Martes 26 de mayo de 2015, sala Caracol (Madrid)
Los aficionados al AOR teníamos una cita ineludible la tarde del 26 de mayo. En una semana plagada de conciertos en la Capital del Reino (desde Wishbone Ash hasta AC/DC, pasando por multitud de conciertos nacionales), la menuda cantante norteamericana nos visitaba de nuevo, después de poco más de un año desde su última venida a nuestro país.
El caso es que todos los factores se pusieron en contra para que el concierto gozara de una asistencia elevada. A los hechos ya comentados (apretada agenda de conciertos de la semana y la relativamente próxima en el tiempo última visita de Robin Beck a España) se añadía que un martes no suele ser día muy propicio para ir de concierto, y más en una sala como Caracol en la que el último grupo debe acabar a las 11 de la noche, todo unido a que los 30 € de la entrada se le atragantaron a más de uno. Es una lástima, porque los que estuvimos allí pudimos gozar de una espléndida noche de Rock melódico.
Para abrir boca se buscó una banda que no desentonara en absoluto en el plano musical. Phase II Phase son un excelente grupo de Rock melódico, mostrándose idóneo por ello como elección para completar el cartel.
Poco después de las 8 y media de la noche, la banda formada por Zalo Lopez (guitarra y voz), Alfredo Clemente (guitarra solista), Jorge Gomez (teclados), Stelian Cotet (batería) y Jose Luis Gallera (bajo) se subió a las tablas para ofrecernos un puñado de temas de su hasta ahora único disco editado, “Origin”.
Ante una parroquia bastante escasa, la banda comenzó con “Yesterday’s Lie”. Quizás influenciados por una sala casi vacía, el inicio fue bastante frío, algo que se mantuvo con “Right Between The Eyes”. Afortunadamente, fueron dejando atrás los nervios y se fueron entonando, al tiempo que más gente (tampoco mucha más) iban entrando y repartiéndose por la sala.
“Face To Face” fue el primer tema de la noche que sonó redondo. Con un sonido más que aceptable, la banda estaba decidida a dejarnos con un buen sabor de boca. En especia Alfredo Clemente y José Luis Gallera estuvieron a muy buen nivel, con una energía contagiosa. Zalo López mostró buena voz, sin desfallecer en ningún momento, apoyando además con la guitarra rítmica para dejar los momentos de lucimiento a Alfredo. Jorge Gómez partes protagonistas, sobre todo en algunas introducciones, con otras en los que se mantenía en un segundo plano, ofreciendo un colchón de teclados que endulcoraba los temas. Y Stelian Cotet, la última incorporación de la banda, se mostró como un batería técnico y contundente, un excelente fichaje que termina de completar la banda.
La banda continuó desgranando su disco, que tocaron casi al completo, dejando un buen sabor de boca a todos los que estábamos presentes, incluidos los que aún no les conocían. Temas de puro rock melódico como “Panic In The Street” o “Here Comes The Rain” iban llamando la atención a los que incluso ignoraban qué grupo se encontraba sobre las tablas.
Mediado el concierto el grupo ya se encontraba totalmente cómodo en el escenario y se había metido al público asistente en el bolsillo. “Walking Away” y, sobre todo, “Under Pressure”, fueron de lo mejorcito que pudimos disfrutar de su set.
El concierto terminó con el festivo “Wild Horses”, el tema que más me gustó de toda la noche, radiante y divertido, poniendo el cierre definitivo con “Living It Up”.
Si algo tiene Phase II Phase es que siempre dejan con ganas de más. Esta noche no fue diferente, yendo más allá del papel de meros teloneros y dejando a todos los presentes con buen sabor de boca.
Por diversas circunstancias yo no había tenido nunca la oportunidad de ver a Robin Beck en directo, así que afronté este concierto con la ilusión de quien tacha un nombre más en la lista de “pendientes”. Su presencia en nuestro país el año pasado restó afluencia a este concierto, algo que podría haber deslucido el concierto. Afortunadamente no fue así, y pudimos disfrutar enormemente con calidad de Robin Beck y su enorme simpatía.
En la banda que le acompañaba había dos elementos que destacaban de forma clara. Por un lado, el bajista James Christian, quien además de ser el marido de Robin Beck es también conocido por su otra banda, House of Lords, con quien hicieron gira conjunta el año pasado. Y por otro lado, la presencia de Jorge Salán es un plus innegable, tanto por la indiscutible calidad de Jorge como por esa sensación de “jugar en casa” que le hace tener al público a favor incluso antes de comenzar el concierto.
El show empezó a lo grande, con dos versiones que hace tiempo que hizo suyas: “If You Were A Woman” (Bonnie Tyler) y “Don’t Lose Any Sleep” (John Waite), metiéndose al público en el bolsillo a las primeras de cambio.
Quién diría que Robin Beck ha entrado ya en los 60 años. Sigue conservando esa belleza natural que siempre tuvo y, lo que es más importante, una voz preciosa que, sin ser un torrente desbordante, modula a la perfección con un timbre encantador y una entonación perfecta. Además es elegante en escena y muy simpática, con largas parrafadas entre canción y canción. Y es que, como ella misma reconoció, le encanta hablar y no lo puede evitar. Lo único reprochable es que, vestida de por completo de negro, llevó todo el concierto en un bolsillo trasero del pantalón un enorme teléfono móvil de color naranja, que contrastaba con su menudo cuerpo. Robin usó el teléfono varias veces para hacer fotos al público, pero lo cierto es que hacía daño a la vista ver ese ladrillo tan grande en su bolsillo.
El concierto tuvo sus momentos íntimos con baladas y medios tiempos del calibre de “Hold Back The Night”, sin decaer en ningún momento. Además, Robin consiguió contagiarnos la comodidad con la que estaba en el escenario, en un ambiente familiar en el que estaba su hija entre bastidores y su marido en el escenario.
Precisamente dedicó “You’re The One” a James Christian, al que se le nota más el paso de los años, además de lucir una peluca que ha debido comprarse en la misma tienda que Joe Lynn Turner. Muy simpático también, su presencia en escena es importante, sin eclipsar nunca a su mujer, verdadera estrella de la noche.
El concierto continuó con una nueva versión de Bonnie Tyler como es “Save Up All Your Tears”, cantada con mucho gusto y que todos bailamos con ganas. Era sintomático ver las sonrisas en todos los asistentes para comprobar la satisfacción que nos estaba produciendo el concierto.
Además de James Christian y Jorge Salán, la banda se completaba con dos jóvenes músicos totalmente desconocidos para mi: Un batería bastante competente y un teclista que pasó bastante desapercibido pero que, en todo caso, cumplió bien con su cometido.
Jorge Salán estuvo sublime. Vestido de negro y con este look blusero que lleva últimamente, tiene una virtud de la que muchos grandes guitarristas carecen: sabe en todo momento cuando debe destacar y cuando debe mantenerse en un segundo plano por el bien de la canción y de la estrella del grupo, en este caso Robin Beck. Eso sí, sus momentos de lucimiento son claros y demuestra que puede estar al nivel de los más grandes.
Los temas iban cayendo: “That All Depends” (cantada en primera instancia por James Christian hasta que da el relevo a Robin Beck), la poderosa “The Great Scape”, la preciosa balada “Tears In The Rain”… Robin Beck tocaba todos los palos y en todos destacaba.
En teoría, esta gira promocionaba el último disco de Robin Beck, “Underneath”, aunque ella misma se encargó de decir que pasado el verano tendremos nuevo disco. Aún así, presentó como piedras angulares del último disco los temas “Wrecking Ball” y “Catfight”, directos y contundentes y con la comercialidad bien entendida que siempre le ha acompañado.
Llegados a este momento, y llegando a la recta final del concierto, Robin comenzó a hablar del reciente fallecimiento de B.B. King, para el cual tenían previsto un homenaje, que consistió en ceder el protagonismo a Jorge Salán, que tocó y cantó “The Thrill Is Gone”, un viejo blues de Rick Darnell y Roy Hawkins que el fallecido B. B. King había llevado a lo más alto y que Jorge Salán ha incluido en su último disco en solitario, “Madrid / Texas”. Acompañado por toda la banda excepto Robin Beck, pudimos disfrutar enormemente con la interpretación extraordinaria a cargo de Jorge Salán, quien se explayó lo que quiso, alargando la parte instrumental del tema mostrando que técnica y sentimiento pueden (¡deben!) ir de la mano sin problemas. Inmenso.
El concierto llegaba a su final, y todos echábamos en falta el gran hit de Robin Beck: “First Time”, conocida mundialmente por ser cabecera de una potente campaña publicitaria de Coca-Cola a finales de los ’80. El caso es que para este tema, Robin Beck invitó al escenario a su hija Olivia, bajo la mirada orgullosa tanto de Robin como de James Christian, en un evento familiar en el que nosotros éramos invitados de lujo. Olivia demostró, a sus 17 años, haber heredado tanto la belleza como la buena voz de su madre, dejándonos una gratísima impresión. ¿Para cuándo su lanzamiento como cantante? Eso sí, me dejó de piedra que mostrara también uno de los grandes defectos de las chicas de su edad: Durante todo el tiempo que duró la canción, cantada a dúo con su madre, no dejó de hacer fotos con su móvil, hacerse selfies e incluso mandar mensajes por whatsapp ¡mientras cantaba!
Una gran ovación despidió a Olivia del escenario, bajo la atenta y cariñosa mirada de sus padres, y la banda se dispuso a tocar el último tema de la noche, que resultó ser otra versión: “Hide Your Heart”, un tema de Kiss que convirtió el final del concierto en una fiesta, con todo el mundo bailando y cantando. Incluso Robin fue pasando el micrófono por las primeras filas para que alguno de los presentes se diera el gusto de intervenir de forma momentánea en la canción. Un espectacular fin de fiesta para un concierto que nos dejó muy satisfechos. Tanto es así que fui tarareando el estribillo camino de mi casa y no me lo pude quitar hasta el día siguiente. ¿Qué más se puede pedir?
Es una lástima que fuéramos tan pocos los asistentes a este gran concierto. Espero que esta circunstancia no desanime a Robin Beck y nos visite en su próxima gira, cuando salga a la venta el nuevo disco prometido.
Yo no faltaré, estoy seguro.
Texto y fotos: Santi Fernández «Shan Tee»


