Gary Barden se mete al backstage a cuidar esa poca voz que le queda. Nunca me gustó como canta este hombre, pero sigue teniendo la misma voz que hace 30 años, es decir, ninguna. No obstante se agradece escuchar los temas antiguos con aquel timbre con el que los conocimos, evidentemente. El caso es que la instrumental empieza a sonar con un Michael bastante mosca con su guitarra. Al minuto más o menos se le va alguna cuerda y tiene que volver a cambiar de guitarra mientras el resto del grupo sigue tocando, pero al reincorporarse lo hace a destiempo y tienen que retroceder para volver a cuadrarse, lo que desluce el tema por completo, aunque al público no le importó demasiado.

“Courvoisier Concert” y “Lost Horizons” sonaron muy bien pero obtuvieron escasa respuesta, y en “Rock My Nights Away” Gary Barden las pasa canutas para llegar a los tonos más altos, pero salva el tema con dignidad. Las teclas dejan de escucharse y alguien le da otro pescozón al técnico, quien para “On And On” ya lo tiene solucionado, de forma que es el tema que mejor suena de la noche, con un subidón importante del personal.

“Attack Of The Mad Axeman” comienza de forma rara. Mientras todo el grupo empieza el tema, Michael se arranca por los primeros acordes de “Lights Out” pero se da cuenta de su error, mira al público, se señala como “culpable” con una sonrisa mitad forzada mitad resignada y comienzan de nuevo. Gary Barden no hace el falsete central (“Time after time you can see her…”) y esa estrofa la canta una octava por debajo. “Lights Out”, ahora sí, con todo el público cantando pone fin a la primera parte del concierto.

“Ride On My Way” supuso el retorno de Barden al MSG con aquel LP “In The Midst Of Beauty” de hace un par de años. La verdad es que este tema sonó muy bien y el estribillo, curiosamente, fue otro de los momentos en los que prácticamente toda la sala estaba entregada al grupo. Con “Rock Bottom” cerraron esta segunda parte y volvieron a meterse al Backstage.

Se hizo rogar el último bis, pero cuando empezaron a sonar en las teclas de Wayne los primeros acordes de “Doctor Doctor” la sala se venía abajo. Muy buena versión del clásico de su etapa en UFO para terminar y dejar un buen sabor de boca que hiciera olvidar la mala suerte (desde el punto de vista técnico) que sufrieron toda la noche. Bueno, realmente lo de “toda la noche” es una exageración, porque el concierto duró, incluyendo los parones, una hora y media. Quitadle algo más de 15 minutos entre el fallo del primer tema y las dos entradas de los bises, y deja la cosa muy escasa de tiempo.

Una pena que una buena banda, con tantos recuerdos que nos vinieron a la mente de épocas pasadas y con un set-list impresionante como el que desarrollaron, durara tan poco tiempo sobre el escenario y el concierto estuviera tan plagado de incidentes. En cualquier caso fue una buena actuación que pudo haber sido mucho mejor.

Texto: Alvar de Flack

Fotos: Carlos “DioForever” y Javier “jfzepp”