KNIGHTS OF BLOOD “El lado oculto” (2019)

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Tener la afición de escribir reseñas de discos es divertido. Permite (y obliga) a profundizar en la escucha de las canciones, hacerlo de forma reposada para no quedarse sólo con la primeras impresiones de las tomas iniciales y apreciar, en ocasiones, los detalles más recónditos de la música. Además, llevar ya unos pocos años en esto propicia seguir, reseña a reseña, la trayectoria discográfica de un grupo. Verlo crecer, evolucionar y constatar los avances (cuando se dan) es toda una satisfacción.

Ahora recuerdo cómo hace unos pocos meses escribía mi segunda reseña del último trabajo de los Soul Dealer y hasta qué punto expresaba mi satisfacción por la evolución musical que apreciaba entre su segundo y su tercer LP. Aunque mis opiniones son personalísimas, me encanta sentir y poder escribir que “el nuevo trabajo me gusta más o aún más que el anterior”. Nunca escribo si son buenos o malos trabajos, sino si me gustan o no y porqué.

“El lado oculto” no es mi primer contacto con Knights of Blood. Los de Granada sacaron su debut “Falsa realidad” en 2018 y yo tuve la oportunidad de escuchar, analizar y escribir esta reseña para The Sentinel. En ella manifestaba que el disco no había logrado atraparme a pesar de que, bajo mi punto de vista, tenía buenas ideas y apuntaba maneras. Uno de los aspectos que más destaqué en su momento como desfavorables fue el encaje de las melodías vocales. Acababa aquella reseña con un “¡suerte y adelante!” que vino de nuevo a mi cabeza cuando, hace tres semanas, recibí el nuevo “El lado oscuro” en mi casa.

Puse el CD en el reproductor con simpatía. “Falsa realidad” había sido el debut y, a pesar de no haberme convencido en su momento, tenía razones para esperar que, dos años después y conservando la misma formación, el nuevo trabajo de los granadinos supusiese un importante paso adelante.

Con todo mi lamento, he de ser honesto y decir que “El lado oculto” se ha quedado lejos de ser el salto (o el paso) adelante que esperaba. En mi opinión, el segundo disco cojea en el importante elemento que ya señalé en el primero: el encaje de las melodías vocales. Para “encajar” la letra con la música, Knights of Blood sacrifican la natural tonalidad de las palabras, retorciendo las terminaciones y transformando, por ejemplo, palabras llanas en agudas o viceversa, o separando/uniendo sílabas donde no toca de manera natural. Todo en pro de encajar la melodía de los instrumentos musicales y la melodía del instrumento vocal. El 4 x 4 típico del rock “pide” este encaje, sí, pero hay que lograrlo de forma mucho más orgánica. Los estribillos se quedan en la memoria del oyente si éste los interioriza y, para que esto suceda, la música y la letra tienen que ir de la mano. Aunque el idioma castellano es mucho más exigente en este aspecto que el inglés, un idioma que por su naturaleza da mucha más libertad en este sentido, ello no debe de ser una excusa y ejemplos de buen hacer los hay a montones.

Es como si hubiera habido poca flexibilidad durante el proceso de composición. No sé en qué medida los componentes de Knights of Blood se reparten las tareas compositivas. Si va antes la música o la letra, si se suelen encargar las mismas personas de ambas cosas o si cada uno va aportando ideas a un fondo común. La cuestión es que, si una melodía vocal no encaja, no me parece buena idea meterla con calzador, a empujones si hace falta. O se cambia la melodía o se modifica la letra para que casen estructuralmente de forma natural. Ambas piezas, letra y música, deben complementarse entre ellas y no forzar encajes que van en detrimento de lo realmente importante: la canción.

Puede (y esto es pura especulación por mi parte) que cada miembro del grupo haya presentado “su” melodía o “su” letra, sin la suficiente flexibilidad como para actuar en beneficio de la canción, más pendientes de la aportación personal que del colectivo.

No quiero sonar duro. Yo no soy nadie, ni tengo razón porque yo lo diga. Y, por supuesto, puedo estar equivocadísimo. Mi opinión es tan válida como la de cualquier otro que opine que “El lado oculto” es una maravilla. Todos tenemos nuestras razones subjetivas para emitir nuestras opiniones personales. Nada me habría gustado más que escribir una reseña distinta. El último año ha dado una cosecha excelente en términos generales y así he tenido el placer de expresarlo en mis reseñas anteriores. Si tengo oportunidad, me encantará reseñar el que sea tercer trabajo de Knights of Blood, y me hará feliz escribir con letras bien grandes hasta qué punto lo he disfrutado. Dejadme que termine con las mismas palabras que utilicé al acabar la reseña que escribí para “Falsa realidad”: ¡Suerte y adelante!

Jebimetal