DEEP PURPLE “Whoosh!” (2020)

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Hay un viejo dicho castellano: “A la vejez, viruelas”. Más o menos se refiere a quien hace algo impropio de su edad. Algo así podría achacarse a un grupo tan veterano como Deep Purple, uno de los padres del Hard Rock y cuyo nombre hace tiempo que está grabado con letras de oro en los libros de historia de la música.

Y es este puñado de músicos eternos, con edad de estar jubilados en casa jugando con los nietos, siguen rockeando a muy buen nivel, como demuestra este “Whoosh!», 21º disco de estudio en su carrera, a los que habría que añadir un buen montón de discos en directo, algunos de ellos imprescindibles en la colección de cualquier aficionado al género.

Y es que, salvo Steve Morse, con 66 años, el resto rebasan con soltura la setentena, tanto los clásicos Ian Gillan (75), Ian Paice (72) y Roger Glover (74) como el grandísimo Don Airey (72). Como aclaraciones para neófitos, decir que Ian Paice es el único miembro que ha estado presente en todas las formaciones de Deep Purple a lo largo de su historia. Y que, aunque las sombras de Richie Blackmore y del fallecido Jon Lord son muy alargadas, deberíamos quitarles el sambenito de “sustitutos” a Steve Morse y Don Airey, tras 24 y 18 años en la banda, respectivamente. Creo que dos décadas son suficientes para considerar a ambos extraordinarios músicos como miembros efectivos de la banda más grande de la historia del Hard Rock. Además, ambos lideran la concepción musical de Deep Purple en la actualidad, en especial Don Airey, quien es más versátil de lo que era el siempre añorado Jon Lord, tanto en la diversidad de sonidos que añade al grupo como en la concepción musical, en la cual el fallecido teclista era más clásico y convencional.

Y es que, si a muchos músicos históricos se les considera “maestros”, a estos cinco descomunales artistas deberíamos llamarles “catedráticos”. Sólo por eso, y por la historia que llevan detrás, merece que escuchemos con atención este nuevo disco que han puesto en el mercado en este pandémico año 2020.

Uno por uno, estos músicos están a un nivel muy alto a día de hoy. Conscientes de que no pueden hacer ese derroche de facultades del que hacían gala hace varias décadas, han hecho del buen gusto y el feeling su arma más poderosa. Mención aparte merece en ese sentido Ian Gillan, que lejos de sus exhibiciones vocales que le recordamos en los ’70, ha encontrado una tesitura en la que se siente cómodo y le permite cantar realmente bien.

Aún con todo esto, estamos ante un verdadero disco de Rock, que nadie se equivoque. No faltan los temas con fuerza como “Throw My Bones” o “Drop The Weapon”, con los que arranca el disco, para demostrarlo. Mención aparte merece “The Long Way Round”, que además incluye una más que interesante parte central, con fraseos de gran mérito de Don Airey y Steve Morse.

También sorprende la frescura juvenil que encontramos en “What The What”, un rock & roll ágil y vivaz, que contrasta con otros temas que juegan con atmósferas más íntimas, como “The Power Of The Moon” y, sobre todo, “Man Alive”, que combina esa suavidad con momentos de mayor brío, en una combinación que juega con acierto con las intensidades.

Cuando uno habla de Deep Purple, a todos nos viene en mente el doble en directo “Made in Japan”. Es lógico, al ser uno de los mejores álbumes en directo de la historia del Rock. Pero, siendo esto cierto, debemos comprender que ese disco es de 1972. Han pasado casi 50 años desde entonces y es inútil intentar comparar ambos momentos de Deep Purple, por mucho que 3 de los 5 músicos del grupo sean las mismas personas. Por ello, analizando “Whoosh!” por lo que aporta en la actualidad, sin la mochila de más de 50 años de carrera (su primer disco, “Shades Of Deep Purple”, es de 1968), mi percepción es que estamos ante un gran disco de estos catedráticos del Hard Rock.

Santi Fernández “Shan Tee”

 

Puedes leer esta reseña en catalán en El Rock-Òdrom