

This is a journey into sound...
...esas eran las palabras que abrían aquel revolucionario “Sound Of White Noise”, y lo cierto es que razón no les faltaba. Sólo hay que echar un vistazo atrás, más concretamente allá por el año 1981 en la Nueva York de las grandes oportunidades (aunque últimamente puede que no sea el apelativo idóneo), para darse cuenta del viaje sonoro emprendido por la banda del incombustible Scott Ian hasta este 2003, año en el que, aunque parezca mentira, ha visto la luz su noveno trabajo de estudio, “We've Come For You All”.
¿Por qué decimos eso? Bien, puede que a algunos de vosotros el nombre de Anthrax os suene a 'grupo clásico que tuvo su época' y poco más, e incluso seguro que hay alguien que todavía no asocia el término más allá del concepto de tumor subcutáneo que suele afectar a los animales y, en raras ocasiones, al hombre. Pero seguro que a no pocos se os ha olvidado que estos señores fueron el número 2 en el ranking del Thrash Metal mundial, que se dice pronto, detrás obviamente de los eternos dueños del trono, Metallica (es como mínimo curioso el hecho de que ambas bandas nunca se consideraran partícipes del género). Y lo que es más importante, seguro que tampoco somos ni uno ni dos los que hemos visto cómo Anthrax han ido un paso por delante del resto todos estos años, sin repetirse un ápice y sin apostar automáticamente por el caballo ganador como otros, o peor aún, entrando en el juego de la industria que tantas veces se ha criticado desde este entorno (supongo que huelga dar nombres). Si a esto le añadimos que, en no pocas ocasiones, los mismos sellos discográficos de la banda han hecho las veces de su peor enemigo con tareas de distribución nefastas, podemos hablar sin lugar a dudas de unos auténticos supervivientes del rock duro en su más amplia definición.
Pero esta historia, como tantas otras, tiene su génesis, y ahí es donde nos remontamos...
El embrión del Ánthrax
Hubo
un tiempo en que el calvorota de Scott Ian Rosenfeld, también conocido por su
apelativo “Not” (de ahí la mascota del grupo), lucía una luenga
melena y se pasaba las horas muertas deleitándose con sus héroes Kiss, Black
Sabbath, Motörhead y demás glorias (tonto, el chico), y decidió
que ya era hora de ponerse manos a la obra y formar su propia banda, para lo que
uniría fuerzas a un tal Dan Lilker, a quien se le ocurrió el curioso nombre
del grupo en una clase de higiene en el colegio. El único problema era que
ambos se decantaban claramente por la guitarra, así que debían ponerse a
buscar cuanto antes un vocalista y una sección rítmica competente. Los
primeros en ocupar dichos puestos fueron
el batería Dave Weiss, el bajista Paul Kahn y el 'voceras' John Connelly.
Dicha formación no tardó en romperse (Connelly de los primeros, el cual se volvería a juntar con Lilker en Nuclear Assault), y el dilema de Dan y Ian de buscar nuevos componentes volvió a aparecer. Finalmente las plazas vacantes se verían cubiertas por Greg D'Angelo a los parches (posteriormente en los cardados White Lion), Neil Turbin al micro y como segundo guitarra Greg Walls, pasando ahora a ocupar el puesto de bajista el bueno de Lilker, con el cual se quedaría para los restos. Esa sería la formación que grabaría en 1982 la primera maqueta de Anthrax, aunque por estas tierras todo eso quedara lejos y estuviéramos más pendientes de Naranjito y del papel de la Selección en nuestro Mundial (el de siempre).
Al
año siguiente, y tras el fichaje de Johnny Z como manager, comienza el
despegue; abren para Metallica (con los que pronto entablarían una buena
amistad) y Manowar (en todo su apogeo de pieles y espadas), de los cuales
Ross The Boss se interesa por la banda y decide producirles algo en condiciones.
Los temas en cuestión son “Soldiers Of Metal”, “Howling
Furies”, “Panic”, “Hellfire” y “Across The
River”. Pero, por suerte o por desgracia, antes de que vean la luz dichos
temas la formación vuelve a romperse: Greg Walls decide dejar el grupo para
entrar a formar parte de Cities, así como el batería Greg D'Angelo, que
tras una breve estancia en Hitman acabaría en los citados White Lion,
curiosamente uno de los grupos más denostados por DeMaio, Ross The Boss y
compañía (paradojas de la vida). Los miembros restantes (Dan Lilker al bajo,
Scott Ian a la guitarra rítmica y Neil Turbin a la voz) deciden por unanimidad
que no van a editar dicho material hasta que busquen sustitutos para los
exiliados, y así hacen.
Los puestos como guitarra solista y batería recaen esta vez en las personas de Dan Spitz (ex Overkill) y Charlie Benante respectivamente, y con esta formación, parece ser que definitiva, entran de nuevo a grabar con Ross The Boss en el estudio, concretamente los temas “Soldiers Of Metal” y “Howling Furies”, que acabarían saliendo como single de 7” para la recién estrenada Megaforce Records.

¡Un puñado de metal!
El grupo empieza a girar sin parar por los States, teloneando entre otros a grandes nombres por aquel entonces como Raven, Blackfoot y Krokus. Para finales de año (1983), ya con la formación rodada, deciden meterse en los estudios Sterling Sound de Nueva York para grabar lo que sería por fin su primer larga duración, “Fistful Of Metal”. El disco, producido por el ex batería de The Rods (el grupo en el que militaba también David Feinstein, primo de Dio), Carl Canedy, sale a la venta en enero de 1984 bajo el sello Megaforce para EEUU y Music For Nations para el resto. En él se incluyen cuatro de los cinco temas del EP (todos excepto “Hellfire”), a los que hay que añadir otros seis, entre los que destacan su primer himno “Metal Thrashing Mad” (todavía hoy perdura en los set-lists de la banda) y el cover del clásico de Alice Cooper, “I'm Eighteen” (cuentan las malas lenguas que Lilker sudó la gota gorda para grabar las pistas de bajo del susodicho). Si bien tanto la producción como el contenido en líneas generales eran mejorables en muchos aspectos, la fuerza que desprendía el grupo (la portada es buen ejemplo) era ya síntoma de que en no mucho tiempo la banda daría que hablar. Y así fue.
Pero
no todo iban a ser alegrías. Para no romper la tradición, cuando la formación
parecía asentada Dan Lilker causa baja, el cual se embarcará en un proyecto
llamado Nuclear Assault con el anterior vocalista de Anthrax, John
Connelly (gracias a lo cual hoy podemos disfrutar de joyas del thrash-core como
“Survive” o “Handle With Care”, aunque eso es otra
historia). ¿Los motivos? Está claro que Dan no era Billy Sheehan con el bajo,
aunque no parece que ese fuera el verdadero problema; se dijo que Danny Lilker
quería decantarse por un estilo más agresivo, pero parece ser que la causa real de su marcha fue su mala relación con Neil
Turbin, el cual, todo
sea dicho, fue el siguiente en salir, dicen que por 'diferencias musicales', si
bien es cierto que su estilo era más bien parco y lineal, y su actitud poco
favorecedora (al poco tiempo formaría una banda con su propio nombre, Turbin,
aunque con
escasa repercusión). El puesto de Lilker lo ocupó su propio pipa, de nombre
Frank Bello (que a su vez es sobrino de Charlie Benante ¡¿?!), y de momento
seguirían trabajando en el próximo material sin cantante, a la espera de que
antes de entrar a grabarlo al estudio encontrasen sustituto para Turbin.
Y con Belladona llegó el escándalo...
La hora de meterse en el estudio estaba cada vez más cerca, y la banda seguía sin vocalista. El primer candidato a suceder a Neil Turbin fue un tipo llamado Matt Fallon, pero la cosa no prosperó y emigró a los pocos días. Todo se ennegrecía hasta que el propio Carl Canedy, de nuevo a los controles, sugirió el nombre de un tal Joseph Bellardini, por aquel entonces en Bible Black. El aspirante, de origen italiano y seguidor de bandas como Journey, ante la falta de repercusión de su banda y el estancamiento de ésta no dudó un instante en probar, y rápidamente se hizo con el puesto.
Joey
Belladona (como pronto pasaría a llamarse el nuevo vocalista), como buen fan de
cantantes de la talla de Steve Perry, huía claramente del típico gruñir
thrashico porque sí, y no cabe duda de que eso iba a dotar a la banda de
una nueva dimensión en su sonido, ahora con más matices y colorido.
El primer material editado ya con la voz de Belladona fue el Ep “Armed And Dangerous” (¿reminiscencias de “Live And Dangerous” de los Lizzy? Es más que probable, teniendo en cuenta la admiración de éstos por la banda de Lynott), el cual vio la luz en febrero de 1985, conteniendo algún tema 'actualizado' de “Fistful Of Metal” mas el nuevo “Armed And Dangerous” (que se incluiría también en el próximo LP) y el cover de los Sex Pistols “God Save The Queen”.
Fue precisamente durante la grabación de dicho EP cuando nacería de rebote otro de los nombres más reconocidos de la escena Thrash/Hardcore del momento, S.O.D. (Stormtroopers Of Death). El bueno de Scott Ian había estado aprovechando los ratos libres de la grabación de “Armed And Dangerous” para crear un personaje llamado Sargeant D (Sargento Doom), el cual iría colgando por todo el estudio con slogans como “speak english or die” y similares. Dicho personaje acabaría siendo la mascota de un proyecto junto a su compañero Charlie Benante a la batería, a su ex-compañero Dan Lilker al bajo (entonces en Nuclear Assault y posteriormente en Brutal Truth) y a un roadie llamado Billy Milano, también cantante de un grupo punk de nombre Psychos. Juntos grabaron una demo llamada “The Diseased” con versiones de Discharge y Agnostic Front y algún tema propio, que rápidamente correría como la pólvora por todo el circuito Thrash y Hardcore, y que serviría para unificar ambas corrientes (otro de los logros de Ian y compañía).
Lo
que empezó como una broma acabó incluso por eclipsar en parte a los mismos Anthrax.
El uno de julio de 1985 se acabó de grabar lo que sería “Spreading The
Disease” (editado en octubre por Megaforce/Island Records para EEUU y en
marzo de 1986 para el resto del mundo por Island Records con otros sellos
asociados), y a los cuatro días S.O.D. también tenían su disco, curiosamente
tildado “Speak English Or Die”. Ambos trabajos salieron
casi parejos (el de S.O.D. se editó en septiembre), y lo cierto es que “Spreading The Disease” no llegaría a destacar en ventas hasta la
salida del siguiente Lp de Anthrax, “Among The Living”.
Por
un lado, “Spreading The Disease” (con una excelente portada a cargo de
David Hefferman) suponía un paso adelante con
respecto al sonido de la banda, claramente influído por la voz de Belladona. En
él se incluía “Madhouse”, el primer single (con el cover de los
Pistols “God Save The Queen” por la cara b) que se escucharía en Europa, y su
contenido era más variopinto que su predecesor “Fistful Of
Metal” pero sin perder la fuerza y la rabia de éste. Desconozco si lo
sabían, pero Anthrax ya había acuñado sello propio. Por otro lado, “Speak English Or Die” era más rápido, duro y sucio que éstos, y mostraba la
cara más hardcore de Ian y Benante. En él se contenían temas como “March
Of The S.O.D.”, “Kill Yourself” o “Freddy Krueger” y covers 'sui generis' como “The Ballad Of Jimi Hendrix”
o “Diamonds And Rust”, que no pasaban de escasos segundos. No en vano la presentación del disco se
haría junto a bandas de la escena del momento como Agnostic Front o Suicidal
Tendencies, y dicen las malas lenguas que los conciertos fueron devastadores
(cuentan que una de esas noches a alguien del público se le ocurrió la
brillante idea de escupir a Billy Milano durante la actuación, acto que le
ocasionaría fractura de nariz y brazo por parte del vocalista -está claro que
es mejor no provocarle-).
Pero tampoco era cuestión de descuidar lo importante, Anthrax, sobre todo después de lo que había costado asentar una formación estable y editar ya dos trabajos en estudio. Pronto se embarcarían en una gira con sus colegas Metallica, que en 1986 presentaban su aclamado “Master Of Puppets”, lo cual les abriría más de una puerta. Por aquel entonces la actitud del grupo y el desenfado de sus shows ya eran dignos de mención, así como el moshing (o lanzamiento desde el escenario) en sus conciertos. Pero el 26 de septiembre llegó la tragedia. Tras telonear a Hetfield y compañía por toda Inglaterra y el norte de Europa, durante el tramo entre Estocolmo y Copenhagen el autobús de Metallica se salió de la carretera debido a una placa de hielo en el asfalto, y Cliff Burton, que según cuenta la leyenda ocupaba la litera de James, salió despedido del autocar, siendo aplastado por éste y muriendo en el acto. Scott Ian, el cual tenía en Cliff a uno de sus colegas más allá de la música, siempre ha dicho que ese fue uno de los puntos más bajos de toda su vida.
Among the living, la consagración
Una
vez terminada la gira de “Spreading The Disease” y dejando
temporalmente al margen todo lo relacionado con S.O.D. (Lilker volvería a centrarse en Nuclear Assault y Milano
aprovecharía el tirón para formar M.O.D. -Method Of Destruction-), Ian,
Benante y compañía se meterían de nuevo en el estudio de la mano esta vez de
Eddie Kramer para confeccionar lo que sería su tercer larga duración, “Among The
Living”, editado en marzo de 1987. El disco, que se
convertiría en oro rápidamente y ascendería al Top 20 en las listas inglesas,
significaba la consolidación de un sonido propio ya esbozado en “Spreading
The Disease”, y temas como “Among The Living”, “Caught In A
Mosh”, “N.F.L. (Efilnikufesin)” o los singles “I Am The
Law” (dedicado al Juez Dredd, que destrozara cinematográficamente
Stallone) y “Indians” (con “Sabbath Bloody Sabbath” como
cara b) se convertirían pronto en himnos para la audiencia metálica.
A
estas alturas el fenómeno Anthrax ya se había desatado, y asistir a uno de sus
conciertos era todo un espectáculo (buena prueba es el video oficial de la gira
“Oidivnikufesin (N.F.V.)": shows sin tregua con todo el
personal haciendo pogo y mosh como posesos, intercambio en los
instrumentos por parte de Benante y Belladona (al micro y a la batería
respectivamente) en “I'm The Man” (extraído del EP que se editaría
con dicho título ese mismo año y que mostraba los primeros escarceos de la
banda con el rap), Belladona con las clásicas plumas en el concienciado “Indians” y, en definitiva, una imagen que se desentendía cada vez
más de los clichés establecidos en el heavy metal hasta la fecha.

En Europa participaron ese mismo año en el Monsters Of Rock de Donington junto a Bon Jovi, Dio, Metallica, W.A.S.P. y Cinderella; en los States tuvieron la oportunidad de abrir para los shows de unos de sus grandes ídolos, Kiss; e incluso en Japón empezaron a tener cierta repercusión. No había duda: Anthrax ya era uno de los grandes.
Hay que persistir en el tiempo...
La
cosecha había sido excelente, el campo estaba abonado y había que aprovechar.
Por esa misma razón el cuarto álbum de la banda no se hizo esperar. “State Of Euphoria”, producido por el propio grupo y Alex Perialis,
salió a la venta el 18 de septiembre de 1988.
El
disco se apoyaba en los singles “Make Me Laugh” y “Antisocial” (cover de los franceses Trust, que también
hicieran Los Suaves para su “San Francisco Express”), pero el
resultado global era demasiado lineal y se echaba en falta la adrenalina de los
trabajos anteriores (no en vano el propio Scott Ian sigue echando pestes a día
de hoy tanto del disco como de la época coetánea).
Esta
vez la gira Monsters Of Rock les trae hasta tierras hispanas en un cartel
memorable, en el que figuraban Iron Maiden presentando “Seventh Son
Of A Seventh Son”, Metallica haciendo lo propio con “...And
Justice For All”, Helloween con su “Keeper Of The Seven Keys
II” y Manzano como representante nacional, el cual presentaba su
primer trabajo (llamado simplemente “Manzano”) con un jovencísimo Tony Vallés a la guitarra (actualmente en Pyramid). Casi nada.
Como es lógico, el grupo se resiente de la crisis (en parte, obviamente) y se plantea una renovación en su sonido. El resultado es palpable en “Persistence Of Time”, que sale a la luz el 21 de agosto de 1990.
El
disco presenta a unos Anthrax mucho más actuales por una parte (llegaban
los 90) y más contundentes y corrosivos por otra, espantando de esta manera
todo fantasma que apuntara a cualquier indicio de comodidad y aburguesamiento
por parte de la banda. Nada más lejos de la realidad. Los singles elegidos esta
vez son “In My World” (con “Keep It In The Family” como cara
b) y el cover de Joe Jackson “Got The Time”, que sigue
permaneciendo a día de hoy en los set-lists del grupo.

Emprenden la correspondiente gira europea con Iron Maiden, que presentan su flojeras “No Prayer For The Dying” (no son ni una ni dos las noches que se los comen literalmente), mientras que en los States hacen lo propio ni más ni menos que con los raperos Public Enemy en una gira tanto menos que polémica y controvertida, sobre todo por parte del sector más purista. Pero... ¿desde cuándo a Anthrax le importa la crítica?

Ese
mismo año (1991) se edita el famoso “Attack Of The Killer B's”, un
disco de temas inéditos, regrabados y en directo, del cual se extrae como single
el nuevamente controvertido “Bring The Noise”, que sigue la estela de aquel “I'm The Man”, para desgracia de los fans más
puristas del Thrash, los cuales ven como 'su banda' se aleja cada vez más de
los estereotipos del género.
Renovarse o morir
1992
supone un año de cambios trascendentales para la continuidad del grupo. Por un
lado la banda rescinde su
contrato unilateralmente con Island Records por su escaso apoyo y distribución,
mientras que por otro lado Joey Belladona anuncia su marcha por discrepancias en
cuanto a la dirección musical a seguir, el cual se embarcará rápidamente en
un proyecto junto al guitarrista Al Romano y al bajista John McCoy, que
finalmente no cuajaría.
El grupo no tiene más remedio que ponerse por enésima vez en busca de vocalista, puesto que recaerá esta vez en la persona de John Bush, por aquel entonces en los power-metaleros de Los Angeles Armored Saint. Bush acepta sin pensárselo dos veces, hastiado quizá de verse eternamente en la segunda fila.
El
resultado de la unión Bush-Ian-Benante-Spitz-Bello es “Sound Of White
Noise”, producido por el propio grupo y Dave Jarden y editado por primera
vez bajo el sello Elektra Records. Si bien “Persistence Of Time” supuso un
pequeño paso adelante con respecto al sonido del grupo, “Sound...” significa una
auténtica zancada de gigante. Por un lado tenemos a un nuevo vocalista, con un
registro más visceral y de la calle que el de Belladona, y por otro a unos
músicos en grado de evolución superlativa, sin miedo a la experimentación y a
abrirse nuevos horizontes. Los singles elegidos esta vez son el magnífico “Only” (con el cover de Thin Lizzy
“Cowboy Song” como cara b), “Hy Pro Glo” y el sugerente “Black
Lodge”, si bien la banda no se olvida de sus raíces en otros como “Potter's Field”
o “Sodium Pentathol”. En síntesis, un
disco innovador que apuesta por la progresión y evita el estancamiento de la
mayor parte de los de su generación.
Pese a ello, a partir de aquí se abre una etapa en la carrera de Anthrax que casi da fin a la vida del grupo.
Llegaron las vacas flacas
A
partir de 1994 la cosa parece complicarse por momentos. Por una parte, Island
Records trata de vivir de las rentas (con todo el derecho del mundo, por otra
parte) editando “Live, The Island Years”, un directo del grupo
recogido en dos fechas consecutivas (el 19 de octubre de 1991 y el 28 de enero
de 1992) conteniendo los clásicos de siempre de la banda todavía con Belladona
a la voz (algo así como lo que ha hecho Roadrunner recientemente con Sepultura),
mientras que en el seno del grupo las cosas no marchan como debieran.
Dan Spitz, el guitarra solista de la banda desde 1983, se encuentra cada vez más ausente y estancado, lo cual propiciará su salida del grupo en 1995 a votación del resto de miembros de la banda.
Tras
ello, la banda se mete de nuevo en el estudio para registrar lo que será su
nuevo disco, “Stomp 442”, en el que Paul Crook se encargará de la
guitarra solista y contarán con la colaboración estelar de Dimebag Darrell de
Pantera en un par de temas (tónica que se repetirá en los siguientes trabajos).
Como primer single se extrae el cañero “Fueled” (del cual se grabaría un videoclip), aunque la pésima distribución de Elektra no daría para mucho
más. El disco, pese a no tener la calidad de su predecesor, mostraba a la banda
en buena forma, pero la escasa aportación de la compañía discográfica en
cuanto a su promoción haría que éste pasara desapercibido para muchos fans,
que ni siquiera se enteraron de la edición de un nuevo trabajo del grupo.
La etapa que comprende 1996-1997 es realmente para olvidar, sobre todo por parte del grupo, como cabe imaginar. La banda corta por lo sano con Elektra, asqueados de su mínimo trato; los conciertos son testimoniales, debido fundamentalmente a la escasa repercusión del último trabajo, lo cual hace pensar en la disolución de la banda en no pocas ocasiones. Finalmente en 1998 se despeja la incógnita: Anthrax vuelven, y con las pilas bien cargadas.
Resurgiendo de las cenizas
En marzo de 1998 se edita “Moshers 1986-1991”, que si bien no aporta nada nuevo (únicamente se incluye una selección de temas de estudio tal y como aparecían en sus correspondientes álbumes) sí sirve para volver a recordar al grupo, un tanto olvidado por esas fechas. Pero en junio de ese mismo año sale a la luz por fin el nuevo trabajo de Anthrax, “Volume 8 - The Threat Is Real”, producido por Paul Crook y la propia banda y demostrando nuevamente ese espíritu inconformista que les llevara a registrar un álbum como “Sound Of White Noise”, esta vez me atrevería a decir incluso más acentuado.
El
single escogido a modo de presentación del nuevo trabajo es “Inside
Out”, un tema de riff persistente a cargo nuevamente del colega panteriano
Dimebag Darrell, y de la misma forma destacan otros como “Crush”, “Catharsis”,
el afilado “Born Again Idiot” (donde vuelve a
meter su guitarra Darrell), “Killing Box” (aquí colabora el propio Phil Anselmo
metiendo coros) u otras piezas como “Toast To The
Extras”, donde se atreven con un country & western en toda regla,
demostrando nuevamente que términos como Anthrax y experimentación van
unidos irremediablemente.
En 1999 Belladona es invitado a grabar con el grupo el clásico de los Temptations “Ball Of Confusion” (recogido en un nuevo recopilatorio de rarezas, temas inéditos y en vivo llamado “Return Of The Killer A's”) haciendo dueto con el propio John Bush, para acabar finalmente embarcándose en un tramo de la gira 'greatest hits' del grupo compartiendo micro con éste y recordando sus viejos tiempos en la banda (las especulaciones de la vuelta de Belladona a la banda y de la salida de Bush se quedaron en eso).
La gira se alarga y comparten escenario con los también renacidos Mötley Crüe de Vince Neil durante el 2000 (de lo cual no guardan un buen recuerdo precisamente) y posteriormente con los mismísimos Motörhead (excepto en España) y Judas Priest en el tramo final de ésta, con la colaboración en directo del propio Ripper Owens (fan declarado de Belladona) en temas como “Caught In A Mosh” incluída. Paul Crook acaba por abandonar el grupo (para aliarse con... ¡Meat Loaf!) y dan incluso algún que otro concierto con el ex-guitarrista de Skid Row Dave “Snake” Sabo a finales del 2002 (se llegó incluso a barajar el nombre de Zakk Wylde para algún bolo, pero finalmente los compromisos de éste se lo impidieron).

Mención a parte merece uno de los últimos proyectos del grupo, partícipes en la banda sonora del film de John Carpenter “Ghost Of Mars”, el cual les llamó personalmente para que se unieran al proyecto.
Y
de esta manera llegamos hasta hoy, con la banda de nuevo en candelero y con
trabajo nuevo bajo el brazo, “We've Come For You All” (con una original portada del dibujante de
Marvel Alex Ross), que muestra a los Anthrax más fuertes y originales de
los últimos tiempos y un disco que debería convertirse en clásico desde ya,
en esta ocasión con Rob Caggiano a la guitarra solista y con colaboraciones tan
suculentas como la del mismísimo Roger Daltrey de The Who o la del
propio Dimebag Darrell de Pantera (que parece haberle cogido el gustillo
al asunto), y lo que es más importante, con temazos como el homónimo del disco,
“Nobody Knows Anything”, “Black Dahlia”, “Taking
The Music Back” o el primer single extraído, “Safe Home”, que recuerda en parte
a aquel “Black Lodge” de su ya lejano “Sound Of
White Noise”.
Lo dicho, si hace tiempo abandonaste al grupo de la mano de dios no estaría de más que les dieras otra oportunidad; si por el contrario a día de hoy todavía no has tenido el placer de prestarles atención, creo que hablo en nombre de todos sus fans cuando digo... ¡ya tardas! Nunca es tarde para conocer a una de las bandas más influyentes y denostadas a la vez del género metálico...

... ANTHRAX
Reportaje: Bubba