Editorial Noviembre 2011: “Malos humos”

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La Constitución Española reconoce, en su artículo 43, el derecho a la protección de la salud y encomienda a los poderes públicos la organización y tutela de la salud pública a través de medidas preventivas.

Desde la inicial Ley 28/2005 de 26 de diciembre (hubo normativa anterior, pero dispersa y asistemática, a la vez que no tan estricta y directa), hasta la actual Ley 42/2010 de 30 de diciembre por la que se modifica la antes citada, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, han habido diferentes Resoluciones y Decretos-Ley que han ido adecuando las normas de convivencia en esta materia, en función de la reacción social, a modo de ensayo/error. Aún se siguen estudiando situaciones, añadiendo detalles y cerrando flecos, especialmente en lo que se refiere a la ampliación de la cobertura de la propia Ley en espacios abiertos como parques, recintos deportivos o inmediaciones de centros escolares, por poner algunos ejemplos, lo que hará que se siga modificando la actual legislación en aras de mejorar aún más la convivencia (en términos de respeto) y la salud pública.

No hace falta recordar (bueno, o sí…) que el tabaquismo es la principal causa de mortalidad y morbilidad evitable, que es responsable del 90% de mortalidad por cáncer de pulmón, del 95% de muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica, del 50% de mortalidad cardiovascular y del 30% de muertes que se producen por cualquier tipo de cáncer. El 16% del total de fallecimientos ocurridos en España en la población mayor de 35 años se debe a esta causa, y todo esto no lo digo yo, lo dice la Organización Mundial de la Salud y está recogido en la Exposición de Motivos de la propia Ley.

Pero la parte de la argumentación que más nos interesa para esta editorial es esa que dice que hay evidencias científicas de que el humo del tabaco en el ambiente, también llamado “consumo pasivo o involuntario del tabaco”, es causa de mortalidad, enfermedad y discapacidad. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la O.M.S. ha determinado que la exposición al aire contaminado con humo del tabaco es carcinogénica en los seres humanos.

Es evidente que todavía no está ni suficientemente implantada ni es conocida en todos sus extremos, pero la esencia de la normativa sí es de dominio público. No creo que haya nadie que no sepa, a estas alturas, que NO SE PUEDE FUMAR en espacios públicos cerrados más que en los que estén habilitados para ello. Por lo tanto si tú, que estás leyendo esto, eres de los que se pasa la normativa por el arco del triunfo y, aún sabiendo que estás molestando a quienes están a tu alrededor (aparte de la agresión contra tu salud y la de los demás), sigues emitiendo humo al ambiente, entonces eres un GILIPOLLAS por, entre otras razones:

1.- Estás infringiendo la Ley a sabiendas, y eso no es gratis. Una denuncia en tiempo y forma y tienes un problema.

2.- El lugar en el que estás corre el riesgo de que, por tu culpa, la misma denuncia anterior también le haga pagar por lo que tú haces.

3.- Estás haciendo un ejercicio de egoísmo extremo o, lo que es lo mismo, estás dejando tu imagen a la altura de tu inteligencia.

4.- Te juegas el físico si alguien de los que está a tu alrededor tiene tanta impaciencia como tus ganas de molestar y hace que te tragues el cigarro, el mechero y tu egoísmo.

5.- Das vergüenza ajena por lo poco que podamos tener en común como es, por ejemplo, la simpleza de llevar una camiseta del mismo grupo mientras vemos un concierto.

6.- Aunque exista señalización de “No fumar”, quizá en un futuro haya que poner algo como “No fumes, que molestas, so imbécil” para que te des por aludido.

7.- No tienes ningún argumento, ninguna razón que avale el hecho de fumar en un sitio en el que no se puede y en el que claramente estás molestando. Probablemente lo sepas pero entonces, ¿Por qué crees que puedes hacerlo? y lo que es peor ¿Por qué lo haces?

8.- El hecho de que no estés de acuerdo o de que la Ley se haya hecho sin consultarte no te da derecho a no cumplirla, y no puedes utilizar ese debate para justificar tu actitud. Yo no creo que el humo deteriore la materia gris porque conozco mucha gente fumadora y respetuosa que mantiene en plena forma su capacidad intelectual, pero tú lo estás poniendo en duda.

9.- No eres más heavy, ni más transgresor, ni demuestras estar “contra el poder” ni ninguna estupidez semejante por fumar donde no debes, a ver si te queda claro.

10.- Si no puedes aguantarte las ganas de fumar y, a pesar de obligar a quien esté a tu lado a estar más pendiente de protegerse de tu humo que de lo que ocurre en el escenario, te enciendes un cigarro tan tranquilamente, entonces quizá estés justificando que si yo no puedo aguantarme las ganas de mear, saque aquello y lo haga encima de tu calva, por ejemplo.

11.- En caso de estar asistiendo a un concierto, a los músicos tampoco les viene nada bien que tú fumes (tú y la suma de los que son como tú que hacen lo mismo).

12.- No es de sentido común ¿no te das cuenta?

13.- Aparte de las molestias inmediatas, también provocas otras posteriores como dolor de cabeza, olor insoportable a tabaco (ropa, pelo…), escozor de ojos, trabajo extra para el personal de limpieza, etc.

14.- A los posibles menores de edad, aparte de hacerles más daño que al resto, les estás demostrando lo estúpido que puede llegar a ser el ser humano. No sé si estarás contento de contribuir a la no-educación de personas en pleno proceso de educarse.

15.- No, no te bañes en tu idea de que “se está persiguiendo a los fumadores” porque es el último clavo ardiendo al que se agarra quien no tiene más argumentos. Se puede debatir de todo lo que quieras, pero en su momento y con argumentos.

16.- No existe “tu libertad” de hacer lo que te venga en gana porque, como es bien sabido, la tuya termina donde empieza la mía (y la de otras 8.000 personas que haya alrededor, por ejemplo).

17.- Tú no tienes derecho a jugar con mi salud ni la de mi alrededor, porque yo he ido a ver lo mismo que tú, pagando la misma cantidad y en las mismas condiciones, y tú no me estás dejando. La culpa es tuya y sólo tuya.

18.- Quiero ejercer mi derecho a poder ver un concierto sin necesidad de que un… (póngase el calificativo que se quiera) me esté dando la noche con su puñetero cigarro encendido.

19.- Te vas tan tranquilo, como si no hubiera pasado nada. Han visto tu concierto, has matado el mono cuando te ha parecido sin importarte nada más y te vas a casa o a seguir dando por saco por ahí. Qué bien ¿eh? Qué bien te lo has pasado. Estupendo.

20.- Hay otros fumadores, igual que tú, que sí respetan, que sí se aguantan las ganas de fumar hasta que salen a la calle, que sí ejercen su libertad de intoxicarse molestando lo menos posible ¿tú te crees más que ellos o que tienes un derecho y unas obligaciones distintas? Si la respuesta es que sí, entonces eres más tonto de lo que pensaba.

Estoy seguro de que tú, fumador irrespetuoso, mejor que nadie tienes alguna cosa importante que poner aquí. Si tienes dos dedos de frente no te cortes, añádelo y contribuye a terminar con esto.

Tampoco pretendo cebarme, al fin y al cabo procedo de una tierra en la que el cultivo del tabaco es esencial para su economía y puede que me destierren hasta que el pimiento o los espárragos lo sustituyan definitivamente.

Finalmente tengo que decir que todo esto viene a cuento de lo que tuvimos que soportar varios miles de personas el pasado día 22 en el concierto de Barón Rojo en el Palacio Vistalegre de Madrid. Cerca de mí había personas asmáticas que se vieron encerradas en una ratonera con la disyuntiva de quedarse a lo que habían ido o de largarse por culpa del humo. Su enfermedad se podría ver agravada por culpa de los irresponsables que encienden el cigarro y de los también irresponsables gestores del recinto, quienes no hicieron ni una advertencia ni pusieron los medios necesarios para que no pasara.

Hacía tiempo que no ocurría o, al menos yo, no lo sufría, pero ¿tuvo que ser en un concierto de Heavy Rock en el que pasara? Luego nos quejamos de determinadas actitudes contrarias. No lo entiendo, pero los demás deberíamos ser como la gota malaya hasta que se acabe con esto ya de una vez.

Alvar de Flack