BAJOPRESIÓN “Imperio de monstruos” (2020)

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Reseña originalmente escrita en catalán en El Rock-Òdrom

BajopresióN es un grupo más de entre las docenas de bandas de todo el Estado que han tenido la mala suerte de que la salida de su disco, “Imperio de monstruos”, coincidiera con el estallido en estos lares de la pandemia del Covid-19. Salido el 27 de marzo de este año y, a pesar de que ya estábamos todos confinados a causa del reciente Estado de Alarma, probablemente ni los BajopresióN ni nadie de nosotros era todavía consciente no sólo de la intensidad de la pandemia en general, si no de hasta qué punto se alargarían las medidas sanitarias en el tiempo que impiden la celebración normal de actos de masas y, en consecuencia, de las limitaciones que esto supone para la celebración de conciertos.

En el momento de escribir esta reseña, un lluvioso miércoles 9 de septiembre en Barcelona, los madrileños BajopresióN todavía no han podido mostrar en directo “Imperio de monstruos”. Un trabajo previsto para ser presentado en público el 18 de abril pasado y que, de nuevo, ha tenido que ser pospuesto tras volverse a cancelar las actuaciones que el grupo tenía programadas para octubre y diciembre. Una situación compleja y frustrante que, desgraciadamente, parece que todavía nos acompañará bastante tiempo.

“Imperio de monstruos” es el tercer disco de esta gente. Un trabajo donde, según describen en la hoja promocional con que acompañan el CD, podemos encontrar desde Sinfónico hasta Hard Rock, con sonidos progresivos y guiños al metal más moderno. Desde mi punto de vista y criterio personal, la base musical sobre la cual descansa el disco de BajopresióN es más de rock duro que de cualquier otra cosa, con una producción (eso sí) donde se intuyen multitud de pistas de grabación que dan como resultado esa sonoridad comprimida tan presente en el (para mí) mal llamado metal moderno.

BajopresióN han querido hacer un disco conceptual con unas letras que giran alrededor de unos seres malignos que nos rodean pero que no dejan muy definidos. No tengo claro hasta qué punto querer hacer un disco conceptual los ha encorsetado y quitado cierta libertad creativa. De la guapa portada se ha encargado Harley Velásquez.

Bien pues, hecha esta introducción, vamos a ver las sensaciones que las canciones han dejado en mí desde la primera vez que he pulsado play en el reproductor hasta el momento de escribir estas líneas.

Mi sensación general es agridulce. Tengo que decir que esperaba disfrutar más de “Imperio de monstruos”. Cuando se me ofreció la posibilidad de reseñar este disco podía haber hecho trampa, escucharlo entero en Youtube y, si me gustaba y mis ojos chispeaban al oírlo, aceptar hacer la reseña. Pero hacer eso provoca que para mí se pierda la gracia de recibir un disco a ciegas o casi, escucharlo y escribir la opinión tal y como sale. Ante todo, escuché su primer sencillo colgado en las redes, y me va lo suficiente como para decidirme por los BajopresióN de entre las otras opciones que tenía para reseñar.

Supongo que escoger cuál es la canción que abrirá el disco tiene que ser muy difícil. La primera canción tiene el empinado papel de dejar impronta en el oyente, de captar su atención positivamente y de generar ganas de más. BajopresióN han escogido la que da título a su tercer disco, “Imperio de monstruos”, que no me ha parecido su mejor canción ni mucho menos. Encuentro que la voz de Antonio Robledillo, a pesar de tener grandes momentos a lo largo del álbum, resbala en algunos cambios de tono y la canción que abre el disco es un ejemplo. Además, en esta y otras canciones, tambalea algo fundamental para conseguir que un disco atrape: Unas melodías vocales agradecidas, un trabajo letrista que haga fácil recordar las letras. En “Imperio de monstruos” demasiadas veces me he encontrado con frases construidas y dichas de forma poco natural. Sin duda, esto se ha hecho para encajarlas mejor con la parte instrumental, pero se ha pagado un precio importante en detrimento de otros elementos claves en una buena canción. Si tengo que hacer esfuerzos para tararear las letras, es que hay algo que falla.

Sin embargo, hay canciones mucho más agradecidas en estos aspectos que hacen subir escalones a la valoración que este disco me merece. “El guardián” o “Falso Imperio” son ejemplos y, mira tú por dónde, son cortes donde la esencia Hard Rock prevalece, haciéndome tener a la impresión de que BajopresióN se encuentran más a gusto en estas texturas que no en sonoridades más modernas.

“Calor y fuego”, la balada del disco, también es una buena canción donde la letra y la música encajan y que tiene un estribillo. Estoy convencido que esta es de las que mejor envejecerán junto a otras buenas canciones del grupo. Una de las que quizás envejecerán bien en este “Imperio de monstruos” es “Límites del miedo”. Con un teclado inicial que bien nos podría retrotraer a los Niágara, un excelente trabajo de guitarra y un estribillo a la altura de los mejores Beethoven R., es probablemente la que más me ha gustado del disco.

Para mi gusto personal, la recta final del álbum vuelve a cojear con algunos de los elementos que menos me han gustado, y que ya he mencionado antes, presentes en las últimas canciones. El fin del tiempo, canción que cierra el disco y que dura más de diez minutos me sirve como mejor ejemplo.

Desde mi punto de vista y en conclusión, “Imperio de monstruos” tiene demasiados altibajos, dejando un regusto final que me ha hecho fruncir el ceño un poco. Tengo la impresión de que los BajopresióN se sienten más cómodos y hacen mejores canciones si no se complican demasiado la vida. Ojalá puedan defender todas y cada una de las canciones de Imperio de monstruos en directo más pronto que tarde y comprobar qué canciones hacen levantar más los puños de sus seguidores. ¡Y ojalá sean muchas!

César Rojas “Jebimetal”