PUNTO DE MIRA “La gran mentira“ (2019)

¡ Comparte esta noticia !

La historia del rock está llena de grandes alianzas. Músicos que se complementan de tal forma que la unión de sus fuerzas va mucho más allá de aquello que supondría la suma simple de sus talentos. Hay tantos ejemplos que no voy a recordar ninguno, para dejar al lector la oportunidad de elegir su favorito.

Hace 15 años, el nacimiento de Punto de Mira significó uno de esos casos de simbiosis creativa en el rock nacional. La unión de Javier Mira y Juan Olmos encajaba como un guante y sus respectivos talentos se complementaban a la perfección. El resultado fueron dos magníficos discos, “Algo irreal” (2005) y “Simetría” (2007) de excelente factura y que auguraban una próspera carrera posterior. Nada más lejos de la realidad, esa alianza se rompió en su mejor momento dejando con la miel en los labios a todos los que vislumbrábamos el potencial de esa unión creativa.

Tras la salida de Juan Olmos de la banda, Javier Mira lo siguió intentando con otros cantantes. Editó un nuevo disco (“Puerta de Salida” – 2010), de vocación mucho más heavy al contar con Gaby Boente (ex Saratoga) como cantante. El resultado no cumplió las expectativas y tras probar otros vocalistas, finalmente Javier dio carpetazo a Punto de Mira, enfocándose desde entonces a editar discos bajo su propio nombre. Por su parte, Juan Olmos formó su propia banda, Antigua, más orientada al Rock and Roll y Rock más directo, la cual ha grabado cinco discos hasta la fecha.

Javier Mira y Juan Olmos son dos músicos prolíficos y creativos, eso ha hecho que no hayan parado de parir nuevos discos cada uno por su lado. Sin embargo, ninguna de sus respectivas carreras me ha parecido tan atractiva como aquellos dos trabajos que grabaron en común. Es por ello que el anuncio de un nuevo disco de Punto de Mira con los dos pilares de la formación me pareció una idea excelente.

En esta ocasión, un elemento más se une a Javier Mira y Juan Olmos para la confección de estos nuevos Punto de Mira. Se trata de Nacho Ortiz, excelente guitarrista cuya carrera siempre ha estado vinculada a Juan Olmos, acompañándole tanto en la primera etapa de Antigua como en su anterior proyecto progresivo Zyclope. La presencia de Nacho en la ejecución y la composición es un elemento positivo en el resultado del disco, ya que es un guitarrista de gran talento y buen gusto musical.

Una vez con el disco entre las manos y escuchado con detenimiento, sentimientos contradictorios se acumulan en mi mente. Pronto pude comprobar que los tiempos de “Algo irreal” y “Simetría” quedan muy lejos y que la evolución de estos músicos en estos doce años les han llevado por caminos muy diferentes. Esta distancia evolutiva hace que esa simbiosis que tuvieron en su tiempo sea ahora más difícil de disfrutar.

La balanza homogénea que fue Punto de Mira la encuentro ahora descompensada, con mayor peso en el lado de Javier Mira. Su evolución como guitarrista ha desembocado en los últimos años en un estilo más complejo y heterodoxo, aunque igual de espectacular. Su aportación goza de un indudable protagonismo, tanto en su ejecución como en su posición en la mezcla. Se da la circunstancia de que toda la parte instrumental ha sido producida por el propio Javier Mira en su estudio personal, mientras que las voces han sido grabadas en los Olmostudio de Juan Olmos. La sensación consecuente es que por momentos parece que estemos ante un disco de Javier Mira en el que canta Juan Olmos más que en un trabajo más igualado entre ambos pilares del grupo. Ni siquiera la aportación de Nacho Ortiz suaviza esta sensación.

El desempeño de los tres músicos es excelente. Tienen talento y experiencia sobrada, por lo que por ese lado no hay pegas. Javier Mira sigue siendo uno de los mejores guitarristas de este país y en este disco lo demuestra con varios solos de mucho mérito. Juan Olmos, por su parte, modula su potente voz a su antojo para dar forma a los temas. Mientras tanto, Nacho Ortiz brilla más en la parte compositiva, con su guitarra menos presente, a la sombra de Javier Mira.

Este trabajo discográfico es irregular, con buenos temas al lado de otros menos atractivos, en un disco de altibajos. Su estuviéramos ante un vinilo, destacaría la Cara A muy por encima de la Cara B, ya que los cinco primeros cortes superan con creces al resto. En esta primera parte está concentrado lo mejor del disco, con “La sin razón”, una excelente “Tiembla tierra”, sobre todo en su parte central y “Sudor a local”. También disfruto con “Versos para un sueño”, que empieza como una tierna balada para animarse a medida que avanza. Incluso “La gran mentira”, que cuesta algo más en unas primeras escuchas pero que después entra con decisión.

A partir de ahí, el interés se diluye. Por supuesto tenemos el buen gusto de Nacho Ortiz, la voz siempre atractiva de Juan Olmos y la guitarra de Javier Mira omnipresente con soberbios solos marca de la casa, pero lo cierto es que pasado el ecuador del disco sólo salvaría “Love Love” y “Viernes 13” por encima el listón que podría esperarse de un disco de Punto de Mira.

Es posible que “La gran mentira” haya tenido que competir en mi interior contra el recuerdo que me dejaron “Algo irreal” y “Simetría”. Una lucha desigual en el que el nuevo disco no lo tenía fácil desde antes de ser compuesto. Al fin y al cabo, la música son sensaciones, y a pesar de que cada uno de los temas esconde detalles interesantes, el resultado final desmerece el talento de los tres músicos que los han dado forma. Volviendo al primer párrafo, “La gran mentira” queda por debajo de la suma de los tres grandes talentos que están detrás.

Aun así, ya sabes. Una opinión ajena nunca sienta cátedra. Dale una oportunidad y decide por ti mismo.

Santi Fernández “Shan Tee”