OBÚS – Viernes 6 de marzo de 2020, sala Razzmatazz 2 (Barcelona)

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Reseña originalmente escrita en catalán en El Rock-Òdrom

¿Quién nos iba a decir, aquel anochecer del pasado 6 de marzo, que pasaríamos tanto tiempo sin tener la posibilidad de disfrutar de un espectáculo en directo? Se hablaba, claro está, del coronavirus. En Italia ya iban bastante mal y ya se habían empezado a dar los primeros casos aquí, pero creo que nadie contaba con que la epidemia golpeara con la virulencia con la que lo ha hecho.

No tenía previsto escribir la crónica de este concierto. Sin embargo, viendo que desgraciadamente este habrá sido el último concierto en muchos meses y que cuando sea factible volver a realizarlos es posible que nada sea cómo antes, me he decidido a ello. ¡Manos a la obra, pues!

He perdido la cuenta de las veces que he visto a los Obús desde aquella primera vez, en enero del 2000, cuando hacía poco que habían retomado su actividad y actuaron en la antigua Mephisto de Barcelona. Si en aquella ocasión contaban con la presencia de los progresivos Pyramid como teloneros encargados de calentar la velada, este viernes 6 de marzo los Obús se presentaban en solitario.

Siempre me ha gustado disfrutar de la presencia de grupos que ofrezcan su música antes de la actuación del grupo principal. No solo porque ayudan a calentar el ambiente (que es algo fundamental) sino porque es una magnífica oportunidad para conocer nuevos grupos o, aun siendo conocidos, ver a aquellos artistas por los cuales quizás no habrías pagado una entrada para verlos específicamente. Además, en sentido contrario, esto da a grupos pequeños, noveles o emergentes la oportunidad de presentarse ante audiencias que, por si solos, no habrían sido capaces de congregar. Es verdad que, por buena parte del público, existe la mala costumbre de ignorar y no asistir a las actuaciones de los grupos teloneros o desconocidos, pero sobre esto, si acaso, ya escribiré en otra ocasión.

La cuestión es que no sé si por la ausencia de unos teloneros que calentaran el ambiente, por el cansancio propio que yo arrastraba aquel día o por ambas cosas, el concierto de Obús arrancó frío. Después de una breve presentación a cargo del señor Rafa Basa anunciando la actuación, Fortu Sánchez y Paco Laguna, junto con la base rítmica de Carlos Mirado a la batería y de la reciente incorporación de Luisma Hernández al bajo, salieron a escena.

Supongo que no es fácil elegir la canción con la que abrir fuego en un concierto. Si lo haces con un gran éxito, es posible que estés quemando un cartucho demasiado pronto, y si lo haces con una canción del disco que vienes a presentar, te arriesgas al hecho de que el recibimiento sea frío. Cuanto más arriba empiece el diálogo público-músicos, más posibilitados hay de que aquella sea una gran noche.

Quizás en la busca del mejor término medio, empezaron con una canción rockera y conocida pero no uno «hit single» de su discografía. La escogida fue “Necesito más”.

He leído a la crónica de este mismo concierto publicada en un web que recibe muchas visitas que dice que el concierto fue una fiestón desde el principio. Sencillamente no es verdad. Si somos objetivos y no hacemos propaganda, quien haya asistido estará de acuerdo conmigo en que el ambiente tardó en calentarse. Quizás que la sala apenas registrara una media entrada influyó, por cuanto la sensación de olla a presión siempre ayuda a animar al personal.

Obús estaban correctos, profesionales, haciendo su trabajo. Y nosotros… yo un poco con la sensación de «¿y esto cuando estalla?». “La raya”, “Té visitará la muerte”, “El que más”, “Que te jodan”, “Pesadilla nuclear”… canciones muy conocidas y exitosas, perfectas para un directo poderoso que en esta ocasión me estaba resultando un pelín mecánico.

A pesar de que el grupo venía a presentar su nuevo disco, “Con un par!!”, la primera canción del mismo no sonó hasta sobrepasar el ecuador de su actuación. La escogida fue “Whisky con hielo” y, del total de 15 canciones de que constó el show, solo cuatro correspondieron a “Con un par!!” La mencionada, “No me lo digas más”, “La mosca” y “Sangre de Rock’ N’ Roll” que es con la que finalizaron.

Y ahora, un punto de vista muy personal: Yo soy de los que quieren que, si un grupo hace un concierto para presentar un disco, el disco se presente de verdad. Yo soy de los que quieren que, si no en su totalidad, lo toquen casi todo, defendiendo esas nuevas canciones frente al público, desde el principio y hasta el final del disco. Una primera parte de presentación de nuevo material y una segunda con los éxitos que todos corearemos.

«Oh, es que la gente quiere clásicos». Que sí, carajo, pero los clásicos no son, los clásicos se hacen. Y se hacen a base de defenderlos. Además, Obús ya ha hecho diversas giras exclusivas de clásicos en los últimos diez años e incluso una exclusiva de “El que más” que conmemoraba los 30 años de la salida del disco. Ah, y esto sin contar los festivales, que son idóneos para eso.

Pero no seamos injustos porque también hubo grandes momentos. Bien entrada la segunda mitad del concierto, con el diálogo público-músicos ahora ya sí bastante más caldeado y natural, sonó uno de mis temas preferidos de los madrileños, “Va a estallar el obús”, que removió los cimientos de la Razz y que nos proporcionó el emocionante momento en que en Fortu invitó a un chavalín a subir al escenario y cantar. También los vi hacerlo durante la actuación en el Rock Fest 2019 y, si yo hubiera sido uno de aquellos niños, nunca habría olvidado una experiencia como aquella.

Desgraciadamente, cuando parecía que el concierto había cogido impulso, se produjo el «coitus interruptus» de las presentaciones. Excesivamente largas (diez minutos quizás?) con Fortu jugando a ser el batería y, éste, ofreciéndonos un espectáculo de percusión con una escalera de albañil sacada y colocada expresamente en medio del escenario que, por mí, se habrían podido ahorrar.

Llegamos al final y sonaron, sobra decirlo, un “Vamos muy bien” que siempre da mucho de juego y la mencionada “Sangre de Rock’ N’ Roll” de su nuevo disco.

De camino a la salida, vistazo al stand de merchandising donde había camisetas, ropa interior masculina y femenina estampada con motivos de Obús y, claro está, el CD de “Con un par!!” ¿Por qué no lo habrán sacado también en vinilo? Más aún con esta portada tan molona.

De vuelta al metro, pasamos (me acompañaba mi amigo Albert) por ante la Rocksound donde, un rato después, estaba prevista la actuación de Joana Amaro. Si no hubiera sido por el cansancio tan acusado que arrastraba, me habría gustado asistir y hacer aquella noche un 2×1 en conciertos. ¡Otra vez será!

Texto y fotos: César Rojas “Jebimetal”