ORION CHILD “Continuum Fracture” (2019)

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Que a cada uno nos guste un tipo de música, no es casual. De la misma manera, que nos gusten más unos alimentos que otros, tampoco. Con esto del comer, resulta curioso cómo más que haber comida rica o mala, hay paladares y paladares. A todos nos sucede que nuestra paleta de sabores se va adaptando con el tiempo a nuevas sensaciones y, en ocasiones, puede llegar a suceder que lleguemos a considerar como favorito ese alimento que años atrás apenas escogíamos o incluso tendíamos a evitar. Los gustos alimenticios no aceptan novedades bruscas: pasar de tolerar un sabor a apreciarlo requiere tiempo y paulatina adaptación y, por supuesto, lo salado, dulce, amargo o picante no es ni mejor ni peor en sí mismo, aunque millones tengan dificultades en comprender que alguien pueda no disfrutar comiendo un dulcísimo bizcocho.

Con la música, más o menos lo mismo. No es mejor, ni más interesante el Power Metal que el Death Metal (por mucho que el primero tenga más comensales que el segundo). Para alguien que disfruta más del salado que del dulce, poder acostumbrar el paladar al segundo sin renunciar al primero, no es posible hacerlo retirándole el salado de la dieta y obligándole a comer dulces. Como decía, con la música pasa igual. Puedes ser más de Power que de Death como es mi caso. Aunque hay algún disco de Death en mi discoteca particular, éstos son testimoniales en su conjunto y los poseo más por coleccionismo que por otra cosa. Sin embargo, cada vez encuentro con más frecuencia restaurantes que en su menú presentan Power aderezado con un poco de Death y.. oye, que cada vez me acostumbro más e incluso me gusta. Aunque esta manera de cocinar no es nueva (ya lo practicaban a finales de los ‘90 Children of Bodom y otros) sí que es cada vez menos infrecuente o al menos esa sensación tengo yo. Sin ir más lejos, hace unos meses reseñé, también para The Sentinel, el último disco de los valencianos Cain’s Dinasty que estaba trufado de ingredientes Death sobre una base de Power y que degusté con agrado. Pues bien, con el “Continuum Fracture” de los vascos Orion Child me ha pasado lo mismo.

No ha pasado por mis oídos la gastronomía anterior de Orion Child, compuesta por dos LPs previos y una maqueta inicial de entrante, de modo que el único plato que he podido degustar de ellos es este último servido mediante On Fire Records hace unos pocos meses. Sin comparación pues por mi parte, “Continuum Fracture” es presentado en un bonito digipack de tres cuerpos, con chula portada de Adolfo WB y dos (sí, dos) libretos con el conjunto de las letras repartidas entre ambos. El disco se ambienta en un futuro apocalíptico donde la desesperanza reina y nuestra especie lucha por sobrevivir. Sin entrar en el análisis de las intros instrumentales presentes a lo largo del disco, el CD arranca con “The Arrival Gate”, potente canción de Power Metal muy melódica, como el conjunto del disco, donde la excelente voz de Víctor Hernández llama ya poderosamente la atención, y donde los primeros guturales (que correrán a cargo conjuntamente de Jones Calvo, guitarrista, y de Jon Koldo, teclista) ya tienen presencia. La actual formación de Orion Child se completa con Santi Herrera a la otra guitarra, José Alberto Arriola al bajo y Jandro Camuña a la batería.

Tras la carta de presentación de “The Arrival Gate”, llega una de mis preferidas y de la que han hecho un magnífico videoclip, “Nuclear Horizons”. Desde mi punto de vista, la mejor para dar a conocer el disco y de las que entran con mayor facilidad. “Sons Of The Sea”, es un, básicamente, un medio tiempo con un estribillo muy épico y un interesante trabajo al teclado que, dicho sea de paso, está presente a lo largo de todo el redondo. “The Hatred Of My Life” es una de las canciones más completas a nivel compositivo, que tiene además unas cuantas estrofas cantadas en vasco que me han encantado cómo quedan. ¿Qué tal una canción entera para el próximo disco? Ahí dejo la sugerencia.

De la segunda parte del álbum, quiero destacar las que llegan finalizando “Continuum Fracture”: “Fight Beyond The Bane” y “Wrath Of Obliti”. En ambas encontramos una base más Death de la que tal vez predomina en el global del LP pero con estribillos tremendamente melódicos y cuya combinación las convierte en otras de mis favoritas.

Sin duda, “Continuum Fracture” es un excelente disco para aquellos quienes, no siendo seguidores consumados del metal considerado extremo, disfrutamos con la presencia de estos ingredientes, bien cocinados y servidos, en nuestro menú de fin de semana. Uno de los pocos peros que le pongo al disco es que, tal vez, el fraseo al cantar sea excesivamente parecido en muchos momentos a pesar de ser canciones distintas. Pero, aún y así, este disco suena magníficamente y está entre los que más me han gustado de los que he reseñado para The Sentinel este 2019.

Jebimetal