

Ahora que las tres formaciones clásicas y pioneras del Thrash alemán (y europeo por extensión) vuelven por sus fueros (todas tres con unos aplastantes discos bajo el brazo, a cual más bestia -como si se hubieran puesto de acuerdo, vamos-), y aprovechando que van a girar juntas a partir de este mismo mes de Diciembre (¿pasarán por aquí o nos dejarán con las ganas?), no está de más echar la vista atrás y repasar lo que fueron discos claves en la ya larga trayectoria de estas tres bandas abanderadas del Thrash germano.
Y empezamos por Destruction, la banda liderada por el bajista/vocalista Marcel Schmier, que ha regresado a los ruedos tras una década de inactividad discográfica, desde “Cracked Brain” (1990, para el cual no prestó su colaboración el citado vocalista) hasta su anterior “All Hell Breaks Loose” (2000), que los devolvió a la más rabiosa (y nunca mejor dicho) actualidad del panorama metálico.
En “Eternal Devastation”, su segundo larga duración tras el primerizo “Infernal Overkill” (1985) y el brutal EP “Sentence Of Death” (1984), conformaban el trío junto a Schmier el guitarrista Mike Siffringer y el batería Thomas Senmann “Tommy”, de los cuales únicamente queda el primero en la actual formación del grupo.
Lo bueno del caso es que el disco no goza de una producción digna de elogio precisamente (la verdad es que sólo lo he escuchado en vinilo, que es en el formato que lo tengo, pero no creo que en la versión CD la cosa mejore ostensiblemente), eso sin contar con las voces chillonas de Schmier, que junto a las afiladísimas guitarras de Mike dan lugar a un sonido estridente a más no poder. Pero ¿a quién le importa? Puede que precisamente ese fuera el secreto de que Destruction se alzara por derecho propio a co-liderar la corona de lo que se vino a llamar Thrash Metal europeo, en contrapartida al que se venía haciendo por aquel entonces en los States (con bandas de sobra conocidas como Metallica, Megadeth, Anthrax, Slayer o Testament, y otras de menos renombre como Dark Angel, Exodus, Sacred Reich, Flotsam & Jetsam, Death Angel o los Vio-lence del ahora Machine Head Rob Flynn). Lo cierto es que temas como el apoteósico “Curse The Gods”, “Life Without Sense” (que dio nombre precisamente al disco en directo de la banda), “United By Hatred” o “Eternal Ban” nos han hecho, nos hacen y de seguro nos harán agitar el cuello como verdaderos posesos.
Otro de los nombres que sin duda se te viene a la cabeza cuando hablamos del Thrash elaborado en el viejo continente es el de Sodom, la banda del incombustible Tom Angelripper (una curiosidad: la verdadera ‘causante’ del nombre del grupo fue la madre de Tom, la cual le ‘sugirió’ la idea al zagal una de las veces que entró a su cuarto y le encontró cabeceando con Venom y Motörhead… “santo Jesús, esto parece Sodoma y Gomorraaa”… ).
El disco, cuarto de su carrera y uno de los más conocidos, goza de una producción aplastante (Harris Johns, Musiclab Studios, Berlin), y se abre con tres auténticos trallazos como
son “Agent Orange”, “Tired And Red” o “Incest”, para dar paso al célebre medio tiempo de “Remember The Fallen” (un homenaje a los caídos en combate). Destacable es también la andanada sónica de “Ausgebombt”, uno de los temas más conocidos del grupo, que se sale un poco de la línea de los anteriores (en onda más heavy, donde se puede apreciar la influencia de Motörhead), dando paso a otra pieza thrashica, “Baptism Of Fire”, para seguir de nuevo, y ahora con más claridad, con un tema que podría haber firmado el propio Lemmy Kilminster, “Don’t Walk Away”, esta vez más festivo (y con el que se cierra el disco).
Componen la formación (trío, cómo no) el mencionado Tom Angelripper (bajo/voz, también conocido por sus trabajos en solitario), Chris Witchhunter (batería) y Frank Blackfire (guitarras), el cual abandonaría la nave tras este disco para unirse precisamente al grupo (y al disco) que nos ocupará a continuación. Por último destacar la excelente portada del genial Andreas Marschall (no comment), que también se ocuparía de la del siguiente disco que comentamos (si es que el mundo es un pañuelo…).
Pues ese disco no es otro que “Coma Of Souls”, el quinto elepé (como se solía decir antes) de esa criatura llamada Kreator. Tras dos fieros comienzos (“Endless Pain”, “Pleasure To Kill”) y dos discos digamos ‘de transición’ (“Terrible Certainty”, “Extreme Aggression”), en los que compaginaban la potencia de antaño con la velocidad algo más controlada, llegó la madurez y, lo que es para mí, la obra cumbre del grupo (aunque este último “Violent Revolution”…).
Con unas guitarras acústicas y una melodía de guitarra eléctrica a la par se abría “When The Sun Burns Red”, que inmediatamente rompía la atronadora batería de Ventor y la voz desgarrada de Mille Petrozza, alma mater indiscutible del grupo. “Coma Of Souls” te atronaba con un incesante doble bombo y unas guitarras destripantes a cargo de Frank Blackfire, mientras que “People Of The Lie” (para la cual se grabó un video) era un tema aparentemente más accesible (que no flojo) y con una letra de esas en las que Mille escupía por su boquita…
“World Beyond” mantenía la caña de antaño (tuca-tuca-tuca), “Terror Zone” complicaba algo más las estructuras (podemos hablar incluso de Thrash progresivo), al igual que “Agents Of Brutality” o “Material World Paranoia” (los acérrimos al piñón fijo ya empezaban a echar pestes), pero “Twisted Urges” y “Hidden Dictator” devolvían la calma al sector más bruto. “Mental Slavery” cerraba el plástico, con un riff cansino que abría y cerraba de la misma manera el tema (y el disco).
Es obvio que todos y cada uno de los discos de la banda de Essen son una referencia clara y obligada en el estilo, ahí están temas como “Tormentor”, “Flag Of Hate”, “Pleasure To Kill”, “Under The Guillotine”, “Terrible Certainty”, “Toxic Trace”, “Extreme Aggression”, “Love Us Or Hate Us”, etc. etc. para atestiguarlo, pero quizá haya elegido este “Coma…” porque supuso una evolución lógica y coherente con respecto a anteriores trabajos, y los desmarcó del resto del rebaño, de los cuales la inmensa mayoría seguía repitiendo esquemas e ideas que no harían sino quemar el género (¿cuántos quedan ahora?).
Lo dicho, tres bandas emblemáticas en lo concerniente al género thrashico europeo, pero no las únicas. Ahí estaban (o están) muchas otras como Coroner, Celtic Frost, Sabbat, Tankard, etc., que contribuyeron con ellas a crear un estilo que muchos de nosotros hemos disfrutado a lo largo de todos estos años. A su debido tiempo (y en la medida de nuestras posibilidades, claro está) todas tendrán su hueco en nuestra humilde página. Como bien rezan Destruction en su último trabajo: Thrash til’ death!!!
[youtube]http://youtu.be/XnFL3xMoKIk[/youtube]
[youtube]http://youtu.be/HTIdkv6Wx5A[/youtube]
[youtube]http://youtu.be/k8uYMjqzP_I[/youtube]
Bubba
