Editorial Agosto 2019 “Benditas vacaciones”

¡ Comparte esta noticia !

Como cada año por estas fechas, hago un alto en mis vacaciones para no faltar a mi cita mensual con el editorial de la web. Es mi oportunidad para comentar lo que se me pasa por la cabeza con los lectores que nos honran con su visita. Así que imaginad la escena cuando escribo estas líneas desde un paradisíaco lugar de la costa levantina, con el rumor del mar en mis oídos.

Siento que este año realmente necesitaba estas vacaciones, en todos los sentidos. Tengo la suerte de tener un trabajo que me gusta y en el que me siento bien, pero los últimos meses han sido bastante estresantes y mi mente me estaba pidiendo un respiro. Esto no tiene nada que ver con la música, así que no voy a ahondar más en ello.

En lo estrictamente musical, también he sentido cierta presión y un ligero agobio durante este año. Con tantos años de actividad en la web y en el programa de radio, cada vez son más los grupos, managers y promotoras que confían en The Sentinel para promocionar sus lanzamientos. Esto hace que se acumulen las novedades y, como el tiempo es limitado, no pueda atender a todas ellas como se merecen.

Esto, además, me genera otro problema: la práctica totalidad de música que escucho al cabo del día es por “obligación”, es decir, atendiendo las novedades que voy a comentar en la web o pinchar en la radio. Me he dado cuenta de que los grandes clásicos, aquellos discos que en algún momento de mi vida se instalaron en mi corazón, quedan durmiendo el sueño de los justos a la espera de algún momento de relax que nunca llega.

En esto también me he tomado vacaciones. He retomado el gusto de abrir mi tocadiscos (quedaría muy poético decir “mi viejo tocadiscos”, pero en realidad sólo tiene un par de años) y pinchar cada día uno o dos vinilos clásicos que voy eligiendo de mi colección. En otros casos esos discos son algo más modernos y utilizo un reproductor de CD, pero la sensación es la misma. Supertramp, Pink Floyd, Toto, Judas Priest, Asfalto, Deep Purple… junto a otros que me han ido enganchando por el camino como The Val, Atlas, Dry River, etc. He redescubierto la embriagante sensación de escuchar música por puro placer, sin más objetivo que disfrutar del momento. Creedme cuando os digo que casi lo había olvidado.

Hay otras cosas para las que también me están viniendo bien estas vacaciones. Entre ellas, para poner distancia en las eternas disputas entre partidarios de las facciones de algunos de los grandes grupos de este país. A veces, los seguidores del rock parecemos hooligans, eternizando viejos rencores que, muchas veces, obedecen a desencuentros producidos décadas atrás. Entre estas disputas hay dos que me duelen especialmente: Asfalto-Topo y Barón Rojo-Los Barones (antes Sherpa). Este último caso es aún más triste, con cruces de agresivos comunicados entre los músicos afectados. No voy a decir hasta donde estoy de estos enfrentamientos por si hay algún menor leyendo estas líneas. Me apena y me entristece ver cómo el rock se divide, se repiten cantinelas y reproches como papagayos y cómo muchos seguidores son manejados con facilidad por sectores interesados en uno de los bandos. Y ver cómo se dejan manejar, que es aún más triste.

Yo nunca tomaré partido en estos enfrentamientos, porque de ello sólo se saca rencor y el impedimento de disfrutar de la mitad de la tarta. Y es una pena. Todos estos musicazos, a quienes además  tengo el honor de conocer personalmente, merecen todos mis respetos. Por supuesto, como músicos, pero también como personas. Son parte viva de la historia del rock de este país y eso nunca se lo podrá quitar nadie.

Estas vacaciones están siendo muy provechosas. Y para celebrarlo, hoy voy a desempolvar un disco de Meat Loaf que me está guiñando el ojo desde la estantería. Sed muy felices, disfrutad las vacaciones (quien las tenga) y, sobre todo, amad la vida. Y como dice la canción, disfrutad con “unas copas, unos amigos y un poquito de Rock and Roll”.

Santi Fernández “Shan Tee”