DEF LEPPARD + WHITESNAKE + EUROPE – Miércoles 26 de junio de 2013, Palacio Vistalegre (Madrid)

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Hubiera sido un cartel soñado en la década de los ’80. Tres de las mejores bandas de rock melódico, unidas en un mismo tour. Por aquellos años hubiera sido difícil saber quién hubiera sido el cabeza de cartel, debido a la envergadura de cada una de ellas.

En estas décadas hemos tenido varias visitas a nuestro país tanto de Europe como de Whitesnake, por lo que el mayor aliciente residía en ver de nuevo a Def Leppard, ya que hacía la friolera de 17 años que no se acercaban por nuestro país. Esa fue la principal razón, que no la única, para acercarme hasta el Palacio Vistalegre para ver este concierto triple que tanto prometía.

A las 7 de la tarde, con una puntualidad exquisita que pilló a más de uno aún fuera del recinto, los primeros en saltar al ruedo (nunca mejor dicho) fueron los suecos Europe. Siempre bajo la sombra del comercial y superventas “The Final Countdown”, Europe siempre ha sido en directo una banda de Rock potente. Lo demostraron en su primera venida a España, allá por finales de los ’80, y en estos años no han hecho sino endurecer su propuesta, tanto en disco como en directo.

Europe se presentaba ante nosotros con la misma formación que les hizo grandes en todo el mundo: Joey Tempest (voz), John Norum (guitarra), John Leven (bajo), Ian Haugland (batería) y Mic Michaeli (teclados), todos ellos vestidos de negro riguroso.

El concierto comenzó con “Riches To Rags” y “Firebox”, ambas de su último disco “Bag of Bones”. Un contundente inicio que dejaba claro que Europe venía a demostrar que siguen siendo una banda de Rock potente. Lamentablemente, todo su set estuvo lastrado por el desastroso sonido que llegaba hasta nosotros, en el que apenas podíamos distinguir ningún agudo dentro de la bola de graves que nos llegaba. Ni rastro del charles de la batería de Ian Haugland ni apenas nada de los teclados de Mic Michaeli. Únicamente se distinguía la voz de Joey Tempest, muy bien tanto de de capacidad vocal como de interactuación con el público, y los brillantes solos de John Norum, ya que en los momentos adecuados se subía el volumen de su guitarra. El resto, como digo, una bola de graves en la que era difícil distinguir algo más.

A pesar de este inconveniente, nos dispusimos a disfrutar de su concierto en la medida de lo posible. Un guiño al “Here I Go Again” de Whitesnake dio paso al primero de los temas de la primera etapa de la banda, allá por los ’80 y, por tanto, conocido por los no-habituales a la trayectoria completa de Europe: “Superstitious” sonó fresca y fue extendida para buscar la colaboración del público.

Sabedores de que sólo disponían de una hora de actuación, y que quizás buena parte de la audiencia no había venido a verles a ellos, basaron su set en esa primera etapa. Así, se remontaron a su segundo disco, “Wings of Tomorrow” para recuperar “Scream Of Anger”, antes de dar paso a un breve y brillante solo de guitarra de John Norum que desembocó en “Girl From Lebanon”, de ese gran disco que es “Prisioners in Paradise”.

Y llegó el inevitable momento melancólico con “Carrie”, una balada que hace tiempo que no soporto en disco, pero que en directo sigue poniendo los pelos de punta, gracias a la fuerza con que la canta el público, algo que siempre me hace pensar que, de los 9 discos en estudio de Europe, la mayoría de la gente sólo conoce uno. Ellos se lo pierden, ya que su discografía no tiene desperdicio.

Una buena “Let The Good Times Rock” dio paso a una pletórica versión de “Seven Doors Hotel”, recuperada de su disco debut y que nos mostró la cara más cañera de la banda. En el otro extremo, “Rock The Night” mostró su lado más comercial y, para mi, más aburrido por mucho que fuera coreado por los que sólo conocen su tercer disco. Como era de esperar, también se alargó buscando la colaboración del público.

No me esperaba más concesiones a la trayectoria más reciente de la banda, pero me soprendieron con “Prelude – Last Look at Eden”, antes de poner patas arriba el Palacio Vistalegre con el celebérrimo “ninonino”… perdón… “The Final Countdown”, inevitable final que puso a todo el recinto a saltar.

En estos años he visto varias veces en directo a Europe. Siempre me han gustado, y aunque en esta ocasión los problemas de sonido me dejaron con una sensación agridulce, intentaré repetir en su próxima visita a la capital del reino. 

Que nadie se equivoque, Whitesnake es uno de los grupos de mi vida. Mi devoción tanto hacia su primera etapa como a los primeros trabajos tras el cambio de estilo iniciado en “1987” es absoluta. Pero eso no puede impedirme decir las cosas como son o, al menos, como yo las percibo.

Hace ahora 30 años que tuve el privilegio de asistir al concierto de Whitesnake y Meat Loaf en el Estadio Román Valero, sede del C.F. Moscardó (Madrid). En aquel 1983 yo era un tierno infante con 17 años recién cumplidos y aquel concierto, junto con otros de aquella época, marcó mi vida de rockero. Después he tenido oportunidad de verles en varias ocasiones más, pudiendo constatar tanto el endurecimiento de su sonido como el declive de la voz de David Coverdale. De aquella cálida voz de los ‘80 a la ronquera actual el paso ha sido progresivo e inevitable, y es que desde “1987”, las exigencias vocales han destrozado a uno de los cantantes más históricos del rock. Aún así, las crónicas de los conciertos anteriores hablaban de una cierta recuperación de esa voz, así que con más fe que convicción me dispuse a comprobar si era cierto.

Con la intro del “My Generation” de The Who, la banda salió a escena. La primera arenga de Coverdale, su clásico “Here is a song for ya!” sonó atronador, dándome esperanzas.

Poniendo toda la carne en el asador desde el principio, el concierto arrancó con “Give Me All Your Love”, extendida en su parte central para buscar los cánticos del público. La banda, formada por los guitarristas Doug Aldrich y Reb Beach, el bajista Michael Devin, el teclista Brian Ruedy y el histórico batería Tommy Aldridge, incluido de nuevo en la banda para esta gira, sonaba fuerte y contundente, gozando de mejor sonido que sus antecesores Europe.

David Coverdale, que en septiembre cumplirá 62 años, se mostraba en forma y jovial, con una apariencia física envidiable. Además, vocalmente parecía aguantar bastante bien. Lamentablemente, este primer tema fue todo lo que le duró la voz.

El clásico “Ready an’ Willing” fue el segundo tema de la noche, y en él se podía resumir lo que son estos Whitesnake de 2013. Una banda muy cañera y competente, con Doug Aldrich y Tommy Aldridge en estado de gracia, dando una contundente base instrumental a un Coverdale que sufre cada vez más, ronco y recurriendo a todos los trucos vocales de un cantante de su experiencia. Comenté con mi buen amigo Jesús, también presente en aquel concierto de 1983, que este tema lo estábamos escuchado 30 años antes en aquel directo del campo del Moscardó. Las comparaciones son odiosas.

El concierto seguía adelante combinando algunos temas de sus últimos discos como “Can You Hear the Wind Blow” con sus clásicos más añejos, como“Don’t Break My Heart Again”, que tenían la ventaja de ser coreados con fuerza por el público, tapando en cierta medida las carencias cada vez más evidentes de David Coverdale, cuya voz ya agonizaba antes de llegar siquiera a la mitad de su concierto.

La siempre romántica “Is This Love” le dio un respiro, dado la menor exigencia vocal de esta balada. El resto lo puso el público, coreándolo de forma potente, y la banda que le arropaba. Me fijé especialmente en Tommy Aldridge, que ni siquiera en este tema lento dejó de aporrear con fuerza la batería.

Una sorpresa agradable fue la elección de “Gambler”, rescatado de “Slide it in”, que David Coverdale dedicó a los 3 miembros de aquella formación que ya están fallecidos: Mel Galley, Cozy Powell y Jon Lord, llevándose el emocionado aplauso de todos los presentes.

“Love Will Set You Free” dio paso a los extensos solos de guitarras, primero de Doug Aldrich y después de Reb Beach, que terminaron juntos en el escenario en un largo solo de guitarra común, con mayor protagonismo de Aldrich, aunque fuera de tono en demasiadas ocaciones.

De nuevo con la banda en escena atacaron con “Steal Your Heart Away” en el que de nuevo la banda desapareció del escenario para otro solo, en esta ocasión de Tommy Aldridge. ¡Y menudo animal! Un solo pletórico, técnico y agresivo, con una parte en que tira las baquetas al público para aporrear la batería con las manos desnudas. Es increíble que este histórico batería esté a punto de cumplir 63 años, mantiene la energía de un adolescente.

A nadie escapaba que tanto solo seguido estaba estratégicamente colocado para dar un respiro a David Coverdale y permitirle que se recuperara en la medida de lo posible para acometer el resto del concierto. Este continuó con la extensa “Forevermore”, con Doug Aldrich empuñando una guitarra acústica. Y la verdad es que, gracias tanto al descanso obtenido durante los solos y que la primera mitad de la canción es muy suave, por unos momentos tuvimos a Coverdale aceptablemente bien. Uno de los mejores temas de la última etapa de Whitesnake y de los que mejor sonaron esta noche.

Envalentonados, la banda acometió un medley en el que fueron enlazando “Best Years”, “Bad Boys” y “Children Of The Night” y en el que David Coverdale volvió a sufrir para intentar (y no conseguir) dar la talla.

Quedaban los platos fuertes del set: “Fool For Your Loving” se aclamó como lo que es, uno de los himnos del hard rock de la historia, aclamado por todos los presentes. Pero, sin duda, fue superado por “Here I Go Again”, cantado con tanta fuerza por el público que no importaba que Coverdale estuviera ya en las últimas, porque aquello ya se había convertido en un inmenso karaoke en el que la voz cantante la llevábamos los que ocupábamos la pista y gradas de Vistalegre. Inenarrable.

De forma lógica por su transcendencia pero incomprensible por los conocidos problemas de Coverdale, “Still Of The Night” fue elegida para cerrar el concierto. El tema más exigente para la voz de Coverdale en el momento final, cuando su garganta hacía tiempo que había dicho basta. Su imponente presencia física contrastaba con el hecho de que era evidente que no podía ni acercarse a cantarla, pero con la emoción del momento casi sentimos ganas de compadecerle.

Con el sonido enlatado de “We Wish You Well” la banda se despidió de todos nosotros, tras hora y media de concierto y sin bises, al igual que Europe. 

Eran las estrellas de la noche y así se demostró desde antes de salir a escena. Para su concierto se cambió la configuración del escenario, aprovechándolo ahora al 100%, con unas bonitas escaleras que darían acceso a la parte posterior, elevada tras la batería de Rick Allen. También fue el único grupo para el que se habilitó una enorme pantalla de vídeo tras el escenario, que nos daría imágenes tanto del concierto como retrospectivas.

Al igual que para Whitesnake, otro tema de The Who fue elegido como introducción:“Won’t Get Fooled Again”, con la sorpresa de que Def Leppard aparecieron en escena a mitad de canción tocando el tema por encima del playback. Una original forma de comenzar.

Y ahí estaban todos: Joe Elliott, Rick Savage, Rick Allen, Phil Collen y un Vivian Campbell que hacía poco que había hecho público un comunicado en el que anunciaba que padece cáncer. Y afortunadamente debo decir que aunque el tratamiento de quimioterapia ha eliminado su habitual melena, sus ganas, actitud y buen humor sobre el escenario siguen intactas. Ojalá continúe así. En los demás, llamaba mucho la atención el look de Phil Collen, a pecho descubierto desde el inicio y luciendo una musculatura muy trabajada. Debe ser que todo el tiempo que no está practicando con la guitarra se lo pasa en el gimnasio.

Con un sonido impecable (Def Leppard ha sonado siempre bien), atacaron con un sorprendente “Good Morning Freedom” recuperado de su primer disco “On through the night” de 1980, lo que pilló descolocados a algunos.

Pronto echaron mano de toda la dinamita disponible en su repertorio: la versión de Sweet “Action” incendió a todo el público deseoso de ver a Def Leppard en acción, muchos por primera vez ya que habían pasado 17 años desde su última visita a Madrid.

“Foolin’“ fue el primer tema elegido de aquel “Pyromania” que les subió al Olimpo. La banda al completo estaba pletórica, con Joe Elliott mucho mejor de voz de lo que yo esperaba (después de lo sufrido con Coverdale fue todo un alivio) y con el resto de la banda en perfecta sintonía, con mención especial para Phil Collen, muy activo toda la noche, y para Rick Allen, perfectamente acoplado con su particular set de batería que le permite tocar con un solo brazo.

“Promises” bajó un poco el nivel, ya que “Euphoria” fue un disco que pasó casi desapercibido en España, y me atrevería a decir que en el resto del mundo. Personalmente me dediqué a disfrutar del precioso juego de luces dispuesto para la banda, mucho mejor aprovechado que en los grupos anteriores.

No pude estar más tiempo en modo ausente, ya que “Mirror, Mirror (Look Into My Eyes)” captó de nuevo mi atención y la de todos los presentes, anticipo de lo que sería uno de los momentos de la noche: La preciosa “Bringin’ On The Heartbreak”, enlazada como siempre con la instrumental “Switch 625”, puso Vistalegre patas arriba. ¡Qué emoción, qué comunión con el público y cuánta calidad por parte de la banda!

“Let’s Get Rocked” supuso un punto y seguido, con el público entregado y de fiesta, y la banda disfrutando en el escenario tanto como nosotros. Joe Elliott arengaba a las masas mientras que ambos guitarristas se turnaban en los solos. El bajista Rick Savage era el que más aprovechaba la pasarela posterior elevada tras la batería, ocupándola durante buena parte del concierto.

En este momento, la banda desapareció de escena para que prestáramos atención a la pantalla gigante de vídeo, donde se nos mostraban imágenes del pasado de la banda, a modo de documental, con especial hincapié en el fallecido Steve Clark, que se llevó una buena ovación a modo de reconocimiento póstumo. Este momento con las imágenes en vídeo se me antojó demasiado largo, fueron muchos minutos que me imagino que se aprovecharían por parte de la banda para tomarse un respiro.

Cuando los músicos retomaron el escenario, Joe Elliott nos anunció lo que estábamos deseando, ya esperado por las crónicas que nos habían llegado de conciertos anteriores: La banda iba a interpretar, al completo y en el mismo orden, el disco “Hysteria”, en mi opinión el mejor trabajo de su discografía.

Los primeros acordes de “Women” desataron la euforia. Era el momento que estábamos esperando y yo me acordé de la primera vez que les vi en directo, precisamente en la gira de este disco. Todos sabíamos lo que vendría después: Cantamos a pleno pulmón todas y cada una de las canciones: “Rocket”, la pegadiza “Animal”, la siempre emocionante “Love Bites”

“Pour Some Sugar On Me” y “Armageddon It” fueron de las más coreadas, y gracias a la pantalla gigante de vídeo podíamos comprobar las caras de satisfacción de los músicos por la acogida que estaban teniendo. Me alegró mucho comprobar el buen estado de forma de Vivian Campbell a pesar del tratamiento contra el cáncer. Se movió bien por el escenario, tocó la guitarra tan impecablemente como siempre y no borró en ningún momento la sonrisa de su rostro.

“Gods Of War”, “Don’t Shoot Shotgun” y “Run Riot” son los temas menos reconocidos del disco, y ello provocó un cierto bajón en la intensidad del concierto, aplacando los ánimos de la mayoría de la audiencia. El cansancio también hacía mella en nosotros, no en vano era ya el tercer concierto y la media de edad del público era elevada, así que este bajón se notó de forma evidente.

La propia “Hysteria” nos levantó de nuevo en volandas, recobrando el ánimo y haciéndonos cantar y bailar de nuevo. Este ánimo renovado duró lo que dura el tema, ya que “Excitable” y “Love And Affection” no consiguieron mantener el nivel, con la clara sensación de que el concierto había ido de más a menos.

Terminada la interpretación completa de “Hysteria”, la banda se despidió y desapareció hacia camerinos. Los aplausos y vítores del público les hicieron volver, siendo el único grupo de la noche que hizo un bis.

En él, Def Leppard echó el resto con dos de los pesos pesados de “Pyromania”: “Rock Of Ages” y “Photograph”, que volvieron a levantar el ánimo de todos los presentes, ahora ya hasta el final, con la despedida ahora sí real del grupo, con caras de satisfacción.

Ya estaba hecho. Misión cumplida. Habíamos asistido a uno de los conciertos más esperados del año, con sensaciones desiguales. Europe habían demostrado que son mucho más que el “ninonino”, son una banda de directo, más contundente ahora que en los ’80, aunque fueron lastrados por el peor sonido de la noche. Whitesnake defraudó por las carencias cada vez menos aceptables de David Coverdale, un grupo al que solo salvan sus míticos temas clásicos y que en directo sostienen Tommy Aldridge y, en menor medida, los guitarristas Dough Aldrich y Reb Beach. Y Def Leppard sonando a gloria, como siempre, las estrellas de la noche que, salvo el bajón de intensidad mediado su concierto, hicieron que mereciera la pena el esfuerzo económico de pagar una entrada nada barata.

Texto: Shan Tee

Fotos: Web EUROPEWeb WHITESNAKEWeb DEF LEPPARD