LUIS CRUZ Y LA FURGOBAND “Con la música a otra parte” (2022)

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La mayoría de nosotros conocimos a Luis Cruz allá por 1986 al entrar en las filas de Topo y grabar aquel maravilloso “Ciudad de músicos”. Una breve e inolvidable etapa que tuvo su segunda parte a partir de 2010, cuando volvió a acompañar a José Luis Jiménez y Lele Laina, y que aún continúa (¡y que dure!). Además, Luis Cruz forma actualmente parte de Rock con Ñ, un proyecto de versiones pensado para el directo en el que comparte formación con otros nombres ilustres del Rock español. Entre medias, cabe destacar, entre otros proyectos, su participación en el musical “We Will Rock You” de Queen y la orquesta de guitarras eléctricas Sinfonity.

Músico inquieto, este gran guitarrista mantiene intacta su energía, su pasión y sus ganas de aportar su talento al rock nacional por lo que, además de todo lo expuesto, Luis Cruz tiene también una carrera en solitario que comenzó en 2017 con “Rocker” y tiene ahora con “Con la música a otra parte” su segundo capítulo.

En esta segunda entrega, la “Furgoband” que le acompaña ha cambiado de componentes. En ella se mantiene Luis Rodrigo como segundo guitarrista y co-productor (con el propio Luis Cruz) del disco. El pedigrí artístico de Luis Rodrigo (hijo de Teresa Rabal y nieto del inolvidable actor Paco Rabal) y su profesionalidad que también ha demostrado en el disco de Javier Barrado, le hacen ser el lugarteniente ideal para este proyecto. El resto de la banda la completan el bajista Rafa J. Vegas, eterno componente de la banda de Rosendo y ahora libre tras la jubilación del guitarrista de Carabanchel, y el batería Pedro Navarro, habitual de la escena madrileña y que ha pasado por bandas como All Men Brothers o La Leñera, entre otros.

Además, el disco cuenta con las colaboraciones de Kacho Casal (compañero de Luis Cruz en aquel “Ciudad de músicos” de Topo y en las filas de Burning las tres últimas décadas), quien toca la batería en el tema “Gregario”, dejando a Pedro Navarro haciendo una batucada junto a Jesús Almodóvar, actual batería de Topo. Todo queda en casa. También tenemos la presencia de Alberto Carrero, quien hace unos arreglos de cuerdas en “Isla Esmeralda”.

Escuchando con detenimiento “Con la música a otra parte”, todo se nos hace conocido. Su estilo es una mezcla de todo lo vivido por él y por la banda que le acompaña. Hay rock urbano, con momentos en los que recuerda a Topo y otros en los que suena más a Rosendo, pero también encontramos interesantes influencias de otros estilos, desde el rockabilly de “Como un loco” al blues de “Isla Esmeralda”, pasando por el rock vacilón de “Calor”, el ragtime de “Nos gusta la gente” o los guiños al ska de “Gregario”.

Mención aparte merece “Mi guitarra y yo”, todo un homenaje a la historia del rock, tanto en la música como en la letra. Un rock and roll electrizante en el que, como un juego, se pueden ir identificando las constantes referencias a algunos de los temas y músicos pioneros de la historia de nuestra música.

Vaya por delante que Luis Cruz no es un cantante, sino “un guitarrista que canta”. Por ello, no podemos esperar un despliegue vocal excelso, sino que Luis utiliza su voz para contarnos las historias que cuentan sus canciones, textos en los que nos habla de temas tan dispares como la libertad de orientación sexual (“Valentina”), la denuncia social (“Silencio”) o su propia vivencia como músico (“Con la música a otra parte”).

Eso sí, cuando en cada tema llega la parte del solo, nos damos cuenta de la envergadura de este guitarrista. Técnicos y con feeling, es difícil no quedar impresionado ante solos tan descomunales como los de “Con la música a otra parte”, “Silencio”, “Gregario” o la impresionante “Isla Esmeralda”, un blues intenso dedicado a Gary Moore en el que Luis Cruz se explaya en la línea que lo hacía el fallecido guitarrista irlandés.

Con todo, Luis Cruz vuelca en “Con la música a otra parte” todo lo que su creatividad puede ofrecer y que normalmente no tiene cabida en Topo (cuya creación está copada por Jiménez y Laina), Rock con Ñ (versiones) y el resto de proyectos en los que está involucrado. Por ello, todos los que valoramos su larga y brillante trayectoria como músico estamos de enhorabuena.

Santi Fernández “Shan Tee”

 

Puedes leer esta reseña en catalán en El Rock-Òdrom