BARÓN ROJO “Últimasmentes” (2006)

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baronrojo_ultimasmentesMucha era la expectación que el nuevo disco de Barón Rojo había levantado entre sus seguidores. Al fin y al cabo, su último disco con temas propios estaba demasiado lejano en el tiempo, aquel “20+” (2001) que vio la luz en el vigésimo aniversario del grupo, y que dejó una sensación bastante fría. En estos 5 años hemos visto publicados un disco en directo (el mediocre “Barón en Aqualung”), un disco de versiones (“Perversiones”) y más recientemente un recopilatorio con DVD incluido editado a espaldas del grupo. Todo esto ha mantenido viva la llama y les ha permitido seguir actuando con una regularidad que ya la quisieran la mayoría de grupos de este país.

“Últimasmentes” representa un giro radical a la concepción de aquel “20+”. Si en aquel disco quisieron experimentar con otro tipo de sonidos, incluso con sección de instrumentos de viento, ahora vuelven al sonido directo y crudo de sus inicios. Precisamente uno de los puntos más a favor del disco es la crudeza de las guitarras, heredera directa de aquel “Larga vida al Rock and Roll” con el que el grupo arrancó arrollando hace ya un cuarto de siglo.

Todo el trabajo instrumental es encomiable. Armando y Carlos de Castro siguen siendo la mejor pareja guitarrera del panorama nacional, y mantienen intacta su energía y su compenetración después de tantos años. José Martos, vuelto al redil después de su anterior etapa en la banda, se muestra como un batería más contundente que Vale Rodríguez, lo que confiere al grupo un mayor poderío, junto con Ángel Arias, que muestra en este disco uno de sus mejores trabajos de su larga carrera.

Y la voz… pues es la que es. Barón Rojo siempre adoleció de un cantante de verdad, y a estas alturas no van a cambiar. Aún así, en estudio la voz de Carlos de Castro es personal y mantiene el tipo, sobre todo a los que estamos acostumbrados a su peculiar timbre de voz. Los fans de Motorhead, Accept, AC/DC o Lujuria comprenderán mis palabras, no hace falta ser un gran cantante para dejar la impronta personal ante el micro. Armando de Castro, sin embargo, sí ha empeorado su registro, y le cuesta llevar a buen puerto los temas en los que impone su voz. Como sorpresa tenemos un tema cantado por Ángel Arias, que le da una frescura inesperada al disco, además de mostrarse como una de las mejores canciones del CD.

El disco es algo irregular, con temas cañeros, duros y directos como “Al final, perderán” o “Tu infierno”, en el que la arrolladora sección instrumental compensa las limitaciones vocales. “Hombre de las cavernas” tiene un punto comercial (en el sentido positivo), idóneo para convertirle en tema de choque, lo que antes se llamaba primer single.

Hay tres temas que destacan sobre el resto, a un nivel superior al de sus últimos discos. Por un lado, la agradable sorpresa de “Nada que hablar” cantado de forma más que aceptable por Ángel Arias, un tema puro AC/DC, alegre y con gancho. Esperemos que esta experiencia de Ángel a la voz no sea la última. “Leyenda Negra” es, a mi parecer, el mejor tema del disco. El más trabajado, con una más que interesante parte instrumental central y con unas guitarras con slide que destacan a lo largo de todo el tema. La melodía vocal está también muy bien pensada, aunque las limitaciones de Carlos de Castro lastran el resultado, que sería inmenso con otra voz más dotada y hacen pensar que, sobre todo la parte final, será muy difícil de trasladar al directo. El tercer tema a destacar es “También por ti”, que comienza como balada y va creciendo hasta convertirse en un medio tiempo poderoso en el que los dos guitarristas se lucen de manera especial. A pesar de ser un cantante aún más limitado que su hermano, Armando de Castro cumple con buena dosis de sentimiento.

En el otro lado de la balanza tenemos algunos temas realmente mediocres que no merecen compartir surcos con el resto. “Rock’n’Roll gang”, “El porvenir, un castigo”, “En el centro de la Tierra”, “Siervo de la confusión” y “Caballo desbocado” son totalmente prescindibles, sin apenas ningún aliciente. Se da la circunstancia de que “Caballo desbocado” es un viejo tema de Armando de Castro que lleva escrito desde la fundación del grupo y que desde entonces estaba durmiendo el sueño de los justos. Ahora, al ver la luz, se comprende el motivo de que haya permanecido guardado tanto tiempo.

Resumiendo, que es gerundio, el nuevo disco de Barón Rojo tiene grandes virtudes y grandes defectos. Buenas y malas canciones, gran aportación instrumental y menos valía vocal, letras bastante predecibles y un sonido poderoso, crudo y visceral. “Últimasmentes” no puede competir con la época gloriosa del Barón pero mejora, sin duda, el nivel ofrecido en sus ultimas entregas en estudio.

Santi Fernández «Shan Tee»