Cómics y Heavy Metal: un imaginario común

¡ Comparte esta noticia !

«En mis letras me gusta usar temas que obliguen al oyente a usar su imaginación» (Ronnie James Dio) 

Escribir un reportaje sobre cómics, por amplio que sea, siempre es difícil, por el simple hecho de que nos remontamos a un noveno arte que es casi centenario y que difiere enormemente de un país a otro. Relacionarlo con el rock and roll es más difícil aún –de hecho, es casi rizar el rizo-, así que irremediablemente debemos acotar nuestro campo de trabajo: la influencia del imaginario del cómic desde los años ’50 en el imaginario del rock duro. Como veremos, entre la música y la literatura ilustrada las relaciones abundan, la evolución es a veces paralela y el sentimiento de pertenecer a una misma subcultura es ampliamente compartido, en muchos casos.

reportaje_comics_1La historia del cómic se remonta a principios de siglo XX, pero haciendo un fast-forward considerable, nos situamos momentáneamente en los Estados Unidos de mediados de los años ’50. En esa época el cómic para adultos/adolescentes estaba en la llamada segunda fase, es decir, en el período de plata, iniciado aproximadamente en 1954 después de la creación de la Comics Code Authority (CCA), asociación dedicada a la censura de contenidos inapropiados en las viñetas. A pesar de que dicha censura nunca se aplicó estrictamente, el ambiente propició una cierta vueltaa los superhéroes (un tema un poco abandonado desde la Segunda Guerra Mundial) por parte de las grandes compañías (DC Comics, Marvel, EC y Charlton Comics, básicamente), que veían censurados sus cómics sobre terror, western, violencia o cualquier cosa que fuera indecente a los ojos de los censores. Las compañías crearon nuevos superhéroes (Flash de DC quizás es el más emblemático) y empezaron a cambiar los superpoderes por la magia (y objetos mágicos) como motivo recurrente en sus historietas. A finales de esta época de plata” ya vemos algunos personajes, como el Ghost Rider (El Motorista Fantasma) que acabarían influyendo notablemente en el imaginario de algunos discos de heavy rock. De la misma manera, el concepto “superhéroe” se revisó, haciéndolos más humanos, “outsiders” (fuera de la sociedad), o revisando estereotipos clásicos como Drácula o Frankenstein.

Todo ello siguió hasta la explosión, a principios de los ’70, de la llamada “época de bronce”, que supuso la llegada de una nueva oleada de dibujantes que se fijaron en aspectos más oscuros del ser humano; algunos de ellos (Robert E. Howard) venían del mundo de la literatura pulp, es decir, de revistas con historietas (escritas) sobre gánsteres, cowboys o policías. Paralelamente, la CCA fue revisada con los años y acabó siendo más permisiva (esto sin contar que buena parte de los llamados Comix, dedicados al público específicamente adulto, escapaban a dicha censura por no seguir las pautas de distribución). Además de un cambio en la legislación y en el estilo de dibujo, ahora más realista, para mediados de los ’70 se crearon nuevos superhéroes como Conan el Bárbaro, héroes de ciencia-ficción (Deathlok, de Marvel) o de fantasía (la serie Venus, publicada originariamente en una revista pulp), o se recuperaron, como ya se había hecho con el género de terror, héroes de la literatura como Beowulf (DC Comics). Asimismo, la oferta fue ampliada con nuevas empresas (AC Comics, Antartic Press, Eclipse, Pacific Comics, etc.) y con cómics de acción para mujeres. Todo ello supuso una ampliación bestial del abanico inicial de “superhéroes” que podían hacer prácticamente de todo. Con ello se consiguió captar más público y “madurar” un arte que parecía estancado, desde principios de los ’50, en una especie de fantasía-realista, para llevarlo a un público un poco más crecido.

reportaje_comics_2Lo interesante de este repaso histórico por el cómic americano desde 1954 hasta principios de los años ’80 es cómo su estética influyó no sólo en muchas portadas de heavy-rock, sino en todo lo que yo he llamado “el imaginario colectivo” de ambas expresiones artísticas. Las letras, portadas, incluso la indumentaria de la mayoría de grupos clásicos de heavy metal americano tenían unas bases anti-sociales, contra-culturales y con problemas con la justicia (me viene a la cabeza la intervención en el senado americano de Dee Snider en 1985, precisamente contra una ley que pretendía censurar discos inapropiados). En la edad de bronce de los cómics americanos, aparecían problemas personales (drogas, alcohol, problemas con la ley…) en las vidas de muchos de sus protagonistas/superhéroes, toda una crítica implícita a la puritana sociedad de su época. “Operation Mindcrime” (1988) de Queensryche, “Master of Puppets” (1986) de Metallica, “Screaming for Vengeance” (1982) de Judas Priest o “Stay Hungry” (1984) de Twisted Sister son discos que ponen un énfasis muy pronunciado en el “control” que la sociedad ejerce sobre sus individuos, que para ser libres prácticamente se ven obligados a romper con la ley. Tanto en la música como en el cómic, la crítica social (venida de unas formas artísticas “menores”) nos pone sobre la pista de un fenómeno muy curioso: unas subculturas que se rebelan contra el establishment con los medios de que disponen. Ya sea haciendo música, ya sea dibujando, vemos cómo detrás del heavy-rock y del mundo tardío del cómic hay un imaginario común, unas ideas y estereotipos que se repiten.

El mundo del cómic, ya desde su edad de plata, recuperó clásicos de la literatura para adaptarlos a las viñetas. En el mundo de la música rock, algo similar ocurrió con bandas del estilo de Iron Maiden, que experimentaron con un imaginario que muchas veces recuperaba viejos tópicos y los actualizaba para la cultura popular. Así, la Doncella de Hierro, con temas como “Rime Of The Ancient Mariner” (basado en un poema épico británico del siglo XVIII), “Aces High” (basada en la Batalla de Inglaterra), “To Tame A Land” (basada en la novela de ciencia ficción “Dune”), “Murders In The Rue Morgue” (basada en el cuento de Edgar Allan Poe) o “Alexander The Great” (que narra la vida del conquistador macedonio) hizo algo que el mundo del cómic llevaba haciendo desde los años ’60: reelaborar un material antiguo para una nueva moda, la nueva subcultura del heavy metal.

Otro punto que me ha suscitado interés es el tema post-apocalíptico. No debemos olvidar que todos los cómics americanos, así como los orígenes del heavy metal, se desarrollaron en una época de peligro y tensión nuclear constante. La conocida Guerra Fría entre los dos bloques propició un sentimiento de inquietud permanente y la pregunta fantasiosa de qué pasaría “después”. El tema, ampliamente desarrollado en literatura de ciencia-ficción, también tuvo su lugar en el mundo del cómic de la “edad de bronce” (“Deathlok” de Marvel, ya citado, entre muchos otros), y constituyó un recurso usado en álbumes de heavy metal como “Rust in Peace” (1990) de Megadeth, el single “2 Minutes To Midnight” (1984) de Maiden, “Eternal Devastation” (1986) de Destruction, “Thundersteel” (1988) de Riot y un largo etcétera de clásicos. El enfoque, además, del mundo del cómic y del rock es muy parecido: sin ninguna esperanza, nos hallamos ante un mundo desolador donde los valores más elementales se han perdido. Desde luego este tema es perfectamente relacionable con el de la crítica social ya comentado, y nos vuelve a situar delante de un imaginario compartido por dos subculturas.

reportaje_comics_3Los mundos de fantasía también fueron objeto de revalorización con el cómic de los años ’70 (“Amtor”, por ejemplo), y así muchísimas bandas de heavy metal se hicieron eco de este imaginario de dragones, espadas mágicas y linajes reales. Desde los Manowar (superhéroes ya de por sí solos), con su estética de Conan el Bárbaro, pasando por Elf y la carrera en solitario de Dio o los mismos Warlock, vemos un mundo sobrenatural, paralelo, lleno de misticismo y magia pero también de adversidades que el hombre debe superar con sus valores. La llegada del Power Metal alemán a principios de los ’90 (Helloween, Gamma Ray, Blind Guardian) favoreció este imaginario apoyándose en los incipientes juegos de rol de la época, otra subcultura más que tomó su estética de las ilustraciones de los cómics.

Por último, la temática de terror es algo que el mundo del cine ya llevaba mucho tiempo usando, pero que con los cómics llegó a su vertiente ilustrada (así, viñetas como “Tales of the Zombie”) y le dio la receta perfecta al heavy metal: mezclarlo con satanismo, ritos, sectas y demás ornamentación oscura para reinventar sus modelos. Desde los primeros discos de Black Sabbath, pasando por “Bark at the Moon” (1983) de Ozzy o incluso los discos clásicos de Mercyful Fate y King Diamond, este imaginario fue explotado notablemente por un buen puñado de bandas que tocaban un heavy metal con pretensiones de impactar en el oyente desde el primer minuto. Incluso en los inicios del Death Metal vemos álbumes como “Scream Bloody Gore” (1987) claramente inspirados en el mundo del cómic y el cine de terror que juegan con el horror como motivo recurrente en su repertorio lírico.

Las relaciones entre el mundo del cómic y el rock son muy amplias, demasiado amplias como para resumirlas en un reportaje; así, anécdotas como que la canción “I Am The Law” de Anthrax está directamente inspirada en el cómic Judge Dredd, que los Kiss llegaron a sacar su propia línea de cómics, o que en 1989 Revolutionary Comics sacó una línea especial llamada “Rock and Roll Comics”, son sólo la punta de un iceberg muy amplio. Desconozco cuántos ilustradores de portadas de heavy-rock empezaron en el mundo del cómic, pero estoy seguro de que nos quedaríamos impresionados con el número. Desconozco cuántos cómics habrán leído, en su infancia, muchas de las estrellas de nuestro mundo, pero seguramente más de los que creemos. Lo que he intentado argumentar a lo largo del escrito son las relaciones entre dos mundos de la cultura popular, el cómic y el rock, que comparten una estética, unas ideas, unos modelos y una manera de plasmar todo esto totalmente sui generis, llegando a crear un público específico. Llamadlos lectores de cómics, llamadlos heavies: todos beben de las mismas fuentes.

Imagen de previsualización de YouTube

Jaume “Mr. Bison”