STONED AT POMPEII + NEXT STEP + SKYLINES – Viernes 28 de febrero de 2020, sala Caracol (Madrid)

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Tenía la fecha marcada en rojo en mi calendario. Los vigueses Stoned at Pompeii es uno de esos grupos que tienen algo especial que les diferencia del resto de bandas de la nueva hornada del rock nacional. Su talento, energía y compromiso les ha hecho ganarse un nombre con un solo disco, “Ancroidal”, cuya gira de dos años finalizaba en Madrid. Algo que no me podía perder. Además, ya había tenido oportunidad de disfrutar de su directo en una ocasión anterior y sabía que no iba a salir defraudado.

Como es habitual en mi, cuando voy a un concierto intento prestar atención a todos los grupos que participan en el cartel. En esta ocasión, dos bandas madrileñas como Skylines y Next Step serían las encargadas de completar la noche. Los primeros eran unos desconocidos para mi, mientras que los segundos les conocía por su disco “Legacy” que comenté hace unos años para la web.

Me da una mezcla entre pena y rabia cada vez que voy a un concierto y la mayoría del público prefiere estar en la calle o en el bar antes que ver a los grupos teloneros. Cada banda que se sube a un escenario lo hace con la mayor ilusión y sólo por eso deberíamos intentar darles una oportunidad. Además, quizás así descubramos un buen grupo que añadir a nuestros favoritos. Sé que es predicar en el desierto, vista la realidad.

El caso es que cuando Skylines se subió a las tablas, éramos muy pocos los que estábamos al pie del escenario para darles esa oportunidad. Afortunadamente, a lo largo de su set fueron más los que se fueron animando a entrar y escuchar al primer grupo de la noche.

Skylines es un trio compuesto por Borja González (guitarra y voz), Pablo de Bona (bajo) y Héctor Sánchez (batería). Con un disco bajo el brazo llamado “Open Wounds, Open Arms”, su estilo navega entre varias fuentes, bebiendo del grunge, punk y rock de garaje bastante descarnado, en un concepto muy simple en el que la energía y la mala leche son básicamente sus únicos objetivos.

Realmente le pusieron muchas ganas, pero poco más. Todo lo que tienen de energía y ganas les falta de calidad musical, al menos en mi opinión. No conecté con ellos en todo su set, en el que desgranaron al completo su único disco publicado hasta la fecha. Únicamente nos pareció destacable su bajista, Pablo de Bona, más entonado que sus compañeros.

Aún así, no se les puede reprochar su entrega. Desde el inicial “Open Wounds” hasta el final, hicieron las delicias de sus seguidores más cercanos pero aburrieron bastante al resto. Sólo momentos concretos como el tema “Head Trauma” me llamaron la atención lo suficiente para salir de mi letargo. Espero que en un futuro próximo les pueda ver más entonados en otro concierto que les sea más propicio.

Tenía ganas de ver en directo a la banda madrileña, tras las buenas sensaciones que me dejó su disco “Legacy”, comentado en esta web.

La banda está compuesta por Guillermo García (voz y guitarra rítmica), Irene Génova (guitarra solista y coros), David Alzina (bajo y coros, sobre todo algunos guturales) y Diego Solana (batería). En esta ocasión sí encontré sobre las tablas a un grupo contundente y maduro, a pesar de que su carrera no es demasiado larga. A lo largo de su set dieron un repaso completo a su disco, “Legacy”, con buen sonido y ganas de darlo todo sobre el escenario.

A mitad de concierto me enteré de que estábamos ante el último concierto que Guillermo García daba con el grupo, despedido con palabras cariñosas por parte de Irene Génova. Ambos músicos son los elementos más destacados de la banda, tanto por la voz de Guillermo, muy influenciada por James Hetfield, como por los acertados solos de Irene, una gran guitarrista muy a tener en cuenta. La base rítmica formada por David y Diego formaban un muro compacto y contundente que tuvo mucho que ver con las buenas sensaciones que me dejó Next Step.

Destacaron temas como “Eternal” o “Echoes Of A Life”, aunque en su concierto no hubo altibajos, dejándome una grata impresión tanto a mi como al resto de público, como pude atestiguar en las conversaciones postconcierto.

Una gran banda que sufrirá un duro revés con la salida de Guillermo García, uno de los referentes destacados del grupo. Espero que se repongan y pronto nos ofrezcan una nueva versión de Next Step que mantenga las cotas de calidad que mostraron esa noche en el escenario de la Caracol.

Tras dos años de gira presentando su flamante primer disco, “Ancroidal”, los vigueses Stoned at Pompeii daban por finalizado el tour con una última fecha en Madrid, para la cual habían prometido poner toda la carne en el asador, con su propio técnico de sonido (algo que no siempre se pueden permitir), su propio juego de luces y algunas sorpresas más que nos tenían reservadas.

Y no mintieron. El grupo sonó con mucha calidad y el juego de luces fue espectacular. Lástima que, como nos ha pasado ya en otros conciertos, su colocación no fuera la adecuada, ya que la mayoría estaban en el fondo del escenario iluminando el cogote de los músicos a la par que cegando a los que estábamos en las primeras filas. Eso, unido al uso excesivo de humo, fueron elementos molestos que deberían ser corregidos para futuros conciertos, algo que las salas no terminan de comprender. Como detalle sorpresa, en un momento del concierto se soltaron unas grandes pelotas negras con las que el público jugaba lanzándolas al alto mientras sonaba la música. Detalle copiado de Metallica pero que resultó curioso.

En el plano musical, Stoned at Pompeii dieron un concierto soberbio. La banda suena como un cañón, liderada por Adolfo FH, sobre quien se centra gran parte de la atención, no sólo por ser el cantante y el guitarrista principal, sino por el magnetismo personal que le rodea. A su lado, el bajista Anton F. Piru es un espectáculo. No para de moverse, posar y sentir lo que toca, sin que su aportación se resienta lo más mínimo. Todo un torbellino en escena.

Todo lo contrario es Paul Rogba, muy tímido en escena, quien se encarga de la segunda guitarra y un pequeño porcentaje de los solos. Buen guitarrista, sólo le falta integrarse en la performance en directo del grupo. La banda la completa Cristian García, gran batería de fuerte pegada y buena técnica que es el sostén perfecto para la fuerza que transmite Stoned at Pompeii en vivo.

Arrancaron con fuerza con “Life Is My Name”, al igual que lo hace el disco, que desgranaron al completo. Es todo un placer sentir cómo Stoned at Pompeii juega con las intensidades, contundentes con “The Slave In Me” o más melódicos como en “Hit The Ground” o “Nobody Will See You”.

Mención aparte mereció el doble tema que da título al disco, “Ancroidal”. En su primera parte, Adolfo se quedó sólo en escena, apoyado por un backing track y sustituyendo con la guitarra la parte original de piano. Para la segunda parte, el resto del grupo entró en escena para dar forma a mi tema favorito del disco. Impresionante.

De ahí al final, siguieron cayendo los temas del disco, muchos de ellos alargados para que Adolfo se explayara con la guitarra y también para dar oportunidad al público para cantar. Incluso se permitieron incluir un guiño al “Money” de Pink Floyd, comenzado por Anton F. Piru con el bajo y completado por el resto del grupo.

El final del concierto fue muy emotivo, con la emocionante “The Story Will Remain” dedicada a nuestros amigos y familiares fallecidos. Bonita de verdad.

Con buen criterio, el grupo decidió no hacer el habitual paripé de “me voy y vuelvo”, así que se quedaron en el escenario para los bises, que resultaron impresionantes. Para empezar, una contundente versión del “War Pigs” de Black Sabbath” y para finalizar, cerraron el concierto con el primer single que les dio a conocer, “Heels Are Made To Broken”, alargado enormemente en su parte final para que Adolfo FH bajara del escenario y se hiciera un largo solo de guitarra entre el público, recorriéndose la sala y tocando de rodillas con la guitarra sobre su cabeza, mientras el resto del grupo seguía dándolo todo en el escenario.

Esperaba mucho y no salí defraudado. Stoned at Pompeii es una de las mejores bandas de la nueva hornada, su nombre siempre es uno de los que me vienen a la cabeza cuando escucho eso de que “no hay relevo”.

Escuchad su disco o id a alguno de sus conciertos. Es una experiencia que no deberíais perderos.

Texto y fotos: Santi Fernández “Shan Tee”