ISTHAR “Pequeña sinfonía africana” (2019)

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Isthar es un grupo diferente, de eso no hay ninguna duda. Bajo la batuta de José Luis Rodríguez, su presencia ha sido intermitente desde su nacimiento allá por los ’70. Tras un disco de culto llamado “En el mundo de los sueños” (1988) en el que colaboraron la flor y nata del rock nacional de la época (Miguel Ángel Collado, José Barta, “El Chino”, Jerónimo Ramiro, Javier Mira, Bernardo Ballester, José Carlos Molina y un largo etc.), el grupo desapareció de la escena durante más de 20 años. Incluso José Luis Rodríguez, después de unos años en las filas de Ñu, abandonó la música por completo, hasta que las musas volvieron a llamar a su puerta.

Tras su regreso, dos discos más con diferente formación le devolvieron a la actualidad: “Sangre, sudor y lágrimas” (2011) y “El destino del mundo” (2013), más una reedición de aquel primer disco editada en 2014 con muchos bonus tracks y material inédito.

Isthar vuelve ahora a la actualidad con una nueva entrega, “Pequeña sinfonía africana”, con nuevos compañeros de viaje. En esta ocasión, José Luis Rodríguez (voz, bajo y guitarra) se acompaña de las guitarras de Óscar García Morena y Charly Díaz como miembros de pleno derecho de la banda. Además, varios músicos invitados completan la formación que ha grabado el disco: José Antonio Muñoz (clarinete), Anto Fernández (batería), Isabel Moreno (voz y coros) y Alex Rodríguez (percusión). También colabora Juan Olmos (teclados y coros), aprovechando que el disco se ha grabado en sus Olmostudio de la capital de España.

“Pequeña sinfonía africana” es, además de un disco conceptual, el trabajo más ambicioso de la carrera de Isthar. En él, José Luis Rodríguez y sus acompañantes llevan la creatividad al límite, allá hasta donde alcanza su mente, sin ponerse ningún límite ni en el metraje de los temas ni en los vericuetos musicales en los que discurre el disco. Sin duda, la música de Isthar está en las antípodas de la comercialidad y corresponde al oyente valorar si entra en su juego o lo rechaza. No creo que haya término medio.

El disco está dividido en dos partes. La primera mitad se compone de los cinco primeros temas en el que se canta a la grandeza y las miserias del gran continente, incluyendo un extenso corte llamado “África” de 11 minutos. Musicalmente el disco camina en un rock progresivo con el espíritu de los ’70, antes de que la música tuviera las ataduras de la comercialidad impuesta la industria discográfica.
La segunda parte es una larga suite dividida en cuatro extensos movimientos que se acercan a los 10 minutos cada uno. Los tres primeros son instrumentales, siendo el cuarto un triste colofón en torno a la lamentable situación que vive su población, explotada por el Primer Mundo. En esta suite, la música de Isthar fluye libre, se suceden melodías, efluvios y capas de música que se intercalan haciendo un bloque sonoro de poca agresividad pero mucho sentimiento. Desde luego, poco adecuada para aquellos que busquen “canciones” de disfrute inmediato.

El disco se cierra con una versión acortada de “África”, con una duración más standard que le hace adecuada para programas de radio y demás emisiones que requieran algo más breve.

Lo quieres o lo odias. Genial o simplemente raro, depende del criterio de cada uno. Este es un disco para minorías, para quienes busquen aquel espíritu de libre creatividad que hace mucho dejamos atrás. Música compleja para los tiempos que vivimos en los que todo ha de ser inmediato.

Santi Fernández “Shan Tee”