Editorial Marzo 2022 “Rock and Rios”

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En 1982, Miguel Ríos era plenamente conocido en España, con 20 años de carrera a sus espaldas en los que tuvo algunos encontronazos con la policía franquista, muchos éxitos a nivel nacional y un pelotazo mundial como el “Himno a la Alegría”, que llegó al número 1 en Australia, Canadá, Alemania, Suiza y en la lista Easy Listening de Estados Unidos.

En 1982, la escena del Rock en España estaba más viva que nunca. Los grupos nacidos en los ’70 vivían momentos de plenitud (Asfalto, Topo, Ñu, Leño…) y una nueva hornada de grupos como Barón Rojo y Obús estaban llevando al Rock a cotas nunca vistas (y nunca repetidas después).

En 1982, los grandes grupos internacionales ya incluían a España en sus giras de forma habitual, ayudando al crecimiento y fortalecimiento de la escena.

En 1982 yo era un adolescente que alucinaba con todo esto y que se sentía plenamente identificado con los “heavies”, esa tribu urbana que acudía en masa de concierto en concierto, que se dejaba los ahorros en las tiendas de discos y que se movía por la ciudad con plena conciencia de tribu.

Con todos estos condimentos, Miguel Ríos (siempre muy inteligente) se embarcó en un proyecto inédito y muy ambicioso. Sin gira previa de rodaje, montó una Big Bang rockera con músicos muy competentes y organizó un concierto (en realidad, dos conciertos en días consecutivos, 5 y 6 de marzo) que se grabaría en directo y en el que haría un repaso a su larga carrera, incluyendo algunos temas nuevos.

El resultado fue “Rock and Rios”, el disco en directo más importante de la historia del rock (y de cualquier otro estilo) en España. Consiguió hitos como que se emitiera por completo en Televisión Española, un mes después, algo totalmente inédito y que hoy sería impensable. Muchos de aquellos temas se instalarían para siempre en el imaginario común de todos los españoles, rockeros o no. “Bienvenidos”, “El rio”, “Santa Lucía” y, por supuesto, el “Himno a la alegría” sonaban en discotecas, emisoras de radio, fiestas de pueblo, saraos privados y equipos de música particulares sin descanso. Un acertado medley con trozos de Moris, Burning, Tequila, Leño y Topo conectaba con la escena rockera nacional e incluso uno de los temas, “Banzai”, fue el germen de un nuevo y esperanzador grupo a manos de uno de sus compositores, invitado en el concierto, como era Salvador Domínguez.

“Rock and Rios” es, por todo esto y mucho más, uno de los capítulos más importantes en la Historia del Rock español.

En este mes de marzo de 2022 se cumplen 40 años de aquellos dos conciertos memorables y de la edición de tan mítico disco doble. En 2022, Miguel Rios es una leyenda, a pesar de estar semi-retirado de la actividad. La escena rockera en España está a años luz de los tiempos de gloria de aquellos años, aunque hay más grupos que nunca para un público cada día más escaso. Y este que escribe ya no es un adolescente, sino un cincuentón que se niega a abandonar su pasión por la música.

Para celebrar los 40 años de “Rock and Rios”, hace unos meses se anunció una repetición del concierto. Qué mejor forma de celebrar esta efeméride que repetir aquel concierto irrepetible, contando en la medida de lo posible con los mismos músicos que participaron en la edición original. Lamentablemente, dos de ellos (Paco Palacios y Sergio Castillo) nos dejaron en este intervalo, así que se anunció que habría algunos invitados para paliar estas ausencias.

Pronto se anunció fecha para el concierto: sábado 12 de marzo. La importancia del evento, la enorme carga nostálgica y las ganas de revivir un momento histórico hizo que las entradas volaran. Tanto fue así que pronto se anunció una nueva fecha para el día anterior, viernes 11 de marzo, para dar cabida a todos los interesados en asistir.

En paralelo se fueron anunciando los músicos invitados al concierto, en un goteo que empezó siendo interesante pero que, sin embargo, pronto empezó a desvirtuar la idea original. Lo que iban a ser algunos invitados que iban a enriquecer la idea inicial se ha convertido en un desfile de músicos de todo pelaje, la mayoría de ellos muy alejados del Rock. No voy a entrar a valorar las carreras de estos invitados, ya que todos ellos tienen éxito en sus respectivos estilos, pero encontrarme en el concierto que conmemora el “Rock and Ríos” con Amaral, Vetusta Morla o Víctor Manuel, por poner algunos ejemplos, me da bastante repelús.

Esto no es lo que nos habían contado. Seguro que el concierto estará bien y todos los que asistamos (yo incluido) lo disfrutaremos. Pero esto no es lo prometido. Esto no es la reedición de aquel “Rock and Rios” sino un evento muy diferente. Y es una lástima, porque Miguel Rios lo podría haber hecho con otro nombre, en otra fecha. Puedes hacer un “Rock and Rios 40 aniversario” y un “Miguel Rios con amigos”. Incluso podría haber hecho ambas cosas en fechas diferentes. Estoy seguro de que hubiera completado el aforo en los dos casos. Pero a día de hoy me siento engañado.

Quiero acabar este editorial siendo sincero: Mi intención inicial había sido dedicarlo a la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Si no lo he hecho ha sido por dos motivos: El primero, que no he encontrado vínculo de unión con la música, con lo que no tiene sentido en un medio como The Sentinel. Y el segundo, porque el dolor y el miedo que me produce esta situación me impide expresar mi opinión con la claridad que os merecéis. Así que, al menos, me voy a despedir con unas inolvidables palabras del “Rock and Rios” para aplicarlas a este horror que ha provocado Putin y que hoy afecta principalmente a Ucrania pero que nos amenaza a todos.

“En contra de cualquier forma de totalitarismo, en contra de cualquier forma de vejación contra el ser humano.”

Santi Fernández “Shan Tee”