KILLING JOKE “Killing Joke” (1980)

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killingjokeMadrid, 1983. Una noche de octubre los ingleses Killing Joke suben al plató de Tve1 para actuar en “La Edad de Oro”, programa musical y contracultural, insignia de la juventud y la “movida” madrileña. Un espectador los define ante el micro como una “maravilla de la naturaleza”. Su estilo gótico y su rock electrónico encajan a la perfección con la rebeldía española ochentera, un tanto punkie y bizarra, y además tienen el plus de ser extranjeros. Probablemente, la inmensa mayoría de los espectadores de aquella gloriosa entrega de “La Edad de Oro” no escuchaban heavy metal. Incluso puede que más de uno detestara a Barón Rojo. Y, sin embargo, tan sólo cuatro años después, los ya gigantes Metallica decidirían homenajear a Killing Joke en su EP “Garage Days Re-Revisited” como la influencia que fueron y son para el mundo del heavy metal.

La música siempre traspasa fronteras: el álbum homónimo de los ingleses es un amalgama de new wave, punk y rock duro sin el cual el industrial metal o el grunge de los noventa hubieran sido inconcebibles. Ritmos repetitivos, letras apocalípticas, una línea de bajo machacona y la sufrida voz de Jaz Coleman son elementos que aproximan este disco de rock a los esquemas pesados del metal de los años noventa. La extenuante “Tomorrow’s World”, la industrializada “Requiem” o la casi funkie “Bloodsport” son un auténtico presagio del camino que tomaría nuestra música en la década siguiente; la contundencia de “The Wait” o el nihilismo punk de “Wardance”, verdadero himno del disco, asombran por su atmósfera oscura y la pesadez con que se desarrollan y crean un lenguaje musical propio.

A pesar de sus buenas ideas, el disco cojea un poco en la producción y sigue siendo actualmente un clásico bastante underground. Sin embargo, su regusto post-apocalíptico fue un punto de unión entre los diversos estilos musicales predominantes en el Reino Unido de principios de los ochenta: la sofisticada y oscura escena del post-punk anglosajón encontró en Killing Joke un exponente provocativo en la imagen y mestizo en la música, mientras que las bandas de heavy metal quedaban fascinadas por su contundencia y repetitividad.

La música de Killing Joke se compuso y grabó en una época en que el arte, y por ende también la música, todavía conservaban algo de aquel antiguo poder provocador y transformador que actualmente han perdido del todo. Aparte de la imagen de shock rock que el grupo gastaba en sus primeros tiempos, su música fue totalmente innovadora y auténtica: un cruce de estilos que resultó en una personalidad propia al cien por cien. Inimitables.

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Jaume “MrBison”