EMBOQUE “6” (2017)

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Emboque, emboque… ¿Qué significa emboque? He encontrado varias acepciones distintas y tres, de un modo u otro, pueden servirme para definir al grupo cántabro y escribir esta reseña de su reciente álbum “6”.

Una de ellas nos dice que un emboque es un lugar muy estrecho por el que se hace pasar una bola. Emboque (el grupo) bien podría ser esa bola que intenta pasar por un estrechísimo espacio disponible donde pelean los grupos de la piel de toro que intentan hacerse hueco en el pequeñísimo mercado existente del heavy y el rock duro nacional. La propuesta de “6” merecería sin duda “pasar por el estrecho hueco” y lograr destacar, repercutir, llamar más la atención, de lo que probablemente logrará. Y es que Emboque es un grupo pequeño en cuanto a popularidad (no acaparará portadas ni será el tema estrella de los foros de debate) pero tiene un valor inherente a la calidad de su trabajo. Esto me viene como anillo al dedo para mencionar una segunda acepción de emboque, que es la que lo define como, en el juego de los bolos, aquel de menor tamaño pero con un valor superior al resto. Emboque no destaca precisamente por ser un grupo que llene grandes recintos pero sí que, en mi opinión, tiene un valor superior a algún que otro bolo que con relativa facilidad arrastra a más de mil personas por concierto. La verdad, desconozco cuál es el nivel de popularidad que Emboque tienen en su tierra natal pero, ciertamente, pensar que “6” les va a proporcionar cientos de conciertos por medio territorio ibérico sería, tal vez, engañarse a sí mismos. No porque la calidad de “6” no lo merezca, me ha parecido un disco muy notable con momentos excelentes, sino porque “el hueco” es tan estrecho y el tamaño de los otros bolos tan grande en relación al de Emboque, que casi no queda trozo de pastel que repartirse. Es por eso que decía lo de “engañarse a sí mismo” que es, mira tú por dónde, otra acepción del término emboque.

Vale, reconozco que he apretado mucho la narración con este juego de las definiciones que la RAE hace de la palabra emboque, pero es que ha sido leerlo y encendérseme la bombilla ante la página en blanco que siempre precede cualquier reseña. Sobre todo con lo último, lo de engañar. Que se entienda: Emboque, ni engañan a nadie ni, aún menos, se engañan a sí mismos, pero cualquier lector habitual de The Sentinel sabe cuánto difícil resulta “triunfar” con un disco hoy en día, aunque éste tenga ingredientes tan suculentos como los que se cocinan en “6”.

“6” arranca con “Mis ideas” que, a pesar de ser un buen tema, yo no lo habría elegido para abrir el disco, más cuando a continuación viene “Estaré”, un emotivo canto a la amistad que cumple con todos los requisitos que a un single se le han de pedir para ser considerado como tal: canción pegadiza, coreable y “para todos los públicos”, con un Raúl Galván que posee un timbre de voz que va que ni pintado para el estilo musical que recorre todos los ceros y unos del CD. De hecho, este “Estaré” tiene su réplica en inglés en el cierre del disco. Llamada en esta ocasión “I’ll Be There”, es perfectamente exportable como magnífica carta de presentación en cualquier emisora rockera internacional.

En “Soldado”, los Emboque nos hacen una contundente crítica a la guerra poniéndose en la piel de un peón raso y, tras preguntarnos “Dónde está la acción”, dar paso a “Momentos”, canción con la que aprovecho para comentar una de las flaquezas que desde mi punto de vista tiene el disco: Puede que haya alguien que opine que el disco tiene muy buen sonido y probablemente no le falte razón. Ahora bien, desde mi punto de vista (o más bien de gusto personal) en líneas generales le falta un pelín de dureza, básicamente en los riffs de guitarra que, si llegan a tener ese “algo” que tanto me cuesta definir, habrían dado al conjunto del disco un sonido más heavy que, creo, demandan las composiciones de “6”.

“Aprendiz” vuelve a ser uno de los mejores momentos del disco, con Mario Galván haciendo un chulísimo juego con los teclados y la guitarra hacia la mitad del tema. Trabajo de guitarra, por cierto, que merece ser destacado en esta reseña no sólo por “Aprendiz”, sino por lo que nos regala a lo largo de todo el LP. En “Nadie”, quedándonos con la base rítmica, le dices a alguien que se trata de un tema inédito de AC/DC y bien podría ser verdad.

Acercándonos ya al final de disco y sin volver a detenerme en la ya mencionada “I’ll Be There”, tenemos dos canciones bien diferentes y que son, a su vez, las que más me han gustado. Primero, “Inmortal”, la canción más rápida del redondo y también más heavy (lástima de la producción que le quita fuerza) que acaba con un agudo de Raúl de los de quitarse el sombrero. Tras la caña de “Inmortal”, nos pondremos blandos con la preciosa “Hola”. ¿Se puede dar la bienvenida a este mundo a un hijo de forma más emotiva? Por favor, qué pedazo de canción, qué manera de dar valor a algo tan corriente como decir “hola”. Si comunicar es emocionar, “Hola” te remueve hasta el tuétano. Tras escucharla e interiorizarla, dan ganas de salir a la calle y empezar a abrazar gente. Con esta canción, “hola” cobra un significado especial: amor, cariño, amistad, apoyo… todo eso y más pude significar “hola”, todo depende de la sonrisa que se nos dibuje en la cara en el momento de decirlo. ¡¡Hola!! J

En fin, un disco muy notable con varios momentos excelentes pero que se queda un par de pasos atrás en relación a lo que debiera (en mi humilde opinión) haber sido el acabado final, con un sonido, el de la base rítmica, algo falto de fuerza que no termina de hacer justicia al conjunto de las canciones del CD, sobre todo de aquellas que pretender ser más cañeras, pero que sí da en el clavo en el tratamiento de la voz y la guitarra solista. Estoy seguro de que esa fuerza imprescindible quedará sobradamente compensada con la energía del directo. ¡Habrá que ir a verlos!

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