La edición del disco debut de Biosfear supone un paso adelante en el crecimiento de una Compañía como The Fish Factory, quien hasta el momento sólo tenía en su catálogo grupos clásicos de Rock (Asfalto y Topo).
Biosfear, sin embargo, es una banda joven que ha irrumpido con ímpetu en la escena madrileña. Formados por Gema Vau (voz), Rudy Ramos (guitarra), Javi Díez (teclados), Javier Sane (bajo) y Maya (batería), su estilo también difiere bastante con los lanzamientos habituales de TFF. “Antes de que todo cambie” es un trabajo contundente, vital y muy versátil, donde el Metal Progresivo que domina gran parte del disco deja paso en numerosas ocasiones a otros elementos más asequibles para gustos menos complicados.
La parte instrumental de la banda es un huracán. Cada uno de ellos aporta todo lo que tiene para que el sonido de Biosfear sea una apisonadora que golpea el corazón del oyente. Ritmos retorcidos y enrevesados, desarrollos tan rápidos como técnicos en los que la banda suena compacta y demoledora. Y sobre todos ellos, la buena voz de Gema Vau, adaptándose a todo lo que de ella se requiere. Un buen descubrimiento, sin duda.
No todo el disco tiene ese ímpetu, y las dos buenas baladas incluidas en el CD, “Reminiscencia” y “No desaparecerás”, lo demuestran, pudiendo disfrutar en esta última de una interpretación espectacular de Gema, que se revela como una de las mejores cantantes femeninas que tenemos en el panorama actual.
Su voz también hace algunos temas más asequibles, caso de “Reflejo” o “Ven a mi”, donde Gema canta de forma melódica sobre la base musical contundente de sus compañeros.
El resto de cortes son disparos contundentes, donde la trepidante base rítmica de Javier Sane y Maya son el soporte perfecto para el constante lucimiento de la guitarra de Rudy Ramos y los teclados de Javi Díez, muy presentes en todo el disco. Ambos músicos se complementan a la perfección, construyendo temas complejos y cañeros a la vez, señas de identidad de la banda, puestas de manifiesto desde la inicial “Mares ahogados” hasta la “Miserable humanidad” que cierra el disco. Con buen criterio, la banda ha intercalado las dos baladas para evitar el stress de tanta cabalgada algo retorcida. Si a eso le sumamos la brillante voz de Gema Vau, el resultado nos da una banda que demuestra mucho más de lo que podría esperarse de un grupo novel.
Esperamos que este sea el comienzo de un largo y fructífero camino.
Santi Fernández «Shan Tee»
