BÁRBARA BLACK “Love, Death & Flies” (2020)

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Tres años han pasado desde el flamante disco debut de Bárbara Black, “Ad Libitum”, que venía a ser la confirmación de las buenas sensaciones que nos produjo aquel adelanto en forma de EP que se llamó “Spiritual Rock”.

En este intervalo se han producido algunos cambios en el seno de la banda. Por supuesto, el lugarteniente imprescindible de Bárbara sigue siendo Nitro Destruction, quien no sólo aporrea la batería cada día con mejor resultado, sino que sigue siendo pieza clave en labores de composición y producción. En las guitarras se mantiene el indispensable Javier Peláez, acompañado ahora por otro brillante guitarrista como es Carlos “Cone” Herráez. Para el puesto de bajista, en el aire en el disco anterior, ya tenemos un miembro estable como es Daniel Márquez, que le da mucho aplomo a este trabajo. Finalmente, ya no encontramos los coros de Esther Mazzadonia, quedándose Bárbara como dueña única de las voces, salvo algunas colaboraciones de vocalistas externos que dan el punto de color a alguno de los temas.

En estos tres años, la evolución de la carrera en solitario de la cantante madrileña ha sufrido un cambio espectacular. Irá en el gusto de cada cual pensar si el cambio ha sido positivo o no, pero lo que queda claro desde el primer segundo de escucha es que Bárbara Black no ha querido hacer una segunda parte de “Ad Libitum”, dando una vuelta de tuerca (o varias) a lo que nos ofrece en este nuevo disco, “Love, Death & Flies”.

Y es que el salto de intensidad con respecto a “Ad Libitum” es brutal. Este nuevo disco es mucho más agresivo, más duro y cañero, dejando los aires sureños más apartados (que no eliminados) para ofrecernos un disco contundente, encolerizado y punzante, que te atropella como un camión de mercancías, aunque en honor a la verdad tampoco ha olvidado su gusto por la melodía cuando es conveniente.

La voz de Bárbara Black también ha sufrido una mutación, un gusto por el canto extremo y screaming que combina con su estilo más melódico, en una dualidad que la hace más versátil. Su potente voz puede caminar por diversas sendas con éxito, como lo demuestra en cada corte del disco. Este acercamiento al canto extremo choca frontalmente con las partes en las que saca su voz más dulce. Se podría decir que tenemos dos cantantes en una.

Como digo, buena parte del disco es una ametralladora que no deja títere con cabeza. Como ejemplos valgan la inicial “Damnified”, “Kissed By Flames” (con esas influencias evidentes de Afterbridge), en la que aparece invitada la voz gutural de Diego (Rayz) o “Tiger Tamer”, que recoge una impactante historia reflejada en el videoclip que han grabado al efecto.

El cambio de estilo, bastante drástico, no es total, ya que también tenemos varios temas en los que reconocemos el rock sureño que les acompañó en el disco anterior. La intro de “Don’t Play With Fire”, que desemboca en un tema de puro hard rock, con el colofón del solo final de J.A. Martin (ex Sangre Azul, ex Danger). La más delicada “Desert’s Last Drop” y el reconocible hard rock de “Heroes Above The Stars” con una preciosa melodía vocal, un tema que a buen seguro funcionará muy bien en directo, al igual que seguro lo hará “No Bullets”, que cuenta con las colaboraciones de Óscar Sancho (Lujuria) y Cecilio Sánchez-Robles (Ankhara) a las voces y guitarra, respectivamente.

Mención aparte merece “Twisted Girl” por su evidente influencia de Mr. Big, un tema que genera buen rollo y en el cual la banda se siente a gusto desde la primera nota. Y, por supuesto, el doble tema final “Vampire Love” en el que el grupo juega más que nunca con las intensidades, tanto vocales como instrumentales, en lo más cercano al metal progresivo que se puede encontrar en un disco que camina siempre en otros estilos.

Con un sonido excelente que permite escuchar con nitidez cada instrumento, todos en su sitio, lo único que no me convence es la portada, muy compleja y que necesitaría un libreto aparte para descifrar su significado completo. Hablando del libreto, este contiene las letras y los agradecimientos en una combinación de colores acertada y con fotos de mucha calidad.

“Love, Death & Flies” supone, por tanto, un cambio bastante radical en el estilo llevado hasta ahora por Bárbara Black. Toda una descarga de agresividad, no exenta de calidad, para soltar adrenalina en estos duros tiempos que nos está tocando vivir.

Santi Fernández “Shan Tee”

 

Puedes leer esta reseña en catalán en El Rock-Òdrom