Editorial Diciembre 2013: “El ritual de lo habitual”

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Corría agosto de 1990 cuando Jane’s Addiction sacaron al mercado su obra maestra, cuyo título me ha servido de inspiración para el editorial de este mes -mi primer editorial-. “Ritual de lo habitual” es un álbum de Rock alternativo, de Grunge o de Heavy Metal, pero también de Funk, de Hard Rock o de lo que cada uno quiera. En el fondo se trata de un disco abierto a las nuevas tendencias, pero con un ojo puesto en el pasado. Un disco inspirado e inspirador. Una puerta abierta.

Mi incorporación como colaborador fijo en The Sentinel ha surgido de sopetón: un par de mails con Shan Tee y Starbreaker han materializado una cosa impensable para mí hace, por ejemplo, un mes. En la vida las cosas funcionan así, tú. De un día para otro Metallica se cortaron el pelo. De un día para otro nos dejó Dio. De un día para otro surge una nueva banda, un nuevo grupo de chavales, que el día de mañana quizás sean la crème de la crème. Es difícil predecir tu vida, porque el camino se hace caminando. Y paro ya que me paso de poeta.

Pero está claro que, en todo ello, hay un proceso previo, una cocción a fuego lento. Yo empecé a colaborar aquí a la tierna edad de 15 años. La sección de Clásicos de esta web (visitadla, os pediría) me abrió un mundo entero totalmente desconocido para mí. Todos los colaboradores me enseñaron no sólo su criterio personal, sino también a formarme un criterio propio. Aquí aprendí a escuchar música (y no a oírla, que es muy distinto). Y aquí aprendí a escribir sobre ella.

Mi ritual de lo habitual particular consistía en comprarme todos los clásicos que podía. Y volver a leer las reseñas después. Y apreciar mejor el disco. Un ritual que a veces, actualmente, se nos olvida. La crítica o el periodismo musical tienen su razón de ser: sirven para orientar al consumidor, para dar impulso a las bandas que lo merecen, para dejar constancia de que el trabajo de los músicos nunca es en vano. Ellos son, al fin y al cabo, los auténticos protagonistas. Nosotros, los mediadores. Nuestro ritual de lo habitual es hablar de ellos, ya sea para bien o para mal, en base a un criterio cocido a fuego lento con los años.

Los criterios siempre son subjetivos, y no faltan las críticas a las críticas, valga la redundancia. Pero el ritual de lo habitual es también algo adquirido con el tiempo. Algo que, para algunos, quizás no tenga mucho valor, pero lo tiene. Aprender a tocar un instrumento lleva mucho, mucho tiempo. Cualquiera lo sabe. Pero aprender a distinguir entre un buen disco y un mal disco también. Las diferencias son sutiles pero reconocibles para un oído atento, un oído habituado, con el ritual de escuchar música, a juzgar un disco en su totalidad, sin dejarse llevar. To be a rock and not to roll, decían los zepelines. Nuestro ritual de lo habitual incluye un compromiso tanto con las bandas como con los lectores. Ambos depositan su confianza en nosotros. El ritual de lo habitual de la crítica musical (aunque parezca un verso no lo es) se basa en el respeto, en el trabajo constante y en la formación musical previa de sus miembros. Un proceso agradable que garantiza que nuestro ritual se haga siempre con ganas.

Agradecer a Shan Tee y a Starbreaker la posibilidad de incorporarme definitivamente es un acto obligado, pero también es el resultado de otro proceso, de otra cocción. Porque les estoy agradecido desde el día en que me publicaron una reseña de un concierto de Iron Maiden. Desde entonces estoy en deuda con ellos, y con toda la gente que ha ido poniendo su granito de arena en la web. El ritual de lo habitual, escribir para The Sentinel, se ha convertido ahora en algo verdaderamente especial. ¿Mi tarea aquí? Seguir con el camino abierto por unos melómanos ilusionados que, hace ya doce años, decidieron crear esto por puro amor al arte. Abiertos a las nuevas tendencias, pero con un ojo puesto en el pasado. Una web inspirada e inspiradora. Otra puerta abierta.

Mr. Bison