HÉROES DEL SILENCIO “El Ruido y la Furia” (2005)

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heroesdelsilencio_elruidoylafuriaEMI sigue ordeñando a uno de sus grupos estrella de la década pasada, Héroes del Silencio, cada vez más independientemente del grupo pero todavía con una tirada considerable, supongo que por eso lo hacen.

En esta ocasión, como en las anteriores, no nos presentan nada nuevo, ya que el par de actuaciones que recoge “El Ruido y la Furia” ya se emitieron en su día en Televisión Española (en La 2, concretamente), aunque al menos esta vez no se trata del mismo refrito de canciones reeditadas una y otra vez.

La edición en sí se compone de DVD y CD: el primero, como ya digo, comprende las actuaciones de la banda en la capital del Estado de 1993 y 1995, en el Palacio de los Deportes de la C.A.M. y en la sala La Riviera respectivamente, de las cuales la primera ya tuvo su edición correspondiente en aquella famosa ‘caja’ de tirada limitada, además de circular en formato audio por ahí como bootleg semioficial bajo el seudónimo de “El Duende en Madrid”, que algunos conservamos todavía en lujoso picture-disc. El segundo, el compacto, es simple y llanamente la transposición del vídeo del 95 a audio, sin retoques, con los pros y los contras que ello conlleva.

La presentación está bien, acertado doble digipack, pero el libreto es bastante deficiente, y ese escueto prólogo de un periodista ajeno da muestras del desentendimiento de la banda con respecto a la edición en cuestión. En cuanto a los extras en el DVD, éstos brillan por su ausencia, ofreciendo únicamente la posibilidad de ver el par de conciertos y de escoger el tipo de sonido (Dolby Digital 2.0 ó 5.1). Para qué calentarse la cabeza.

Dejando un poco de lado el CD, que como ya digo es simplemente la plasmación en audio de la segunda parte del DVD, decir que este último viene bastante bien para archivar en condiciones aquel par de conciertos, porque eso de rebobinar cintas a estas alturas de milenio está hasta mal visto.

El concierto del 93 coincide con la edición de “El Espíritu del Vino”, y para el que suscribe con la época más prolífica de la banda en todos los sentidos, sólo hay que ver el pabellón de deportes madrileño para darse cuenta de ello. En el marco de un gran y muy iluminado escenario, Juan Valdivia (guitarra solista), Enrique Bunbury (voz, guitarra acústica, armónica y muecas), Joaquín Cardiel (bajo), Pedro Andreu (batería) y un recién incorporado Alan Boguslavsky (guitarra rítmica) nos deleitan con un puñado de canciones que hicieron afición dentro y fuera de nuestras fronteras.

Con un Valdivia en pleno proceso de metamorfosis entre el arpegio gótico de sus comienzos y el riff puramente hardrockero de las postrimerías, y un Enrique visualmente muy influenciado por Robert Plant (larga melena, pantalones de campana, pecho descubierto, botines y poses mesiánicas), ambos las cabezas pensantes del grupo, nos ofrecen un repertorio difícil de olvidar, muy sólido y variado, aunque lo que se muestra es sólo una parte de lo que ofrecían en directo en aquel momento, doy fe de ello. Destacar de éste unas menos habituales “El Mar no Cesa” de su primer EP o las nuevas por entonces “Tumbas de Sal”, “Bendecida” o “Sangre Hirviendo”, toda una delicia para los oídos. El sonido es limpio en todo momento (por eso circuló tan bien como pirata), y la entrega del grupo –sobre todo de Bunbury- es total. Como prueba el pique de Juan al sobrevolarle un zapato durante un solo (“Hace Tiempo”), que responde con el dedo corazón al respetable y un consiguiente y enrabietado “Entre Dos Tierras”.

El concierto del 95 es más crudo y directo en todos los sentidos, tanto musical como visualmente, y desde luego la banda ha puesto los pies en el rock duro definitivamente. La Riviera se presenta abarrotada, y la interactuación entre público y grupo tiene mucha mayor presencia que en las actuaciones en pabellones, plazas de toros y estadios, supongo que esa era la idea.

Los miembros del grupo aparecen ligeramente cambiados con respecto a la anterior gira, un tanto americanizados (esas gafas a lo Elvis), Bunbury con el pelo algo más corto -pero decididamente más loco- y Pedro con él algo más largo, Bogus directamente rapado y Juan… con la misma cara de asco de siempre. El sonido se nota más distorsionado que de costumbre (pues eso, Hard Rock), Enrique canta a voz en grito, Pedro y Joaquín están más contundentes que nunca y Alan y Juan rockean que da gusto. El repertorio vuelve a ser equilibrado entre todas las épocas (recuperan “Mar Adentro” de su primer disco, su primer gran hit), pero sobresalen desde luego las nuevas por su contundencia, caso de “¡Rueda, Fortuna!”, “Iberia Sumergida” o “Parasiempre”. Una pena lo del recorte en “Decadencia”, en la que solían incluir fragmentos de clásicos del rock (Stones, Creedence, Zeppelin) y que lamentablemente no todo el mundo parecía reconocer en los conciertos.

Pues eso, otro documento a añadir a “En Directo” y “Senda 91”, perfectamente válido para mostrar al grupo en todo su apogeo y hacernos olvidar por momentos aquel doble “Parasiempre”, en el que ya se andaban tirando los trastos a la cabeza. A algunos, por otra parte, nos trae recuerdos que no se pueden transcribir con palabras. Para siempre.

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Bubba