VARGAS, APPICE Y SHORTINO – Miércoles 26 de octubre de 2011, sala Caracol (Madrid)

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De vez en cuando tenemos la oportunidad de asistir a algunos proyectos interesantes, en los que músicos de distinto “pelaje” unen sus fuerzas para ofrecer algo con, al menos, el atractivo de la novedad. Es algo que suele generar buenos resultados, porque es lo suficientemente interesante para atraer a buena cantidad de público y, además, el resultado suele tener mucha calidad.

Hace unos meses nos sorprendimos con la noticia de que Javier Vargas, guitarrista hispano-venezolano cuya larga carrera con su Vargas Blues Band la combinado siempre con otros proyectos, había montado un proyecto con Carmine Appice (batería de reconocidísimo prestigio cuyo curriculum creo innecesario reseñar aquí) y Tim Bogert, gran bajista que junto a Jeff Beck y al propio Appice formó un histórico trío a principios de los ’70. La evidente necesidad de un cantante para este proyecto se cubrió de la forma más sencilla, recurriendo a Paul Shortino, vocalista que lo fue de Rough Cutt y una etapa en Quiet Riot, allá por los ’80 y actualmente es compañero de Carmin Appice en la versión actual de King Kobra. Con esta formación (“Vargas, Appice, Bogert, featuring Paul Shortino”) ponen en la calle un disco de versiones. Y se lanzan a la carretera. Y llegan a Madrid.

No llegan todos, ya que la condición física de Tim Bogert no es la mejor para aguantar una gira (los años no pasan en balde), así que recurren a Luis Mayo, bajista habitual de la Vargas Blues Band, para ocupar su puesto. Así las cosas, nos acercamos hasta la Sala Caracol de Madrid para disfrutar de este proyecto en su versión “en vivo”.

En los tiempos que corren, es especialmente gratificante encontrar un concierto en el que todas las entradas se agoten. Esto fue lo que consiguió este proyecto, confirmando el atractivo que os comentaba al principio de esta crónica.

Dada la ausencia de telonero, a la hora prevista la banda salió a escena, intentando levantar el ánimo de los presentes con uno de los temas con más tirón de su último disco (recordad, de versiones…), como es “It’s A Long Way To The Top”, de AC/DC, un seguro de vida para arrancar el show.

Con Javier Vargas muy estático e introvertido, Carmine Appice tras su enorme kit de batería y Luis Mayo ejerciendo su papel de músico invitado, toda la responsabilidad escénica recaía en Paul Shortino, quien salió a comerse el escenario. Con buena imagen a pesar de sus años y unos bailecitos que a veces resultaban un poco ridículos, la verdad es que puso todo de su parte para ganarse a todos los asistentes. Su estilo en escena es de la escuela David Lee Roth, y se le vio feliz y dicharachero durante todo el concierto. Por cierto, fue él quien se dirigió constantemente al público en inglés, sin que ni Javier Vargas ni Luis Mayo aprovecharan su procedencia hispana para dirigirse a quienes no dominaban el idioma de la pérfida Albión.

Aprovechando el tirón del arranque, enlazaron con “Soul Of Love” (Paul Rodgers) y una extensa versión del mítico “Black Night” (Deep Purple), que fue alargada de forma notable en su parte instrumental, para lucimiento de Javier Vargas, quien tuvo una noche llena de altibajos, con momentos de guitar-hero total alternados con otros en los que estuvo menos brillante. Esto mismo se le podría aplicar a la voz de Paul Shortino. Es evidente que, al tratarse de versiones, su voz debe adaptarse a temas compuestos originalmente para voces muy diferentes, y el bueno de Shortino brilló a gran nivel en algunos cortes y en otros desafinó como una perra en celo.

Las dudas que llevábamos sobre si este proyecto iba a limitarse a este disco y gira se disiparon cuando presentaron un tema nuevo que irá en un próximo trabajo discográfico. El tema se llama “This Must Be Love” y es un medio tiempo bastante agradable que nos causó buena impresión.

Estábamos disfrutando de los mejores momentos de la noche. Una extraordinaria versión de “Surrender” (Cheap Trick), uno de los temas que también es de los mejores del disco, nos mostró que esta formación tiene mucha calidad que ofrecer. Realmente me pareció el mejor tema del concierto. Tras él, Paul Shortino nos comentó que quería hacer un homenaje al fallecido Ronnie James Dio, y se marcó un memorable “Heaven and Hell” a capella, reclamando al público que cantar con él y con el resto de la banda mirando desde el escenario. Realmente bonito y sorprendente.

Un par de temas de Cream “Politician” y “Sponfull” se extendieron durante varios minutos más de lo esperado. El blues el estilo en el que mejor se encuentra Javier Vargas, y lo explotó todo lo que pudo. Sólo le faltó un poco más de comunicación con el público, ya que se mostró demasiado inexpresivo durante toda la noche. Esta sensación debería haber continuado con el mítico “Parisienne Walkways”, dedicada a la memoria del fallecido Gary Moore, pero lamentablemente quedó en el intento por los errores de Javier Vargas en el inicio, que literalmente destrozó la parte inicial, tras la cual apenas pudieron recuperar las buenas sensaciones hasta la mitad de la canción.

“Living alone” nos condujo hasta el esperado solo de batería, lo que trasladó mi mente hasta diciembre de 1986, la primera vez que pude disfrutar de este gran batería cuando aterrizó con King Kobra en la desaparecida sala Canciller. Han pasado 25 años de entonces, y el ahora sexagenario Carmine Appice sigue sorprendiendo por su técnica y energía. Además, logró sorprendernos en los ya previsibles solos de batería, saliendo de su kit y acercándose al borde del escenario para bacilar con el público sólo tocando baqueta contra baqueta.

Ya con todo el grupo de nuevo sobre el escenario, presentaron otro tema que saldrá en el próximo disco, en este caso llamado “Fever”, más una versión del “You Keep Me Hanging On” (Vanilla Fudge). El ritmo del concierto estaba cayendo estrepitosamente, así como los ánimos del público, y hacía falta algún revulsivo que nos volviera a levantar. Como si me hubieran leído la mente, incluyeron un extracto de “Whole Lotta Love” (Led Zeppelin) que nos despertó a todos del letargo.

Caminábamos hacia el final con “Lady” (de aquel proyecto que se llamó Beck, Bogert and Appice”) y para acabar, Paul Shortino nos anunció un tema de Rod Stewart. Cuando todos esperábamos el “Tonight is the Night” que se incluye en el disco, nos sorprendieron con“Do You Think I’m Sexy?”, el tema más conocido, comercial (y hortera) de la carrera del cantante británico. Y sonó cachondo, vacilón (y hortera) a más no poder, alargado hasta la saciedad entre las bromas de Shortino y su juego con el público. Bailecitos, posturas muy sexy…

Despedida y a esperar los bises. En este caso, “Right On” (Ray Barretto) y “One Way Out” (Allman Brothers) nos condujeron al final definitivo del concierto, con Paul Shortino llevando de nuevo todo el peso de la comunicación con el público, con muy buen humor e imitando con gracia el sonido de una trompeta.

A nivel musical, los altibajos de Javier Vargas y Paul Shortino evitaron que fuera perfecta, pero salimos de allí satisfechos, con la impresión de haber asistido a un concierto muy especial.

Como novedad, el concierto fue retransmitido en directo por Youtube a todo el mundo. Esperemos que esta iniciativa se repita en el futuro.

Texto y fotos: Shan Tee