Editorial Diciembre 2021 “A vueltas con las mascarillas”

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Hace casi dos años que esta desgracia en forma de pandemia cayó sobre el mundo. En el momento de escribir este texto, las cifras oficiales hablan de 262 millones de contagiados y 5,21 millones de fallecidos en todo el planeta. En España, la enfermedad ha sido muy cruel, con 5,15 millones de contagiados y 88.000 muertos. Y lo peor es que todos sabemos que las cifras reales son bastante más altas que las oficiales. Cada vez que creemos levantar cabeza, una nueva ola o una nueva mutación del virus nos hacen retroceder en nuestras expectativas. Afortunadamente, España está entre los países con más alto porcentaje de población vacunada, algo de lo que debemos congratularnos. No siempre encabezamos las estadísticas de las cosas malas, también hay asuntos que tratamos de forma correcta.

Además de la desgracia de los enfermos y fallecidos, esta pandemia está poniendo a prueba la paciencia de la población. Durante casi dos años, las actividades habituales se han visto alteradas, cuando no eliminadas, durante un tiempo muy extenso. Este cese de actividades ha llevado a la ruina a ciertos sectores del tejido económico, por la imposibilidad de desarrollar la tarea y las casi inexistentes ayudas del Gobierno para paliar este desastre. Toda la actividad de cultura y ocio en directo ha sido de las más afectadas, como era de prever.

A medida de que las cifras de contagios y de ingresos hospitalarios han descendido de forma notable, las autoridades han ido abriendo la mano y han ido permitiendo poco a poco que esta actividad se vaya recuperando, con unas limitaciones que comenzaron siendo muy restrictivas, con límites de aforo muy estrictos que paulatinamente se han ido suavizando, además de medidas adicionales de seguridad y protección. Aunque las medidas no son las mismas según la Comunidad Autónoma de la que hablemos, en líneas generales ya hemos recuperado el 100% de aforo en todos los recintos y ya no está activa la obligatoriedad de que el público esté sentado y separado en los conciertos. Aun así, siguen activas otras medidas menores como el uso obligatorio de mascarilla en todo momento y la toma de temperatura a la entrada de los recintos. Dado que estamos asistiendo a un nuevo repunte, algunas CC.AA. están decidiendo imponer el pasaporte Covid para acceder a los espectáculos.

Yo me tengo por una persona sociable que disfruta en los espectáculos en directo de todo tipo. Siempre ha sido así y el tiempo que he estado encerrado en casa se me ha hecho tan largo como a los demás. Afortunadamente, la mejoría de la situación me ha permitido retomar poco a poco este tipo de actividades, con las medidas de seguridad comentadas anteriormente. Desde hace unos meses ya he empezado a ir al cine, al teatro, al fútbol y a alguna exposición. Y a conciertos, por supuesto.

¿Cuál es mi experiencia y qué conclusiones saco? Seguro que las mismas que cualquiera que haya ido a este tipo de eventos. En el cine y el teatro, el respeto a las medidas de seguridad es escrupulosa, con el 100% del público sentado y con su mascarilla puesta todo el tiempo. Algo parecido sucede con las exposiciones, al menos a las pocas que yo he asistido. En el fútbol el porcentaje baja un poco, sobre todo desde que ya se permite comer y beber en los estadios. Aun así, yo calculo que un 90% del público respeta el uso permanente de la mascarilla.

¿Qué pasa en los conciertos? Un desastre. Se nos llena la boca diciendo que se pueden hacer conciertos igual que se hacen obras de teatro o partidos de fútbol y la realidad muestra que el público de los conciertos se pasa por el arco de triunfo las medidas de seguridad obligatorias. Por desgracia, son mayoría los que ignoran el uso de mascarillas, no solamente en el momento de beber sino en todo el concierto. ¿El público de rock cree no se puede contagiar? ¿les da igual? ¿ninguno ha estado gravemente enfermo o tiene algún familiar o amigo cercano que haya estado afectado o incluso fallecido?

Sinceramente, nos merecemos que vuelvan a prohibir los conciertos. Estamos lejos de la educación cívica del espectador habitual del cine o teatro. Y, ahora que esta nueva variante venida de lejos está llegando a Europa, no descarto que eso suceda.

Por eso, desde aquí quiero animar a quien asista a conciertos que mantenga la mascarilla puesta, como manda la norma. Es algo incómodo pero necesario. Sólo así podremos contribuir a limitar los contagios y a dejar de darle la razón a quienes piensen que los conciertos con el público libre y de pie deben prohibirse de nuevo.

Cuidaos mucho. Esto aún no ha terminado.

Santi Fernández “Shan Tee”