BELLGRAVE “My Soul is my Gun” (2004)

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bellgrave_mysoulismygunDe unos años para acá al Heavy Metal le ha costado Dios y ayuda evolucionar. Parece como si un estúpido inmovilismo se haya instalado dentro de este estilo que le hace moverse menos que un buzón de correos. Es curioso que la NWOBHM fue algo plenamente aceptado, tanto por los nuevos que nos enganchamos en aquella época, lógico, como por los antiguos seguidores del estilo. Incluso el Reino de Taifas que se formó en los años ochenta con el Thrash, AOR y demás sub-estilos que fueron saliendo fue aceptado, esta vez con muchos más reparos y más de un incidente vergonzoso, por la gran mayoría, pero ahora parece que los guetos se cierran a cal y canto y los muros que se levantan son cada día más difíciles de escalar. De aquellos Reinos de Taifas hemos pasado a un conglomerado casi absurdo de etiquetas a cual más ridícula. Como si cada grupo quisiera marcar las distancias con el resto y conseguir por si solos dar un nuevo giro al “status” de la música, cosa que, como no puede ser de otra manera, está sólo reservado a los más grandes, así que desgraciadamente tenemos que asistir cada día a la llegada de unos nuevos Mesías con más etiqueta que música.

Digo toda esto porque escuchando a Bellgrave veo que le viene perfecta la etiqueta Nu-Metal. Desde luego mucho mejor que a cualquiera de esas patéticas bandas de pop con guitarras mezcladas con Hip-hop MTV y con nombres que parecen sacados de marcas de cereales para el desayuno. Sí, esas bandas que todos tenéis en mente y que a mí me da repelús hasta nombrar. Así que no hablo de Nu-Metal en el sentido que todos entendemos hoy en día, me refiero a que oyendo a Bellgrave, se percibe rápidamente que su música es una de las evoluciones lógicas que podría tener el Heavy Metal en este siglo XXI. No es un cambio radical, ni un cortar por la sano, solo una leve evolución, un levantar un pie y dar un paso hacia delante con respecto a lo que se ha estado haciendo en las dos últimas décadas.

Bellgrave se formaron en Alemania a mediados de los años noventa pero no es hasta el 2001 cuando, después de varias maquetas y de mucho girar, editan su disco debut “Hard Blues 1” y ahora acaban de darle forma a su último trabajo “My Soul Is My Gun”.

A primera vista lo primero que notamos es que “My Soul Is My Gun” es un poco rudimentario aunque a poco que excavemos percibimos que eso no es del todo correcto y que, tras esta primera impresión, hay un disco bien construido, y lo que antes nos parecía una línea recta de puro granito después va adquiriendo formas más redondeadas.

Desde luego el comienzo con “Cold Bleeding Angel” y sobretodo “My Soul Is My Gun” (uno de mis temas favorito del álbum) deja bien a las claras lo que quieren y ofrecen estos Bellgrave: Riffs poderosos y simples como el mecanismo de un arado pero altamente efectivos y una voz potente, cruda y desgarrada aunque no exenta de melodía. Pero como decía antes, conforme vamos captando detalles nos vamos dando cuenta que en la música de estos teutones hay algo más aparte de caña y simplicidad. En “Back In Town” ya le dan un ligero toque y nos presentan un tema más denso y más pesado, construido sobre unos arpegios interesantes y en “A Place For Sale” van todavía más lejos recordándome un poco, y en algunos pasajes, a los Paradise Lost más metaleros de la época del “Draconian Times”, aunque desposeídos de aquellos arreglos rimbombantes que tanto gastaban los ingleses. El resto va siguiendo estos dos patrones. Sin salirse de las bases del sonido Bellgrave, se van alternado temas cañeros (“Rallesnakes Rattle”) con otros que sin dejar de serlo hacen más hincapié en otros aspectos como el medio tiempo “Coma-State” o la triste “Discouraged”.

Bellgrave puede ser muchas cosas y en un mundo donde cada uno quiere una etiqueta para él seguro que ya les han puesto mil y una etiquetas para definirlos pero sinceramente y, en mi opinión, para no marear más a la pobre perdiz, creo que estamos ante una banda de Heavy Metal potente, crudo y rudimentario pero capaz de tener sus momentos de inspiración, a veces brutos a veces sensibles y que, mientras la mayoría de bandas de un estilo similar se hubieran quedado estancadas en esas formas básicas, ellos, desde la simpleza como punto de partida, retuercen su propuesta buscando alternativas para hacer de “My Soul Is My Gun” un disco interesantísimo y muy variado que retiene tu atención desde el principio hasta final. Eso sí, la portada más fea no creo que la hubieran encontrado.

Pedro Salinas “Pears”