RISING – Jueves 19 de septiembre de 2013, sala We Rock (Madrid)

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Pocas veces una banda tributo ha despertado tanta expectación. El motivo evidente es la formación de lujo que se ha reunido para devolver a los escenarios la magia del hard rock de Rainbow, uno de los mejores grupos de la historia. Esta formación está compuesta por Armando de Castro (Barón Rojo), Andy C. (Saratoga), Giovanni Tradardi (Tete Novoa), Gorka Alegre (Barón Rojo) y Ronnie Romero (ex SanTelmo y ex Nova Era), todos ellos músicos de reconocido prestigio y experiencia. Con tan solo un concierto previo, la banda se presentaba en Madrid en una cita inexcusable para los amantes del hard rock clásico. El sitio elegido fue la céntrica sala We Rock, en una fecha cercana a su primer aniversario desde su apertura.

Sin teloneros ni más preámbulos, la banda subió al coqueto escenario de la sala y comenzó el show con “Eyes Of The World”. Buen sonido aunque algo pasado de volumen, y con la banda dándolo todo desde el primer momento. Músicos curtidos y con experiencia, con calidad contrastada como para llevar a buen término un set lleno de clásicos de la banda del arcoíris.

Desde el primer momento me sorprendió muy gratamente Ronnie Romero. Vocalista excepcional, calcaba la siempre difícil voz y forma de cantar de Graham Bonnet. El segundo tema de la noche, “Man On The Silver Mountain”, pertenece a la época de Ronnie James Dio, y Ronnie Romero volvió a calcar la voz del fallecido cantante neoyorkino. Dos de dos. Impresionante.

El resto de la banda rayaba también a gran nivel. Andy C. estuvo pletórico toda la noche, con mucha fuerza y feeling. Gorka Alegre como siempre, preciso y con mucha actitud. Giovanni Tradardi, desconocido para mi hasta esa noche, cumplió bien en todo momento salvo algún despiste puntual, pero salió con buena nota del empeño. Curiosamente, quien menos me gustó fue Armando de Castro. Impreciso en varios momentos del concierto, incluso perdió el tono en varias ocasiones. Supongo que un mal día lo tiene cualquiera, a pesar de la experiencia más que contrastada que tiene uno de los guitarristas referentes de la historia del rock en este país.

Otro tema de la primera época, “Starstruck” volvió a demostrar el dominio de Ronnie Romero, quien incluso imitaba los gestos y poses clásicas de Dio.

“Death Alley Driver” supuso el primer recuerdo a la etapa de Joe Lynn Turner. En este caso, Ronnie Romero no trató de acercarse al timbre de Turner, sino que imprimió su propio estilo. Impecable también, mostraba la mayor diferencia entre ambos cantantes. Con Andy C. y Gorka Alegre sonando como una máquina, el lucimiento se lo llevó el teclista Giovanni Tradardi con un excelente solo.

Pronto volvimos a la época Dio con “Sixteenth Century Greensleeves”, con una exhibición de voz a cargo de Ronnie Romero, claramente el elemento más destacado de esta formación tributo, en especial en los temas de la primera época de Rainbow. El solo de teclados de Tradardi nos codujo a “Gates Of Babylon” y “Do You Close Your Eyes”, ambos también de la etapa Dio. Esta última podría encuadrarse dentro de las menos conocidas de Rainbow (si es que esa afirmación tiene cabida), algo que me alegró al ver que se buscaba algo de sorpresa en el repertorio.

La banda tenía un invitado para esa noche, en la persona de Manuel Escudero. Gran cantante, recordado por su paso por Santelmo y voz de apoyo en Medina Azahara, sustituyó a Romero en “I Surrender”, y su aportación fue sobresaliente.

Tras despedir a Escudero, de nuevo la inconfundible intro de teclados a cargo de Tradardi nos llevó a “Tarot Woman”, del disco que da nombre a este grupo tributo.

Otra inconfundible intro, esta vez a cargo de la guitarra de Armando de Castro, nos introdujo en “Spotlight Kid”, con una aportación brillante de Andy C. a la batería, con pleno dominio del doble pedal y haciendo piña con el bajo de Gorka Alegre.

Vuelta a los inicios con “Still I’m Sad”, versión de The Yardbirds contenida en el primer disco de Rainbow (“Ritchie Blackmore’s Rainbow”) de forma instrumental y que después ya Rainbow interpretaba de forma completa (con voz), como ya aparece en el directo “On Stage” y de nuevo en estudio en el último disco grabado por la banda, “Strangers In US All”, con Doogie White, época que no tuvo ninguna representación en este concierto. Lamentablemente, este tema fue uno de los menos agraciados en el concierto, con la banda bastante perdida en su primera mitad.

De nuevo una intro inconfundible de guitarra nos llevó a “Difficult To Cure”, como todo el mundo sabe tema instrumental basado en la 9ª Sinfonía de Beethoven. Aquí Armando tuvo las mayores imprecisiones de la noche, no sé si descentrado por el tema anterior, pero ambos fueron muy mejorables.

Afortunadamente, este descontrol fue algo puntual. La balada “Stone Cold”, más tranquila, ayudó a recuperar el buen camino. Se recuperaron las mejores sensaciones y la máquina Rising se engrasó de nuevo para acometer lo que en mi opinión fue el mejor tema de la noche: “Stargazer”. Brutal, desde la espectacular intro de Andy a la batería, en este tema se unieron todas las virtudes de estos grandes músicos rindiendo a su más alto nivel. Más de 8 minutos con la banda pletórica, haciendo disfrutar a todo el público que se había dado cita en la sala.

El concierto estaba a punto de caramelo para afrontar la recta final, con dos de los temas más emblemáticos de Rainbow: “Since You Been Gone” y “Long Live Rock ‘n’ Roll”, convirtiendo este final de concierto en una fiesta que nadie quería que acabara. Como dijo Ronnie Romero, “podríamos estar tocando clásicos de Rainbow durante horas”, pero aquello tenía que acabar.

La banda se despidió para volver a los pocos minutos y complacer a todos los que estábamos reclamando el esperado bis, para lo que eligieron la trepidante“Kill The King”, un fin de fiesta vibrante con la banda lanzada, dejándonos muy buen sabor de boca.

Como he dicho al principio de esta crónica, pocas veces un grupo tributo había despertado tanta expectación. Y a pesar de que no fuera un concierto perfecto (las cosas del directo, ya se sabe), me fui a casa con la sensación de haber disfrutado intensamente, y con unas ganas tremendas de volver a darle un repaso a toda la discografía de Rainbow. De eso se trata, no?

Texto y fotos: Shan Tee