ALICE COOPER “Billion Dollar Babies” (1973)

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alicecooper_billiondollarbabiesEl señor Fournier, como el de las cartas, o Alice Cooper para los amigos, es un tipo que me cae bien. Sí, ya sé que es estúpido empezar la reseña de un disco diciendo esta soberana tontería pero así es. Desde que me lo encontré en un cinta de cassette a la salida de la escuela hace ¿demasiados años? goza de mis simpatías. Además, y esta tontería es todavía mayor que la anterior, cuando lo vi con una camiseta del Barça supe que iba a amarlo para el resto de mi vida. De todas maneras cuando realmente me apasioné por este elemento fue cuando me eché a la oreja este disco y es que, sencillamente, es un disco insuperable.

La carrera de este señor esta llena de altibajos (30 años dan para muchas cosas) y a veces se le ha visto demasiado el plumero intentando amoldarse a las modas imperantes con el afán de ganar algún que otro fan, pero en general Alice Cooper puede presumir de tener una discografía plagada de buenos discos (el último sin ir más lejos) y de no haberse anclado en el pasado, pudiendo mostrar al personal buenos trabajos en las últimas cuatro décadas. A todo ese le puedes sumar que continúa haciendo giras memorables como ya te hemos contado alguna vez que otra por aquí.

Padre de mil criaturas, desde Kiss a Guns & Roses, desde King Diamond al ínclito Marilyn Manson, ha sido pionero en “dramatizar”, en el sentido literal de la palabra, el Hard Rock, y de los primeros en llevar un show completo, no sólo musical, a los escenarios.

Billion Dollar Babies, publicado en plena efervescencia de los años setenta, es una perfecta definición del mundo Alice Cooper; un disco exagerado, teatral, escénico, tragi-cómico, artificial pero a la vez espontáneo y natural, más propio de un mundo de farándula y candilejas pero también rockero y directo donde no sólo se canta, sino que se interpreta y, valga el tópico, donde los músicos están al servicio de la música y no al revés. Una gran banda (realmente Alice Cooper, él ya firmaba con ese nombre, era el nombre del grupo aunque obviamente al final quedó ligado al de Vicent Fournier cuando poco tiempo después la banda se deshizo) compuesta por Glen Buxton y Michael Bruce a las guitarras (nunca nadie llenó el hueco de estos dos señores), Neal Smith a la batería y Dennis Dunaway al bajo.

En un trabajo como éste, que hay que oírlo de un tirón y sin pestañear y en el que cada copla encaja en su sitio, es difícil destacar algún tema porque se necesitan unos a otros (aparte de que son todos iguales de buenos). Quizá el single que se sacó en su día, “No More Mr. Nice Guy”, radiado hasta la saciedad, sea el tema más estándar con ese estribillo tan reconocible. Del resto me quedo con todas: la medio acústica y delirante “Generation Landslide”, la paranoica “Sick Things”, la cachonda “Raped And Freezin´”, la inquietante “ I Love Dead” (¡que diga Mr. Oliva de Savatage cuantas veces la ha oído!) o la estrambótica “Billion Dollar Babies”… imposible mutilar el disco, hay que verlo como un todo, como un trabajo de una pieza.

Riffs maestros del Hard Rock, grandiosos estribillos, buenos punteos, guitarras acústicas, arreglos de viento y teclado, un Alice Cooper representando cada uno de los temas y la magnifica producción de Bob Ezrin hacen este disco uno de esos imprescindibles y uno de los más divertidos que he oído nunca. Lo pongo, lo pongo y no me canso.

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Perico Salinas «Pears»